|
{titleflag:uy}Anoche falleció Hugo Cores, socialista libertario, dirigente del Partido por la Victoria del Pueblo – PVP, Compañero.
Sin
lugar a dudas sonará muy estúpido, pero Hugo Cores es un tipo que
“vivió” su vida, sus varias vidas, hasta hace apenas unas horas.
Comprometido con los temas que nos preocupan, nos lo cruzamos;
comprometida su trayectoria militante con la historia de la lucha
social y política, nos lo cruzamos: imposible no hacerlo cuando
revisamos los hitos históricos del pueblo uruguayo en su lucha desde
varias décadas atrás.
Quizás por eso,
esto nos cae como un balde de agua fría. Quizás por esa cotidianeidad,
por la costumbre de leer sus puntos de vista cada lunes, por tenerlo a
tiro, por conocer su opinión sobre cada tema, por no ubicarse más allá
del bien y del mal, y no retacear su parecer, dé o no lugar a la
polémica. Hugo siempre actuó como uno más, pero no lo era.
Quizás
por esto, nuestra sensación de no poder ubicarnos en la realidad que
impone esta noticia. Quizás por esto, el malestar y la vergüenza de
convertir en obituario las palabras que tendrían que haber sido un
reconocimiento directo, claro y explícito.
No
contamos con esto, no pensamos en esto, nos desubica. Pero no nos
desubica hoy, nos revela una desubicación de largo tiro. Un descuido
que son varios descuidos, tristes descuidos, perturbadores.
Será consecuencia de la costumbre de contar siempre con él, ahí, activo y militante.
Trato
de pensar en Joel, enterándose de esto lejos. Marta Harnecker tuvo
necesidad de escribir algo, desde lejos. Andrés, que escribió para
contarme y convencerse. Innumerable cantidad de compañeras y
compañeros, quién sabe cuántos, debajo del mismo chorro de agua fría.
Ninguno de nosotros sabemos ‘cómo sigue esto’ sin tan constante
presencia navegando luchas abiertas: las propias y las de todas y todos.
Quién
sabe cómo, pero que sigue, sigue … Por Gerardo, León, Elena, tan
cercanos a su historia; por todas y todos, por Verdad y Justicia, por
el fin de la impunidad, por el futuro: La Lucha sigue …
Despedimos a un Compañero, un Militante, una referencia:
¡ARRIBA LOS QUE LUCHAN!
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los bots de spam, necesita activar Javascript para verla
Coordinador General de REDH
Red Solidaria por los Derechos Humanos
http://www.redh.org
|
El
velatorio de Hugo Cores se realizará en la sede central del Frente
Amplio (Colonia y Ejido) a partir de las 14:00 horas del día de mañana
(viernes 8 de Diciembre), y su sepelio está previsto para las 9:00
horas del día sábado en el cementerio del Buceo.
|
1.- HUGO CORES VIVE - Por Andrés CAPELÁN (Comcosur al Día Nº 1299)
2.- ENTREVISTA DE SAMUEL BLIXEN A HUGO CORES (24.08.06) - Semanario BRECHA
3.- Homenaje a Hugo Cores que acaba de morir - Correo de Marta HARNECKER (Reenviado por Sec.Gral del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra - MST / Brasil)
4.- DE LA PRENSA - Enviado por Cristina MIHURA
5.- SU ÚLTIMA CONTRATAPA DEL DIARIO LA REPÚBLICA - Enviada por Hugo Cores el pasado lunes 4 de Diciembre de 2006
1.- HUGO CORES VIVE
...mis manos son las que van
en otras manos tirando
mi voz la que va gritando,
mi sueño el que sigue entero,
y sepan que solo muero,
si ustedes van aflojando....
(C.M.Gutiérrez)
MONTEVIDEO/URUGUAY/07.12.06/COMCOSUR AL DÍA - Anoche, "el Hugo" iba
caminando por la calle Ayacucho y se sintió mal. Tocó timbre en una
casa y pidió que le llamaran a la emergencia médica. Ya era demasiado
tarde, su corazón grande no pudo esperar. Pero Hugo no murió solo,
las últimas palabras que escuchó fueron "quedáte tranquilo, Hugo,
estás entre compañeros". Seguro que fue el azar el que guió sus
pasos hasta allí, pero tal vez también pudo haber sido la estrella de
Mauricio Gatti, o la de León Duarte, o la de Elena Quinteros, la que
le llevó a golpear la puerta del hogar de unos amigos que fueron mis
compañeros de militancia en el FER 68.
