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{titleflag:mundo}De REDES - Amigos de la Tierra / Radio Mundo Real
Este sábado se dieron a conocer las primeras conclusiones de los grupos multisectoriales que habían estado trabajando sobre las principales líneas que se trazaron en el Foro de Soberanía Alimentaria, en una plenaria a la que asistieron todos los delegados presentes en el evento.
El primer grupo, encargado de discutir las políticas de comercio internacional y los mercados locales, hizo énfasis en el rechazo a los tratados de comercio bilaterales y regionales y a las instituciones multilaterales que condicionan a los países del sur a adoptar políticas neoliberales, manifestando también su disconformidad con los subsidios a las exportaciones agrícolas y alimentarias de los países del norte, ya que según expresaron, éstas destruyen la agricultura de los países del sur que no pueden competir, y perjudican a los pequeños agricultores de los propios estados que impulsan estas políticas. El grupo también se manifestó en contra de la concentración de la tierra en manos de quienes no la trabajan, criticó las políticas de los países del sur que privilegian las importaciones por sobre los productos locales, y declaró su rechazo a los organismos genéticamente modificados y a los biocombustibles, entre otros puntos.
Por su parte, el grupo encargado de discutir sobre la tecnología y el conocimiento local hizo énfasis en que eran los productores de base los principales encargados de conservar el conocimiento que permitiría avanzar hacia la consolidación de la soberanía alimentaria, una meta que según visualizaban afrontaba amenazas que provenían de la utilización de ciertas tecnologías, entre las que se hizo referencia específicamente a los transgénicos y a los biocombstibles.
El grupo que debatió sobre el acceso y control de los recursos naturales destacó el hecho de que se habían expuesto allí las opiniones de participantes de todas partes del mundo que, pese a su diversidad, mantenían constante la preocupación de que el acceso a los recursos naturales debía ser libre para todos, ya que las comunidades eran las verdaderas dueñas de dichos recursos.
El grupo que analizó el cómo compartir el uso de los territorios y qué alianzas es posible trazar entre los sectores, puso de manifiesto que los principales problemas a los que hay que hacer frente atañen a la privatización de los recursos naturales, aunque se cuestionó si era correcto utilizar un término como el de recursos naturales, que refiere a un concepto económico que no se corresponde con la idiosincrasia de los participantes que mantuvieron la discusión. El grupo también se manifestó en contra de la expulsión forzada de la gente de sus territorios, y observó con preocupación el avance de normas neoliberales que favorecen a las corporaciones en detrimento de las comunidades.
Del grupo que estudió qué tipo de respuesta brindar ante los conflictos y los desastres naturales participaron, entre otras, personas que sufrieron la experiencia del tsunami y del huracán Katrina. En este grupo se expusieron diversos testimonios, que trataron de unificar criterios en lo referente a qué criterios tomar, aunque dejaron claramente establecido que la discusión recién había comenzado.
El grupo encargado de discutir sobre las condiciones sociales y la migración forzada expuso su crítica al sistema neoliberal, al cual se responsabilizó por el desplazamiento, ocurrido sobre todo en comunidades rurales. Finalmente, el grupo llegó a la conclusión de que hay que terminar con este modelo destructivo, y que esa debe ser una parte central de la lucha por la soberanía alimentaria.
Finalmente, el grupo que tenía a su cargo el debate sobre los modelos de producción puntualizó que existían dos modelos de desarrollo, uno basado en el modelo neoliberal y otro en el modelo de la soberanía alimentaria. El grupo decidió adoptar y desarrollar este segundo modelo, a través de la profundización de los mecanismos de solidaridad entre los pueblos, el fortalecimiento de las organizaciones, y la promoción de políticas que tuvieran como objetivo el desarrollo local, entre otras cosas.
Al terminar la presentación de los grupos, se hizo presente en el Foro el presidente de Mali, Amadou Toumani Touré, quien pronunció unas palabras ante los participantes del evento. En el día de mañana se espera que se proyecte un saludo del presidente venezolano Hugo Chávez, quien aunque no estará presente en el Foro como se había anunciado en un principio, envió a Mali una comitiva gubernamental con un mensaje para los participantes.
