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{titleflag:ar}- Astiz acusó a espías franceses por la desaparición de las monjas, 25-01-2007, Clarín, Argentina
- Astiz llevó sus chicanas a los tribunales, 25-01-2007, Página 12, Argentina
- La cuestión del secreto, 25-01-2007, Página 12, Argentina
- Dictature: Alfredo Astiz nie devant un juge les crimes qui lui sont reprochés, 24-01-2007, Le Monde, France
- "Apesadumbrado", Astiz negó las imputaciones por el secuestro y asesinato de las monjas francesas, 4-01-2007, Télam, Argentina
Clarín, Argentina (25-01-2007)
TEORIA POCO CREIBLE DE UNO DE LOS CRIMENES MAS FAMOSOS DE LA ESMA
Astiz acusó a espías franceses por la desaparición de las monjas
Lo hizo al declarar por primera vez en 20 años ante la Justicia y afirmar su inocencia.
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Por primera vez desde 1987 y mostrándose apesadumbrado, el ex capitán de la Armada Alfredo Astiz declaró ayer ante la Justicia. Al hacerlo negó las imputaciones en su contra por el secuestro y asesinato de dos monjas francesas y esgrimió la teoría poco creíble de que este crimen fue cometido por "agentes encubiertos" de Francia.
En su defensa que supone un abandono de la estrategia de silencio que mantuvo durante casi 20 años, Astiz solicitó al juez que indague a un supuesto agente francés y realice una serie de pericias hidrográficas. Con esta última, quiere desacreditar la convicción del juez de que los cadáveres de las monjas y otros arrojados al mar desde aviones de la Armada hubieran llegado arrastrados por las corrientes marinas a las playas de San Bernardo y La Lucila del Mar.
Astiz está con procesamiento firme por la desaparición de Alice Domon y Leonie Duquet en 1977 y otras tres personas, entre ellas la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, a la espera del resultado de una apelación que formuló ante la Cámara de Casación Penal.
El representante de Derechos Humanos de la Cancillería, Horacio Méndez Carreras, dijo, luego de la audiencia, que Astiz "se guramente hizo esto para 'embarrar la cancha' ya que son estudios que llevarían mucho tiempo para su realización. Son claras maniobras dilatorias".
Durante casi tres horas, Astiz afirmó: "No me extraña que Francia me persiga pretendiendo responsabilizarme, echándome la culpa de todo lo acontecido y actuado por sus agentes encubiertos". Acto seguido, pidió al juez que ordene la captura del legionario francés René o Bertrand de Perseval o Parseval a quien responsabilizó de la desaparición de las monjas. Basó sus acusaciones en el documental "Los escuadrones de la muerte, la escuela francesa", de la periodista María Monique Robin, en el que se denuncia que militares franceses que combatieron contra los independentistas argelinos en los sesenta luego entrenaron a sus pares argentinos en las técnicas de secuestro y tortura. La nota no dice que los franceses hayan participado de la represión ilegal.
Al redoblar su apuesta, el abogado de Astiz, Juan Aber Cogo (hijo), pidió al presidente Néstor Kirchner, en su carácter de comandante en jefe de las FF.AA., que releve a su cliente del secreto militar para contar las tareas de "inteligencia" que hizo sobre las monjas. Además, usó argumen tos garantistas del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) uno de sus acusadores contra las prisiones preventivas de delincuentes comunes para reclamar su libertad bajo palabra.
Domon y Duquet, que ayudaban a familiares de los perseguidos por los militares en la iglesia de San Cruz, fueron secuestradas en 1977 por personal de la ESMA en un operativo encabezado por Astiz, quien se había infiltrado en el grupo.
Los cuerpos de Duquet y Villaflor aparecieron días después en la costa atlántica y fueron enterrados como NN en el cementerio de General Levalle.
El año pasado el Equipo Argentino de Antropología Forense exhumó sus restos por iniciativa de la Cámara Federal porteña, y los identificó gracias a muestras de ADN.
Tras su indagatoria, Astiz volvió a la base naval de Zárate, donde está preso. Mientras espera la decisión de Casación, el juez Torres estudiará si concede las medidas de prueba pedidas por Astiz. Si las acepta se retrasará el paso de la causa a juicio oral para que se condene o absuelva al símbolo más emblemático de la represión ilegal.
Página 12, Argentina (25-01-2007)
EL REPRESOR DECLARO POR PRIMERA VEZ POR EL SECUESTRO DE LAS MONJAS FRANCESAS
Astiz llevó sus chicanas a los tribunales
Pidió pericias para descalificar el hallazgo de las religiosas y de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. Habló de la participación del ejército francés en el entrenamiento de los militares argentinos e intentó descargar su culpa en los agentes de ese país. La causa está estancada en la Cámara de Casación.