¿Como
se escribe el obituario de un amigo? Porque si bien me encontré pocas
veces con Hugo (la última en el casamiento de mi hija Lucía), éramos
amigos a la distancia y en la sustancia. Hugo fue, sí, un
amigo/hermano/padre de mis hijos y de su madre, y siempre estuvo
junto a ellos en los momentos difíciles. No puedo entonces escribir
esto sino con el corazón lleno de agradecimiento y de dolor,
mordiéndome los labios para que la pena no se derrame ahora.
El más humilde, Hugo hablaba poco de sí mismo, por lo que resulta
difícil reconstruir su peripecia. Había nacido en Villa Crespo,
provincia de Buenos Aires, hace menos de 70 años. Militante desde su
adolescencia, en 1956, ya estaba fundando la Federación Anarquista
Uruguaya. Luego, fundó la Resistencia Obrero Estudiantil, fue
dirigente de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay, y
vicepresidente de la Convención Nacional de Trabajadores. En junio de
1973 participó activamente en la Huelga General contra el Golpe de
Estado. Ya en Buenos Aires, en 1975 fundó el Partido por la Victoria
del Pueblo; y poco tiempo después fue secuestrado por la patota de la
OCOA pero logró escapárseles, aunque fue detenido luego por la policía
argentina. Tras permanecer desaparecido 20 días, la presión
internacional logró su reaparición. Estuvo detenido 9 meses en el
penal de Sierra Chica, y luego fue expulsado a Francia. Tozudo,
inclaudicable, en 1978 ya estaba en San Pablo reorganizando nuevamente
su PVP.
En 1989 fue electo diputado, y
luego fue secretario político del entonces presidente del Frente
Amplio y hoy de la República, Tabaré Vázquez. Historiador, Hugo fue
profesor de profesores y autor de varios libros sobre las luchas
populares y la historia uruguaya. Desde hace años escribía una
fermental columna de análisis político en el diario La República. Su compañero de partido, Milton Romani, lo definió hoy como "un
organizador político, un agitador que reunía las virtudes de la
pasión y la sensatez". Para Romani, "si hay una palabra que puede
darle un perfil a Hugo es Solidaridad", y vaya si tiene razón.
Por aquello de "sepan que solo muero si ustedes van aflojando", la
muerte de Hugo nos compromete aún más en la lucha por la Verdad y la
Justicia, por la anulación de la Ley de Caducidad, y por el justo
castigo a los terroristas de Estado, a algunos de los cuales pudo ver
por fin tras las rejas. Está en nuestras manos pues, continuar la
lucha de Hugo, que es la manera de lograr que su alma colmenera siga
siempre con nosotros...
Elegía a Ramón Sijé - Miguel Hernández
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
a quien tanto quería)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
2.- ENTREVISTA DE SAMUEL BLIXEN A HUGO CORES (24.08.06)
CON HUGO CORES: CONTRA UNA VISIÓN DESCAFEINADA DE LA HISTORIA
Entrevista de Samuel Blixen (Brecha)
En conversación con BRECHA, el profesor Hugo Cores (dirigente del PVP)
analizó uno de los puntos críticos de cualquier intento de producción
histórica: el temor de ciertos actores a que el estudio de los
orígenes del autoritarismo ponga en evidencia responsabilidades
mayúsculas.
-Impulsar el estudio de la
historia reciente en la enseñanza media me parece que es un paso
positivo. Forma parte de un momento histórico en el que la sociedad
uruguaya se pregunta acerca de un tramo de su historia sobre el cual
hubo un obstáculo de conocimiento muy importante.
Todo lo que fue la realidad de la sociedad uruguaya durante la
dictadura y en los años previos, en que la prensa fue objeto de
prohibiciones discriminatorias, es absolutamente desconocido por las
nuevas generaciones. Mientras se informaba abundantemente sobre
ciertas actividades, había otras censuradas, en especial de los
sindicatos y los partidos opositores, que expresaban de palabra o de
hecho un rechazo al autoritarismo del gobierno colorado de Pacheco
Areco.
