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Con el patrocinio del Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (Ielsur), los familiares de Silvia Reyes, Laura Raggio y Diana Maidanick, presentaron una ampliación de denuncia sobre la ejecución sumaria de las tres mujeres, a manos de las Fuerzas Conjuntas (militares y policiales) el 21 de abril de 1974. Silvia Reyes era la esposa del tupamaro Washington Barrios, quien el día anterior se había fugado hacia Argentina y seis meses después sería secuestrado y desaparecido en la ciudad de Córdoba.
La primer denuncia sobre este crimen fue presentada en 1986, y en esa ocasión el entonces presidente de la República, Julio María Sanguinetti, ordenó su archivo por considerarlo amparado por la Ley de Caducidad. Ahora, ante esta nueva presentación, el presidente Tabaré Vázquez ordenó a la justicia investigar el caso, excluyéndolo de todo posible amparo. Puestas así las cosas, el juez actuante, Pablo Eguren, podrá realizar una indagación presumarial judicial, antes de trasladar el expediente en vista al "Fiscal de la Impunidad", Enrique Möller, quien sin lugar a dudas volverá a ordenar su archivo. El doctor Martín Sbrocca, uno de los abogados de IELSUR, dijo al diario "La República" que -de todas maneras- "Las familias tienen derecho a saber qué pasó con sus seres queridos, y la Justicia debe investigar los hechos aunque lo delitos no puedan ser condenados". En el escrito, se fundamente al respecto explicando que las tres jóvenes mujeres fueron víctimas de una "ejecución sumaria", un delito imprescriptible, inamnistiable y obligatoriamente perseguible por ser un "crimen de lesa humanidad". De acuerdo a la información disponible y a los testimonios recabados, en el fusilamiento estuvieron implicados los generales Juan Rebollo, Julio César Rapela y Esteban Cristi, y el mayor (r) Armando Méndez. Los entonces mayores José Gavazzo y Manuel Cordero, y el capitán Jorge Silveira, fueron brazos ejecutores en el sangriento allanamiento, junto al capitán Mario Mouriño, un agente de inteligencia militar que operaba, desde 1971, en el S2 del Grupo de Artillería Antiaérea Nº 1. Todos los denunciados operaban en el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA). Según consigna el diario "La República", el jefe del operativo fue el ex teniente coronel Juan Rebollo, quien treinta años después sería designado comandante en jefe del Ejército Nacional por el presidente Luis Lacalle (Partido Nacional). A las tres de la madrugada del 21 de abril de 1974, las asesinos irrumpieron en el apartamento de la calle Mariano Soler esquina Ramón y Santiago donde vivían Washington Barrios y su esposa. Sin prácticamente mediar palabra, las tres jóvenes muchachas de 18 y 19 años fueron acribilladas con armas de guerra. Los familiares de las víctimas pudieron comprobar que los represores José Gavazzo, Manuel Cordero y Jorge Silveira participaron del sangriento operativo, ya que lo hicieron a cara descubierta. La madre de Barrios recuerda claramente que ese día Gavazzo estaba vestido de traje sport de hilo, con corbata azul y camisa celeste, y portaba una ametralladora. Tras masacrar a las tres jóvenes, los terroristas de Estado se dirigieron al domicilio de la cuñada de Barrios, Estela Reyes, en el barrio de El Buceo, quien escapó por el fondo de la casa junto a su marido y un matrimonio amigo con una niña. Luego de haberle matado a una hija e intentado asesinar a la otra, Gavazzo, Cordero, Rapela y Cristi no tuvieron reparos en conversar a rostro descubierto, en forma natural y distendida, con el padre de ambas. Silvia Reyes estaba embarazada de tres meses. |