Por Alejandra Dandan
Procesado y todavía detenido en la causa por la desaparición de las monjas francesas, Alfredo Astiz ayer decidió declarar por primera vez ante la Justicia. Durante las largas tres horas de indagatoria hizo todo tipo de declaraciones y pedidos. Exigió pericias hidrográficas en el mar y la incorporación de una serie de testimonios para dar cuenta de la llamada "conexión francesa", en alusión a la participación del ejército francés en el entrenamiento de las tropas argentinas. El juzgado evaluará los pedidos, pero los referentes de los organismos de derechos humanos consultados por Página/12 evaluaron las declaraciones como parte de una "estrategia dilatoria". En esa misma línea leyó el Ministerio de Defensa un pedido del acusado a la cúpula de la Armada para que lo releve del "secreto militar": Alfredo Astiz, señalaron, "perdió el grado militar hace tiempo, y él lo sabe".
"No me extraña que Francia me persiga pretendiendo responsabilizarme (de los crímenes) echándome la culpa de todo lo acontecido y actuado por sus agentes encubiertos." Esa fue una de las expresiones de mayor voltaje del ex marino, pero no fue la única.
Astiz fue convocado por el juzgado federal de Sergio Torres, a cargo de la causa por la desaparición en 1977 de las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon y otras diez personas nucleadas alrededor de la iglesia de la Santa Cruz, de San Cristóbal, como Azucena Villaflor, la fundadora de Madres de Plaza de Mayo. El juez lo convocó esta vez a una ampliación de la indagatoria, como lo hace con otros represores después del hallazgo y la identificación de los restos de los cuerpos de la hermana Duquet y de las Madres Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga y Mari Ponce de Bianco, recuperados en el cementerio de la ciudad bonaerense de Lavalle (ver aparte).
Aunque hasta ahora Astiz había sido numerosas veces convocado por el juzgado, nunca declaró. Por eso, su intervención sorprendió.
"¿Para qué habla ahora?", se preguntó en voz alta el abogado Horacio Méndez Carrera, representante especial del área de Derechos Humanos en el ámbito internacional de la Cancillería, pero querellante en la causa de Torres, en representación de los familiares de las monjas francesas. "Astiz habla en este momento para embarrar la cancha -explicó-. Intenta abrir nuevos hechos para la investigación, eso sí, pero lo que busca es consumar o continuar con la maniobra dilatoria."
Para la querella, esa fue la única lógica que guió la larga declaración de Astiz. Desde el pedido de pericias "hidrográficas" destinado aparentemente a desacreditar la localización de los cuerpos de la religiosa y de las Madres de Plaza de Mayo hasta las declaraciones sobre la llamada "conexión francesa", donde se inscribe la participación de generales de ese país con experiencia en la guerra de contrainsurgencia en Argelia en el entrenamiento de militares argentinos para reprimir a las organizaciones armadas.
Astiz trabajó su estrategia de defensa con esa hipótesis. Le dejó al juzgado una desgrabación del documental de "Los escuadrones de la Muerte", de Marie Monique Robin, donde ella plantea el tema de la contrainsurgencia y del entrenamiento de los militares. Con ese material, Astiz le pidió a la justicia la captura internacional del francés "René y/o Bertrand de Perseval o Parseval". A su criterio, "fue sindicado por (la periodista) María Monique Robin y (la familiar de desaparecidos) María del Rosario Cerruti como asistente al momento en que fueron detenidas las monjas francesas".
Más allá de Astiz, la participación de las tropas francesas en los entrenamientos de los militares argentinos es uno de los temas pendientes en las causas judiciales. Pero los abogados de la querella prefieren no avanzar en esa línea en este momento porque la consideran parte de la estrategia de Astiz, destinada a dilatar el cierre de la instrucción y la elevación a juicio.
Monique Robin -explica en este caso Méndez Carrera- "siempre mantuvo esta teoría de los instructores de Argelia en la formación de los grupos navales de acá, con sustento". Según el letrado, el problema reside en un punto anterior. "¿Usted cree -dice- que Francia está pidiendo la extradición de Astiz hace veinte o treinta años, para ocultar un autosecuestro?, ¡es demasiado!"
Fuera de la conexión francesa, los pedidos de Astiz continuaron. Le reclamó al Almirante Jorge Godoy, jefe de la Fuerza Aérea o "al presidente de la Nación" que lo releven del "secreto militar" para poder declarar en la causa. Según fuentes de Defensa, la solicitud es formalmente innecesaria:Astiz está exento del secreto porque perdió el status militar. Desde entonces, dicen en Defensa, es un "un señor civil como cualquiera" (ver aparte).