Conviene recordar que en el
período que se inicia con el primer gobierno blanco hubo medidas de
seguridad en 1959, en 1961, en 1963, y en 1965 dos veces. Una vez
cada dos años medidas de seguridad que daban facultades al gobierno
para intervenir la prensa, limitar el derecho de reunión, clausurar
sindicatos, detener personas e internarlas en cuarteles. Con el
gobierno colorado que emergió de las elecciones de 1966 hubo medidas
de seguridad permanentes; se levantaron unos meses en 1968, y otros
meses en 1969. Después siguieron ininterrumpidas hasta 1976. De hecho
se convirtieron en el único ordenamiento constitucional que regía,
porque el resto de la Constitución se suspendió en aras de combatir
el "desorden".
El decreto de mayo de
1968, que me sorprendió presidiendo una asamblea de 3 mil bancarios
en el Palacio Peñarol, se fundamentaba sólo en la agitación sindical.
En 1964, después del golpe en Brasil, la prensa brasileña tiene una
dedicación constante a los que llamaba sindicatos "rojos" en Uruguay,
una prédica que insistía en la existencia de una subversión sindical.
Daban la imagen de que Uruguay era un país al borde de caer en manos
del marxismo soviético. ¿Cuál era la realidad, cuáles eran los
contextos de aquella época? En ese sentido, me parece fundamental la
iniciativa del Codicen para dotar de contenidos al estudio de ese
tramo de nuestra historia. Ciertamente hay algo irreparable. La gente
que vivió su juventud en aquellos años, en el seno de una familia
desinformada, no pudo trasmitirle a sus hijos las vivencias.
Este movimiento cultural que se propone conocer y difundir lo qué pasó
realmente enfrenta otro problema: el papel que juega la televisión en
la relación entre las personas, entre las generaciones y en la
familia. Los de mi generación, cuando niños, tuvimos la suerte de
recibir las vivencias de nuestros padres, de compartir los hechos,
una huelga, un acto de solidaridad entre compañeros. Hoy esa
trasmisión está minimizada. La avidez que hoy existe por el pasado
tiene que ver con la carencia de información de los padres, y también
porque hay menos vivencia de vida colectiva.
-¿La juventud está verdaderamente interesada en conocer el pasado?
- Creo que sí. Pero la enseñanza del pasado va a contracorriente de los
entretenimientos que tratan de ganar la atención de los muchachos,
las maquinitas, los celulares, Internet, la propia televisión.
Internet y celulares proporcionan un mayor contacto, aunque trivial,
un área de comunicación entre personas de una misma generación. Son
formas nuevas de relación, pero hay que ver en qué medida satisfacen
ciertas inquietudes, porque esa intercomunicación está limitada por
los contenidos.
-¿Por qué esa creciente avidez por el pasado no se daba hace diez años?
- Con el advenimiento de un gobierno progresista, con el protagonismo de
militantes que fueron objeto de una campaña de difamación pública,
socialistas, comunistas, tupamaros que hoy ejercen cargos de
responsabilidad, de alguna manera se revela la intención de aquella
difamación, y se reafirma que esos hombres y mujeres siempre
estuvieron motivados por el deseo de intervenir en la cosa pública y
de dar lo mejor de sí. Por otro lado, al perforarse la impunidad, y
al verse obligados sus defensores a reiterar su viejo discurso, entre
los historiadores más serios, más académicos, se refuerza la
determinación, el desafío de plasmar en una síntesis de contenido
científico las verdaderas causas de aquello que hoy sigue acaparando
la atención.
-Pero la
investigación histórica sigue estando condicionada por la
imposibilidad de obtener los documentos y materiales que sirven de
soporte para un trabajo de carácter científico.