Buscando la autonomía y la soberanía alimentaria
Silvia Ribeiro estuvo a cargo de comunicar las conclusiones del primer día de trabajo del grupo multisectorial que debatió sobre la tecnología y el conocimiento local. Ribeiro comenzó señalando que en el grupo se había visto menguada la participación de pastores y representantes de los pueblos originarios, aunque había sido numerosa la presencia de campesinos y campesinas de todo el mundo.
Haciendo un resumen de la discusión que se procesó en el grupo, Ribeiro expresó: "Lo que nosotros vimos es que hablando de conocimiento y de tecnología, quienes realmente tienen el conocimiento que se necesita para la soberanía alimentaria son los campesinos, los pescadores artesanales, los pastores, la gente que conoce cómo trabajar y vivir en los bosques, la gente que sabe cómo trabajar en pequeñas parcelas -sea en el mar, en la tierra, o con pastores- pero ese es el conocimiento que durante los últimos miles de años -treinta mil en el caso de la recolección de plantas y el conocimiento del bosque, diez mil años en el caso de la agricultura, o más- eso es lo que ha dado las bases del sustento de todos los que estamos vivos hoy".
Ribeiro continuó explicando que el conocimiento al que se hacía referencia era de un tipo sumamente complejo y necesariamente local, imprescindible para poder alcanzar la soberanía alimentaria.
"Lo que decimos es que lo que se necesita no es conservar semillas o que haya una gran diversidad de peces, o que haya muchos pescadores o muchos campesinos. Porque un campesino no es un productor de semillas, un campesino es una persona completa que existe en una cultura, y también un pescador, y también un pastor. Entonces lo que queremos es tratar la totalidad de esas culturas, que pasa por la autonomía, no solamente por la soberanía", señaló.
Ribeiro explicó que el conocimiento que se busca conservar no atañe a cosas concretas, sino que se trata de un concepto dinámico, que refiere básicamente a la capacidad que cada uno tiene para organizarse en la comunidad autónomamente.
Otro de los temas que fue abordado por el grupo de tecnología y conocimiento local fue el de las amenazas que representaba el avance en la utilización de ciertas tecnologías, tales como los transgénicos y el desarrollo de los biocombustibles, las cuales eran antagónicas con los principios de autonomía y soberanía alimentaria.
Con respecto a este punto, Ribeiro señaló: "Es una fusión de las industrias más poderosas del planeta, de la industria automovilística, de la industria de semillas, de la industria de cereales, de distribución de cereales en el mundo. Están unidas en el tema de biocombustibles para hacer de eso una nueva industria que va a desplazar más tierras y va a sacar más campesinos", concluyó.
"La OMC, el FMI, el Banco Mundial y todas esas mierdas internacionales no representan los intereses de los pueblos"
Joao Pedro Stédile es uno de los principales dirigentes del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil (MST) y un referente de la lucha campesina a nivel internacional. Presente en Selingué, la localidad rural del interior de Malí donde se desarrolla el Foro Mundial por Soberanía Alimentaria, Joao Pedro es un participante más entre los más de 600 delegados venidos de 118 países. Con la claridad y la humildad que lo caracterizan, Stédile fue el encargado de presentar los aportes del MST y los movimientos brasileros que componen la Vía Campesina para el plan de acción y el documento final que resultarán de los debates de Nyeleni 2007.
"Creo que tenemos que incorporar como un principio de nuestra lucha la definición que los alimentos no pueden ser una mercancía...,los alimentos deben ser un derecho de todas las personas", manifestó Stédile en la plenaria del grupo temático que trató sobre agricultura y negociaciones comerciales internacionales.
Stédile alertó que la segunda definición estratégica debe ser "la lucha contra la privatización del agua en tanto que es un bien de la naturaleza y no puede ser propiedad privada de nadie".
En este sentido es de esperar que los movimientos campesinos y los movimientos que resisten a la privatización del agua en diversos lugares del mundo comiencen a coordinar sus respectivas luchas en una definición común que Stédile denominó como "la crítica ideológica del capitalismo, debemos cuestionar que todo sea mercancía u objeto de lucro en el sistema capitalista".
Con relación al comercio agrícola internacional, Stédile aclaró que "no somos contra el comercio de productos agrícolas, sino que éste no puede basarse en la ganancia sino en la necesidad de los pueblos". Y en ese sentido, afirmó que la lucha campesina contra las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) también debe tener en cuenta que "las transnacionales y los gobiernos imperialistas dominan a la Organización de Naciones Unidas".