Finalmente, uno de los puntos estratégicos de la innumerable lista de pedidos fue la "excarcelación". A su criterio, dijo, "no hay peligro de fuga". Fuera de las razones y de los fundamentos, el tema señalado por el ex marino es uno de los motivos de preocupación entre los organismos de derechos humanos que siguen las causas. La procesos judiciales suelen eternizarse sin un cierre ni pedidos de elevación a juicio que concluyan con las condenas. Las apelaciones e incidentes retrasan causas como éstas que actualmente está estancada en la Cámara de Casación Penal. El expediente de las monjas francesas no es la única en esta situación. Sin condenas, varios militares pueden quedar en libertad.
Página 12, Argentina (25-01-2007)
La cuestión del secreto
La defensa del destituido capitán de Fragata Alfredo Astiz le pidió al jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Jorge Godoy, que "releve" a su asistido del secreto militar, impuesto por la ley de inteligencia. El pedido formal entró a las 13 en el Edificio Libertad, pero una versión indica que puede no prosperar. Según las fuentes del Ministerio de Defensa, Astiz sabe que no necesita pedir esa autorización para declarar dado que fue "destituido" y perdió la condición de militar por lo que no quedó atado a ninguna reglamentación castrense. Astiz presentó el pedido a través de su abogado Juan Aberg Cobo (h), quien se excusó de brindar precisiones. Aún así, uno los trascendidos indica que el texto considera la posibilidad de que el titular de la Marina no pueda expedirse al respecto. Si Godoy no tuviera los "atributos" para conceder la licencia, explica, Astiz planteó que sea el Presidente de la Nación, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, quien lo releve de la obligación de secreto. De esa manera quiere que se suspendan los efectos del artículo 16 de la ley 25.520 que imponen el silencio obligatorio sobre las "actividades de inteligencia y personal afectado a las mismas" para revelar en qué consistió su actuación en el caso de las monjas francesas cuando se infiltró en el grupo de la Iglesia Santa Cruz.
Le Monde, France (24-01-2007)
Dictature: Alfredo Astiz nie devant un juge les crimes qui lui sont reprochés
L'ancien officier de marine argentin, Alfredo Astiz, déjà condamné en France par contumace pour le meurtre de deux religieuses françaises pendant la dictature militaire en Argentine (1976-1983), a nié mardi devant un juge les crimes qui lui sont reprochés, a indiqué un diplomate argentin.
Interrogé pendant plus de deux heures par le juge Sergio Torres, Alfredo Astiz, surnommé l'ange blond de la mort, a proposé des "preuves" techniques de son innocence, selon Horacio Mendez Carreras, représentant spécial pour les droits de l'homme auprès du ministère argentin des Affaires étrangères.
Pour ce diplomate, qui est aussi l'avocat à Buenos Aires des familles des deux religieuses assassinée, la déclaration de l'ancien capitaine de frégate est "très intéressante" parce qu'il avait toujours jusqu'à présent refusé de faire le moindre commentaire devant ses juges. "Il le fait maintenant parce qu'il a la corde au cou", a jugé M. Mendez Carreras, interrogé par l'AFP.
Léonie Duquet et Alice Domon avaient été enlevées ainsi que huit autres personnes en décembre 1977 alors qu'elles participaient à des réunions des Mères de la place de mai, ces mères qui luttent depuis trois décennies pour faire la lumière sur la disparition de leurs enfants pendant la dictature.
Quelque 30.000 personnes ont disparu, en réalité enlevées et assassinée, pendant la dictature, selon les organisations de défense des droits de l'homme.
Alfredo Astiz est accusé d'avoir infiltré l'association pour mieux en dénoncer les participants, dont les deux religieuses françaises.
Les restes de Léonie Duquet ont été identifés en 2005, après la découverte d'une fosse commune dans un cimetière de la province de Buenos Aires, avec les restes d'autres responsables des Mères de la place de mai, "disparues" également en décembre 1977.
Les expertises avaient prouvé que les corps, retrouvés sur une plage de la côte atlantique fin 1977 et enterrés clandestinement dans ce cimetière, avaient été probablement jetés à la mer depuis un avion. Les organisations de défense des droits de l'homme ont toujours dénoncé ces "vols de la mort" comme méthode d'exécution de la dictature sans pouvoir en apporter la preuve. Les restes d'Alice Domon n'ont en revanche jamais été retrouvés.
Selon une source judiciaire, Alfredo Astiz entend démontrer par ses "preuves techniques" qu'il est impossible que ces corps aient pu être jetés à la mer.
L'ancien capitaine, pourtant rayé des cadres de la marine, est en détention préventive dans une base navale dans l'attente de son procès, dont l'ouverture est prévue cette année.