- Son difíciles de conseguir documentos esenciales para el conocimiento
del pasado. Todavía hoy es difícil de conseguir un documento hecho
por parlamentarios de esta democracia sobre los desaparecidos. No
estamos hablando de documentos secretos de la dictadura. Uno de los
primeros pasos que podría dar este gobierno es editar esos
documentos; una contribución sería editar las actas del Parque Hotel,
donde aparece el grado de compromiso de los dirigentes políticos con
las violaciones a los derechos humanos; sería revelador y
aleccionante comprobar cómo se justificaban aquellos actos
terroristas. Es absolutamente imprescindible obtener los documentos,
porque hoy nos manejamos básicamente con testimonios de los
protagonistas, y los testimonios tienen el defecto de la recreación
de la memoria. No obstante, con las nuevas técnicas de investigación
histórica, que se asemejan mucho a la investigación judicial, el
testimonio es un punto de partida imprescindible.
-¿La reacción del Partido Nacional expresa un intento de evitar la investigación histórica del pasado?
-Hay una parte de las responsabilidades que le caben al Partido
Nacional, sobre las que no se ha puesto el énfasis. Hemos tenido la
tendencia a señalar como blanco principal de nuestras críticas a
Pacheco, pero hay diez años que preceden a Pacheco, que están llenos
de hechos determinantes: por ejemplo, la aceptación del viraje de la
diplomacia estadounidense que impulsó la doctrina de la seguridad
nacional imponiendo el concepto de enemigo interno. Por ejemplo, el
protagonismo de Benito Nardone, que instaló la discusión de si era
viable un fascismo uruguayo a partir de la prédica furibundamente
anticomunista de quien era a la vez consejero de gobierno y conductor
de un programa de radio.
Por ejemplo,
la firma de la primera carta de intención con el fmi, que incorporó
dos conceptos desconocidos para los uruguayos: apretarse el cinturón
y austeridad. Vino la represión contra las grandes huelgas; hubo un
consejero ruralista, Faustino Harrison, que propuso "darle unas
vacaciones a la democracia". Aparecieron las bandas fascistas del
Movimiento Estudiantil de Defensa de la Libertad y el Frente
Estudiantil de Acción Nacionalista, que organizan el asalto a la
Universidad en 1961 y que preanuncian a la Juventud Uruguaya de Pie.
Todo esto está hoy pudorosamente silenciado. El debate y la polémica
histórica forman parte de la disciplina histórica. Me llama la
atención que se proteste tanto por la expresión del profesor Carlos
Demasi, en un taller que duró ocho horas, de que Wilson Ferreira
llevó al Partido Nacional a la catástrofe, cuando regresó al país en
1984 después de un largo exilio. Pero Demasi también dijo que Luis
Alberto Lacalle formaba parte de aquellos "blancos baratos" de la
época anterior a la dictadura, y nadie protestó.
-¿Por
qué una reacción tan extemporánea acerca de una figura como la de
Wilson, compleja y rica en sus contradicciones, como corresponde a
alguien que se compromete con la realidad y por tanto se expone?
-La imagen de Wilson ha sido descafeinada por sus propios
correligionarios blancos. Todos los discursos de Wilson a lo largo de
1984 están silenciados. En uno de los momentos de mayor elocuencia de
sus demandas democráticas, Wilson afirma que cuando las Fuerzas
Armadas consideran "pichis" a toda la población, dejan de ser
militares para convertirse en parásitos. Los blancos han silenciado
toda la militancia de Wilson en el exilio, sus denuncias ante el
Congreso de Estados Unidos, su participación en la Convergencia Democrática, su alianza con el Partido Comunista. Silencian la
autocrítica de Wilson por haber votado la ley de guerra interna y la
ley de seguridad nacional. Después del golpe, Wilson se entrevistó en
Buenos Aires con Gerardo Gatti, tuvo una conversación muy franca.
Admitió que el Partido Nacional era muy frágil en su estructura
organizativa, que nunca había convocado a sus bases, y que por lo
tanto era poco lo que podía hacer para combatir a la dictadura. Y le
dijo a Gatti que sería muy oportuno atentar contra un toro propiedad
del presidente Juan María Bordaberry que cosechaba éxito en la
exposición del Prado. Eso lo cuento en mi libro Memorias de la
resistencia. Es una anécdota que ejemplifica el carácter de Wilson,
como su valentía de reconocer errores, que el Partido Nacional elude.