"La OMC, el FMI, el Banco Mundial y todas esas mierdas internacionales no representan los intereses de los pueblos. Nosotros tenemos que luchar por un nuevo orden internacional", subrayó el dirigente campesino brasilero.
Finalmente Joao Pedro alertó sobre el avance dramático que están teniendo los biocombustibles. "El capital quiere sacar los alimentos de los pueblos para ponerlos en los vehículos, los carros de las burguesías del norte. Tenemos que luchar contra esto pero desde la raíz, que es que el mundo tiene que cambiar su matriz energética de transporte. Debemos oponernos al transporte individual y luchar por el transporte colectivo".
Peter Rosset: "alianzas concretas y acciones para el futuro"
Los debates temáticos sobre comercio internacional y agricultura, sobre conocimientos tradicionales, modelos de producción, recursos naturales, territorios, migraciones y respuestas desde los movimientos ante desastres naturales comenzaron en el segundo día de actividades del Foro Mundial por Soberanía Alimentaria.
Para Peter Rosset, integrante del Comité de Pilotaje Internacional del Foro, el objetivo principal para los movimientos y organizaciones participantes no será "discutir el consenso acerca de un concepto o un paradigma sino sobre un conjunto de estrategias conjuntas" para construir otros sistemas alimentarios, alternativos al modelo actual corporativo y transnacional.
"Tenemos claro que el sector campesino por sí solo no puede cambiar el sistema alimentario, y que requiere alianzas fuertes con consumidores, grupos de defensa del medio ambiente, los pueblos indígenas, mujeres, pescadores e incluso pastores", manifestó Rosset, que también es investigador del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (CECCAM).
En ese sentido Rosset aseguró que pasos importantes están siendo dados, y el proceso para la realización del Foro de Soberanía Alimentaria es un ejemplo de ello. Según Rosset, han habido avances en la lucha por la soberania alimentaria tanto a nivel regional, principalmente en África, y también en la estrategia de realizar alianzas entre diversos sectores.
Rosset aseguró que ese proceso de intercambio y coordinación está ocurriendo en este Foro, en tanto "es un Foro propositivo en forma de diálogo entre los diversos sectores que están interesados en construir otros sistemas alimentario para sus pueblos".
"Los campesinos tenían bien claro el concepto de soberanía alimentaria, pero también son muy interesantes por ejemplo los puntos de vista de los pueblos indígenas ya que el concepto se aplica a pueblos y no a países", afirmó Rosset.
"El intercambio entre estos diferentes sectores, los pescadores, los pastores nómadas, los consumidores y los ambientalistas, es lo que le trae riqueza a este Foro".
Con respecto a los avances que se han producido en África, Rosset aseguró que "es donde más rápido se puede avanzar. Hasta los propios gobiernos no aguantan más el modelo del libre comercio y las importaciones, o el problema de las ayudas humanitarias en forma de dumping. Entonces, si bien creo que África llega tarde al debate, rápidamente tomará la delantera en la lucha por soberanía alimentaria".
"La agricultura sin plaguicidas químicos ni transgénicos es indispensable para alcanzar la soberanía alimentaria"
La Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAP-AL) es una estructura que nuclea a organizaciones sociales, organizaciones no gubernamentales y organizaciones de base, y que busca combatir el modelo de producción agrícola denominado "revolución verde", promoviendo a su vez la implementación de formas alternativas de agricultura que se aparten del uso indiscriminado de plaguicidas.
RAP-AL es la sección latinoamericana de Pesticide Action Network (PAN), una organización que opera en Asia, África, Europa, América del Norte y América Latina, y que fue fundada en el año 1982 luego de que varias organizaciones ambientalistas decidieron reunirse en Malasia para ver en qué se había avanzado desde la Conferencia de Estocolmo sobre el Hábitat de Naciones Unidas, que había sido llevada a cabo en 1972.
Allí, las organizaciones coincidieron en una lista de tóxicos que resultaban perjudiciales a nivel mundial, entre los cuales los pesticidas químicos reflejaban un problema común que no estaba siendo atendido, por lo cual decidieron establecer una red que facilitara la coordinación de esfuerzos.
En el marco del Foro de Soberanía Alimentaria, Radio Mundo Real dialogó con Elsa Nivia, Coordinadora Regional de RAP-AL, quien nos acercó la posición de esta red de organizaciones dentro del evento.