Il est également accusé d'avoir été l'un des tortionnaires de l'Ecole de mécanique de la marine (ESMA), l'un des principaux centres clandestins de détention de la dictature, où sont passées quelque 5.000 personnes, la plupart torturées et assassinées.
Télam, Argentina (24-01-2007)
"Apesadumbrado", Astiz negó las imputaciones por el secuestro y asesinato de las monjas francesas
El represor detenido por violaciones a los derechos humanos amplió su declaración ante el juez Sergio Torres por el secuestro, asesinato y desaparición de las religiosas Leonie Duquet y Alice Domon, víctimas de los grupos de tareas de la ESMA.
El detenido represor Alfredo Astiz "negó las imputaciones" en su contra al ampliar su declaración indagatoria en la causa en la que se investiga el secuestro y asesinato de las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon, entre otras víctimas de los grupos de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
Fuentes tribunalicias confirmaron a Télam que durante las tres horas que duró la audiencia ante el juez federal Sergio Torres, el destituído capitán de la Armada "compulsó la causa, negó lo hechos y ofreció medidas de prueba" siguiendo los consejos de su defensor Juan Aberg Cobo (h).
En esta causa, reabierta tras la nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final, se investiga la desaparición de las religiosas y de otras diez víctimas que frecuentaban la iglesia de la Santa Cruz, entre ellas la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor; Esther Ballestrini de Careaga y María Eugenia de Bianco.
En su primera declaración ante la justicia -en todos sus procesos anteriores siempre se había negado a hacerlo- Astiz se mostró "apesadumbrado", según indicaron a Télam fuentes que participaron de la audiencia y que señalaron que el ex marino "pidió pericias hidrográficas", entre otras medidas.
"Seguramente lo hace para 'embarrar la cancha' ya que son estudios que llevarían mucho tiempo para su realización. Son claras maniobras dilatorias", dijo el representante especial de Derechos Humanos en el ámbito internacional de la Cancillería Horacio Méndez Carreras.
El letrado, quien junto a Carolina Varsky, en representación del Centro de Estudios Legales y Sociales, permaneció en la antesala del tribunal mientras Astiz declaraba, dijo a Télam que las pruebas que el imputado reclama son para "intentar desacreditar el hallazgo de los cadáveres".
Los cuerpos de Duquet y Villaflor fueron identificados hace un año por el Equipo Argentino de Antropología Forense, luego de una serie de estudios realizados a cadáveres enterrados como NN en un cementerio de General Lavalle.
A los efectos de su indagatoria el represor fue trasladado esta mañana a los tribunales de Comodoro Py 2002, de esta Capital.
Al término de la audiencia Astiz fue enviado nuevamente al sitio donde cumple prisión preventiva, en una base naval de Zárate, salvo cuando es derivado al Hospital Naval para su atención tras la operación de riñón a que fue sometido en 2004.
En el mismo expediente mañana está previsto que el magistrado, con la intervención del secretario Diego Slupsky, cumpla con la idéntica diligencia respecto del ex prefecto Mayor Héctor Febres quien también deberá ser conducido a los tribunales de la zona de Retiro.
La ronda de indagatorias comenzó la semana anterior cuando el ex capitán Antonio Pernías declaró extensamente y también negó su participación en los hechos al tiempo que sugirió una serie de medidas de prueba, entre ellas los testimonios de la periodista francesa Marie Monique Robin.
Se trata de una mujer que escribió el guión de un documental en el que se pretende instalar la hipótesis que los represores argentinos se habrían inspirado en el accionar de los militares franceses en Argelia.
Otro de los acusados, el ex capitán de la Marina Jorge "Tigre" Acosta también compareció ante Torres, revisó los 55 cuerpos de expediente que ya acumulan los sucesos ocurridos en la iglesia de la Santa Cruz durante la última dictadura aunque rehusó contestar preguntas,
El juez Torres convocó a los represores para ampliarles la indagatoria a raíz de la identificación de los restos de la religiosa Duquet y también los de Villaflor.
Cuando fueron procesados en 1987, antes del dictado de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, los cuerpos de los doce secuestrados en ese hecho no habían sido hallados por lo cual los represores quedaron acusados del delito de "tormentos".
Ante la identificación de cinco cadáveres, el fiscal Eduardo Taiano pidió que se amplíen los cargos de los doce represores a "privación ilegal de la libertad, tormentos y homicidio", por los que fueron indagados en las últimas horas y mañana lo hará Febres.
El operativo contra el grupo de familiares de desaparecidos y amigos que participaban en su búsqueda y que se reunía en la iglesia ubicada en Estados Unidos 3150 de Capital Federal comenzó con la infiltración de Astiz, bajo el alias de Gustavo Niño, que fingía ser pariente de una víctima.
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