¿Cómo explicar la estatura de Wilson eludiendo sus contradicciones
cuando la ley de caducidad? Los blancos son los principales
responsables de la mutilación de la figura de Wilson.
- ¿Qué hay detrás de esa actitud?
-La intención de impedir que su partido sea analizado en el contexto
histórico. Su responsabilidad en la génesis del autoritarismo. Hay un
episodio ilustrativo de 1960 o 1961. Una banda atacó un club
comunista en la calle Yi, donde vivía una familia. Tiraron 11
cócteles molotov, provocando un incendio de proporciones. Cuando se
estaban retirando dispararon con un revólver contra la puerta, y como
consecuencia murió un niño. El predominio conservador, la hegemonía
de derecha, en el primer gobierno blanco, borró ese episodio de la
memoria colectiva. El episodio quedó impune, como quedaron impunes el
asalto a la Universidad o el atentado contra Soledad Barret, la
estudiante a la que una banda fascista le marcó una esvástica en el
cuerpo con un cuchillo.
Esto me lleva
a reflexionar que la historia también tienen que escribirla las
organizaciones sociales y los partidos políticos; eso favorecería la
polémica. Y nos permitiría saber qué hicieron los políticos de los
partidos tradicionales durante la dictadura, aquí, en Uruguay. Ese es
otro capítulo sumergido. Por ejemplo: desde una postura liberal
conservadora, Enrique Tarigo impulsó una visión crítica de la
dictadura, pero Julio María Sanguinetti se limitó a administrar la
rebeldía ajena, para neutralizarla. El discurso histórico, el alegato
histórico, es campo de los historiadores, del reportaje, de las mesas
redondas, no es tarea del aparato del Estado.
- ¿Cómo sigue esto, a partir de las propuestas de Demasi?
- Hay cosas que ya han sido trabajadas. La cuestión de qué fue primero,
si la represión o la guerrilla, por ejemplo. Hay trabajos de Caetano,
de Rila, de Rico, de Trochón, de Freda, que ya tienen 20 años. La
producción histórica se controla por sí misma. Si hay errores se
rectifican, se debate. Para dar un ejemplo de debate: me parece
relevante, provocadora, la afirmación de Demasi sobre el papel de
Estados Unidos en la salida democrática uruguaya. El planteo permite
ahondar. Yo creo que en esa actitud de Estados Unidos durante el
gobierno de Jimmy Carter tuvieron un papel determinante los sectores
minoritarios de la sociedad estadounidense, comprometidos con el
drama de nuestros países, que denunciaban ante la prensa y ante el
Congreso. Y esos activistas que expresaban su solidaridad se
alimentaban de las informaciones que aportaban los exiliados, que a
su vez amplificaban las denuncias que salían de la cárcel y que
manejaban los que mantenían la resistencia en el país. Desde el
Estado la contribución es la publicación de documentos que están
ocultos. Hay, a mi juicio, lentitud en esa contribución, que
favorecería no sólo la producción de investigación histórica, sino
fundamentalmente el debate colectivo sobre nuestro pasado reciente.
LOS EJECUTADOS DEL SEGUNDO VUELO
Consultado sobre las revelaciones del secretario de la Presidencia
acerca de la ejecución en Montevideo de "21 o 22 militantes" del PVP
trasladados en el segundo vuelo, Cores se mostró dolido por la forma
en que se manejó esa información.
-Acabo de leer algunos medios de prensa en los que se da cuenta de una
información vertida por un representante del gobierno ante la Comisión
de Derechos Humanos de la Cámara de diputados: 21 o 22 militantes
secuestrados en 1976 en Argentina y trasladados a Montevideo en el
llamado segundo vuelo fueron primero llevados al Batallón 13 y luego
ejecutados. También acabo de leer las actas de esa reunión
parlamentaria, realizada el miércoles 23 de agosto.
Las personas a las que se hace referencia como habiendo sido asesinadas son integrantes del partido al que pertenezco.
Desde el punto de vista estrictamente formal, como ciudadanos,
realizamos ante la justicia la denuncia de 11 de los casos de
compañeros que formarían parte del grupo objeto del traslado y que
habrían sido ejecutados (Gerardo Gatti, Pablo Recagno, María Emilia
Islas, Pablo Errandonea, Cecilia Trías, Rafael Lezama, Ary Cabrera,
Carlos Rodríguez Mercader). Muchos de los compañeros tienen
familiares que también forman parte de nuestro partido.