Según señaló Nivia, el concepto de soberanía alimentaria no puede separarse del trabajo que realiza RAP-AL, debido a que el uso de plaguicidas se levanta sobre justificaciones falaces, que se impusieron sobre la base de argumentos sumamente cuestionables que favorecieron a los grandes propietarios de tierras, perjudicando a los agricultores de menores recursos.
"Esto de que la agricultura de la 'revolución verde' incrementó rendimientos en alimentos, y que entonces esto ha resuelto el hambre del mundo, pues ya también sabemos que está totalmente cuestionado. Por una parte sabemos que el problema del hambre no es actualmente por falta de producción de alimentos, incluso se producen suficientes alimentos para alimentar al mundo, el problema sabemos que es de acceso a los alimentos", puntualizó Nivia.
Posteriormente, la Coordinadora Regional de RAP-AL continuó explicando acerca de los riesgos de los monocultivos y del uso de transgénicos, los cuales incrementan de forma indefectible la utilización de plaguicidas.
"Realmente, las multinacionales que están imponiendo el uso de semillas transgénicas saben que es para mejorar su negocio de venta de venenos, y resulta que una agricultura que dependa de semillas importadas, que dependa de tecnologías que solamente están bajo el control de las multinacionales, y que dependa de los insumos químicos que venden algunas multinacionales, no es una agricultura que permita la soberanía alimentaria, absolutamente nunca. Por eso uno de nuestros lemas es 'la agricultura sin plaguicidas químicos ni transgénicos es posible e indispensable para alcanzar la soberanía alimentaria'", recalcó.
Dentro del Foro de Soberanía Alimentaria, Nivia explicó que el aporte de RAP-AL sería el intentar apoyar a las organizaciones de base, "a los hombres y mujeres en el campo, que son quienes tienen en su mano tomar las decisiones y promover los cambios", señaló.
"Comida para el pueblo"
Campesinos, pescadores, pastores y representantes de los pueblos indígenas están reunidos en el Foro Mundial de Soberanía Alimentaria para discutir sobre este concepto nacido como propuesta política al ser presentado por La Vía Campesina durante la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, y que coloca a la gente en el centro de las políticas que se impulsan con referencia a los sistemas alimentarios. En este contexto, el papel que desempeña el movimiento de las mujeres es vital para transformar estos conceptos en proyectos concretos; así lo expusieron las organizaciones de mujeres en Sélingué (Malí) el pasado jueves, durante un Foro que analizó las contribuciones de las mujeres a la soberanía alimentaria.
Durante ese Foro, Radio Mundo Real entrevistó a Cyrus Pangan, miembro de NGOs for the Fisheries Reform (NFR), una organización cuyo principal objetivo es lograr una reforma de la política relacionada a la pesca en las Filipinas, con miras a cambiar el hecho de que la "comida destinada a las ganancias" actualmente tenga más valor que la "comida para el pueblo".
"Estamos aquí porque la soberanía alimentaria es un tema importante en mi país, especialmente para las mujeres rurales, para las mujeres campesinas, las mujeres pescadoras, incluyendo la gente indígena. Por eso queremos que se nos incluya en la discusión, que se incluya nuestra agenda como mujeres rurales", señaló Pangan, quien además explicó a Radio Mundo Real que en Filipinas se está comenzando a desarrollar una herramienta para monitorear la seguridad de los alimentos y del agua, cuyo propósito es dar participación a las mujeres rurales en lo que refiere a temas relacionados con la soberanía alimentaria.
En cuanto a las expectativas que tenía con respecto al Foro, Pangan explicó que lo que buscan es lograr un intercambio, que les permita conocer las diferentes realidades y que además se abran posibilidades para poder avanzar hacia una estrategia en común a nivel regional e internacional.
"Nosotros queremos compartir experiencias de diferentes países, de diferentes sectores, y otra cosa es que quizás podamos desarrollar estrategias para consolidar nuestros esfuerzos en avanzar hacia la soberanía alimentaria", señaló.
El Foro de Soberanía Alimentaria comienza en Mali para cambiar la realidad del mundo campesino
Este viernes 23 arrancó el Foro Mundial por Soberanía Alimentaria en Selingué, una localidad del interior de Mali emplazada a unos 140 kilómetros de la capital Bamako. En la apertura del Foro estuvieron presentes unos 500 delegados venidos desde diversos países, con el objetivo de intercambiar experiencias y coordinar actividades a nivel internacional para defender y promover la soberanía alimentaria, modificando la realidad del mundo campesino.