Desde el inicio, como PVP colaboramos con las investigaciones
realizadas por la justicia y por el Parlamento antes de la ley de
impunidad. También en los años siguientes. Los datos aportados, que
podrían ser fragmentarios o incompletos, nunca contuvieron
falseamientos ni exageraciones.
Sobre
los compañeros secuestrados en junio (Gatti), julio (Duarte), setiembre
y octubre de 1976 ya hace mucho tiempo que venimos aportando
testimonios, de toda índole, que fueron desoídos. Eran referencias
verdaderas sobre compañeros a los que ahora se reconocerían como
formando parte del segundo vuelo.
En
ese como en otros terrenos se aceptaron las versiones del tipo "99 por
ciento de las posibilidades", elusivas, falsas y mentirosas por parte
de los militares que han manejado y manejan lo que saben de acuerdo a
sus intereses y sus manipulaciones.
El
PVP es una organización que existió bajo la dictadura. Y aún existe,
con representación en la Mesa Política del Frente Amplio y responsables
conocidos. Tenemos derecho a saber de qué se trata. Nos hemos ganado
ese derecho en la militancia y en la lucha. En la seriedad y la verdad
de nuestras denuncias.
La ejecución de
los compañeros no es un hecho insignificante. Es una masacre de presos.
Ocultada por el Estado durante treinta años.
Estamos vivos, por eso el episodio nos indigna y nos subleva. No
admitimos que una tragedia de esa magnitud se banalice. O se analice
con los ojos del "cálculo político".
Manejar como se ha hecho la información acerca de los compañeros
asesinados es un estilo que no podemos admitir. Como frenteamplistas,
¿de qué clase de organizaciones políticas formamos parte? ¿Cuánto
está en pie y cuánto está extinguido de los valores de izquierda y
las referencias éticas de la izquierda? Si es la que surge de este
episodio, que quede claro que la combatiremos, como hemos hecho
siempre. No nos resignaremos a convivir con estas formas de actuar.
MONTEVIDEO/URUGUAY/07.12.06/COMCOSUR AL DÍA
3.- Homenaje a Hugo Cores que acaba de morir
Correo de Marta HARNECKER (Reenviado por Sec.Gral del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra - MST / Brasil)
Hugo Cores, dirigente del Frente amplio de Uruguay acaba de morir.
Marta Harnecker -
6 diciembre 2006
Hemos perdido un gran amigo, un gran político, un hombre de una
honestidad cabal, que nunca buscó nada para sí mismo, que inició el
parlamento de calle cuando nadie lo hacía, que dio toda su vida a la
lucha por la liberación de nuestros pueblos.
No pudo cumplir con su anhelo de compartir con el pueblo venezolano el
gran triunfo electoral del presidente Chávez. Razones de salud le
impidieron venir como observador internacional.
Como un modesto homenaje recordemos su mensaje Chávez luego del II
Encuentro Internacional de Solidaridad con la Revolución Bolivariana,
en abril del 2004, al que asistió como ponente.
|
Caracas, 16 de abril del 2004
Presidente Hugo Chávez Frías
Querido Presidente,
No pudiendo asistir a la cena de despedida, desearía trasladarle estas
palabras junto al agradecimiento por haber podido palpar de cerca el
latido de este proceso revolucionario.
En los días transcurridos desde mi llegada, he podido constatar la
auténtica democracia que vive este pueblo; la absoluta libertad de los
medios de comunicación opositores para expresarse, aunque considero que
sus desmesuras, agresividad y ofuscación desbordan los límites de
cualquier convivencia política civilizada.
Me impresionó muy favorablemente el papel prioritario que este gobierno
otorga a la agenda social sin la cual ninguna “carta democrática” puede
asegurar a nuestros pueblos una democracia real.
El evento me permitió verificar en los diferentes seminarios y
paneles, y también en el propio terreno, la irrupción política del
pueblo de Venezuela. No cabe duda de que en este país el pueblo ha sido
artífice de la historia. Irrumpió en el escenario político, tomó
conciencia de su protagonismo y hoy, estimulado por su Presidente,
exige que se le entregue poder. Se ha apropiado e insiste en poner en
práctica la frase repetida innumerables veces por Chávez: los problemas
de la pobreza sólo se pueden resolver si se le da poder a los pobres.
En este sentido este Encuentro constituyó un esfuerzo exitoso por
combatir la monstruosa desinformación de lo que está ocurriendo en
Venezuela frente a una ofensiva mediática opositora que se desarrolla
tanto a nivel nacional como internacional, avalada y estimulada por los
sectores oligárquicos y el gobierno de Bush.
Quedé muy bien impresionados por las intervenciones del Presidente
Chávez en relación con el tema de la integración latinoamericana, el
rechazo al ALCA y a las orientaciones de la OMC, temas que reflejan el
auténtico interés de nuestros pueblos y en el que parecen coincidir
países como Brasil, Argentina y Cuba.
Al mismo tiempo, creo que el Encuentro nos permitió avanzar en una
mayor precisión de la lucha por nuestra identidad cultural
latinoamericana contestataria, combativa, solidaria, saliéndole al paso
a la ofensiva de los valores y arquetipos éticos con los que la
ideología neoliberal satura mediáticamente.
Sobretodo, pienso que fue muy útil para los militantes y resultó muy
importante para todos nosotros conocer una experiencia en la que las
fuerzas armadas no cumplen el papel represor y antipopular que han
jugado en América latina en las últimas décadas, sino que se inspiran
en las primeras formaciones militares libertarias de la lucha por la
emancipación latinoamericana del colonialismo español, fuerzas que no
estaban destinadas a reprimir las movilizaciones populares sino a
defender la soberanía y la dignidad nacionales.
Por último, en nuestra visita a los barrios, una iniciativa muy fecunda
del comité organizador, pudimos observar la forma abierta, variada, y
pluralista con la que el pueblo se organiza. Nos llamó especialmente la
atención la sentida reivindicación de su autonomía y el rechazo a
prácticas partidistas burocráticas poco transparentes y manipuladoras.
En un continente enfermo de mentiras que desprestigian al sistema
democrático y hacen cundir el escepticismo popular frente a los
políticos, hemos podido ver cómo este pueblo aprecia en alto grado a su
máximo gobernante por ser consecuente con su programa pre‑electoral en
favor de los más desvalidos. Luego de 5 años de gobierno hemos
observado que el pueblo pobre no se siente engañado, que está viendo
cómo va cumpliéndose lo prometido y eso contribuye a fortalecer su
esperanza y, en general, a fortalecer la democracia.
Para despedirnos, me atrevo a sugerir que este país anfitrión nos
reciba el próximo año para celebrar el III Aniversario de la heroica
recuperación de la democracia por el pueblo unido a su Fuerza Armada.
Espero que para entonces mi país, Uruguay, esté gobernado por Tabaré
Vásquez y se haya incorporado a las naciones que luchan por su
emancipación en una América latina unida.
Quisiera pedir a los camaradas extranjeros que aquí nos hemos reunimos
que nos comprometamos todos a movilizar hacia Venezuela a la máxima
cantidad de personalidades progresistas de nuestros países para que
nadie dude en el mundo acerca de la gran solidaridad que este proceso
despierta en amplios sectores de nuestros países.
Para poder empezar a invitar desde ya a dicho Encuentro sugiero como
fecha tentativa: desde el día miércoles 13 hasta el sábado 16 de abril
2005.
Hugo Cores
Hugo Cores: historiador, ex diputado uruguayo,
dirigente del Frente Amplio, ex secretario de Tabaré Vazquez,
secretario general del Partido de la Victoria del Pueblo.
|
4.- DE LA PRENSA
Enviado por Cristina MIHURA
AnsaLatina, Italia -
07-12-2006
MURIO HUGO CORES, EX SECRETARIO DE FRENTE AMPLIO
MONTEVIDEO, 7 (ANSA) - A los 69 años murió en Montevideo el ex diputado
y dirigente sindical Hugo Cores, secretario general del Partido por la
Victoria del Pueblo (PVP), uno de los grupos integrantes del gobernante
Frente Amplio.