El dirigente vasco Paul Nicholson fue el encargado de abrir el Foro en nombre de la Vía Campesina. Nicholson afirmó que "por fin estamos aquí, y estamos en condiciones que no imaginábamos hace algunos días; y esto es gracias a los compañeros y compañeras de Selingué que han trabajado día y noche. Estamos construyendo un espacio de soberanía alimentaria, el espacio de Nyeléni, y un nuevo horizonte para nosotros".
Nicholson afirmó que los objetivos de este Foro son "centrar lo que todos entendemos por soberanía alimentaria; qué queremos, qué necesitamos. Tenemos que fortalecer las alianzas, una construcción social para el diálogo entre los sectores y los países. Y tercero, construir estrategias comunes y una agenda de acción".
En todo momento los movimientos organizadores intentaron dejar en claro que la intención al realizar el Foro de Soberanía Alimentaria era establecer objetivos concretos y resultados concretos de acción. La metodología de trabajo apunta a fortalecer las dimensiones posibles de acción para promover y defender la soberanía alimentaria.
Por ello, en el transcurrir del Foro los grupos de trabajo se reúnen según región, según sector organizativo (campesinos, pescadores, pueblos indígenas, consumidores y movimientos urbanos) y también en sesiones plenarias, donde se avanza en el sentido de diseñar un conjunto de estrategias y acciones a todos los niveles que será aprobada al final del Foro.
Brasil: los movimientos sociales cambian estrategia para segundo mandato de Lula
Los principales movimientos sociales de Brasil llevarán a cabo en el año 2007 un cambio en sus estrategias de relacionamiento con respecto al segundo período de gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del izquierdista Partido de los Trabajadores. Este cambio será protagonizado por los movimientos campesinos como el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) y el Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA), para "colocar en la pauta del gobierno la cuestión de la reforma agraria" según manifestaron a Radio Mundo Real Nivia da Silva -de la coordinación nacional del MST y Maria da Costa, de la dirección nacional del MPA.
Unos 15 delegados de diversas organizaciones y movimientos de Brasil están presentes en el Foro Mundial por Soberanía Alimentaria que se está llevando a cabo en Selingué, una aldea del interior de Malí, para presentar sus experiencias de lucha por la reforma agraria y para coordinar acciones a nivel regional y global con otros movimientos que luchan por la soberanía alimentaria.
Según Nivia, en la última etapa del primer mandato de Lula los movimientos sociales del campo apostaron a la estrategia del diálogo para avanzar en sus principales demandas, dejando de lado la movilización y las ocupaciones de tierras improductivas o sedes del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA).
Las energías y motivaciones para este cambio de estrategia por parte de los movimientos campesinos provienen de la "gran expectativa frustrada" que vivieron los sectores populares del medio rural al tratar de acceder a sus propias tierras y créditos para desarrollar tareas productivas.
"Ya sea por las familias sin tierra que no fueron asentadas o por parte de los pequeños agricultores familiares que no recibieron los apoyos necesarios para mantener sus producciones, las expectativas fueron muy grandes y también la frustración ante lo poco que fue hecho por el gobierno", aseguró María del MPA.
Con este escenario, el segundo mandato de Lula tendrá "mucha movilización y mucha fermentación de las demandas populares". El MST elaboró en conjunto con los otros movimientos campesinos y populares, una agenda de luchas para el primer semestre de 2007, que concluirán con el Congreso Nacional a realizarse en Brasilia en el mes de junio.
"Este año preparamos para marzo y abril una profundización de la lucha con grandes movilizaciones y ocupaciones de tierra", manifestó Nivia a Radio Mundo Real. Las demandas serán las mismas que viene manteniendo el MST en los últimos años: la denuncia del avance del agronegocio y las corporaciones de la alimentación, la lentitud del reparto de tierras, la falta de políticas de apoyo para los pequeños agricultores.
"La estrategia ahora será de 'palo y prosa' con el gobierno", manifestó textualmente Nivia. "No vamos a hacer como en los años anteriores que el diálogo era la primera herramienta. Ahora estamos dispuestos a ir a un período de enfrentamiento" subrayó la dirigente.
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