Durante el gobierno de
facto uruguayo (1973-1985) estuvo preso en la cárcel de Sierra Chica,
en Argentina, posteriormente se exilió en Francia, y tras la caída de
la dictadura ocupó el cargo de secretario político del Frente Amplio.
Militante de la Federación Estudiantil Universitaria, profesor de
historia, en 1977 Cores fue redactor y firmante, junto a otros
dirigentes frenteamplistas en el exilio, como Enrique Erro, Enrique
Rodríguez y el actual ministro del Interior, José Díaz, del documento
convocante a un Frente Antidictatorial. Ese movimiento centró sus
esfuerzos en unir a los sectores de la diáspora uruguaya para lograr
presionar, de todas formas, a favor de una salida democrática.
Cores dedicó sus esfuerzos de los últimos años a buscar la verdad sobre
el destino de los más de 200 uruguayos desaparecidos durante la
dictadura y a reclamar el juzgamiento de militares que violaron los
derechos humanos.
= = = = = = =
Observa, Uruguay -
07-12-2006
OBITUARIO
Postergan velatorio de Cores para mañana
El velatorio de Hugo Cores fue postgrado a la espera del arribo de su
hijo proveniente de Francia. Será a partir de las 14.00 horas de mañana
y se prolongará hasta el sábado al mediodía.
Los restos de Cores serán velados desde este viernes a las 14 horas en
la sede del FA. Según informó radio Carve, muchas personas se han
acercado a la sede de la fuerza política ubicada en la calle Colonia
para expresar sus condolencias y solidaridad con familiares y amigos.
El líder del Partido por la Victoria del Pueblo, Hugo Cores, falleció
en la medianoche de este jueves al sufrir un infarto masivo.
Cores tenía 69 años de edad. Fue secretario general de la CNT, estuvo preso en Argentina y se exilió en Francia.
Fundó el PVP durante la dictadura en el año 1975 e ingreso al Frente
Amplio (FA) en 1984. Estuvo preso en el penal de Sierra Chica, en
Buenos Aires y luego se exilió en París.
5.- SU ÚLTIMA CONTRATAPA DEL DIARIO LA REPÚBLICA
Enviada por Hugo Cores el pasado lunes 4 de Diciembre de 2006
|
Publicado en La República el 4 de diciembre de 2006
Por nuevos avances en verdad y justicia
Escribe Hugo Cores PVP-567 Frente Amplio
La
semana pasada se conocieron expresiones de algunos dirigentes políticos
polemizando con la iniciativa de anular la Ley de Caducidad.
1-
Entre todas ellas merecen destacarse las que proceden de compañeros del
Frente Amplio o de quienes, en 1986 votaron en contra de ley. Por otro
lado, se publicaron declaraciones de senadores blancos que amenazan, en
caso de que esa ley se anulara, con la eliminación de la ley de
amnistía que permitió la salida de presos políticos y el reintegro de
muchos destituidos por la dictadura. Es obvio que estos gestos no
pueden ser tomados en serio. Son una forma irresponsable de encarar el
problema. Y también un alarde: tal o cual grupo de la oposición no está
en condiciones de anular nada. Ni siquiera si se pusieran todos de
acuerdo. El Frente Amplio sí tiene las mayorías para hacerlo, de ahí la
importancia de cotejar argumentos
En
su primera línea, el llamamiento formulado por la Comisión por la
declaración de nulidad de la ley de caducidad, se dice que “La
ley de caducidad fue aprobada bajo amenaza militar contra los más
elementales principios éticos y jurídicos de la República”
2- En un reportaje publicado en La República, el senador frenteamplista José Korzeniak dice que no comparte esa apreciación: “Ahora
bien, yo no dudo de que haya habido legisladores que en su fuero íntimo
dijeron "a mí no me gusta esto pero lo voto porque si no va a haber un
golpe de Estado". Pero no me atrevo a involucrar a todos los que
votaron la Ley de Caducidad. Yo le voy a reprochar, sí, a Wilson
Ferreira que votó y hasta impulsó esa ley, pero no voy a decir que votó
asustado por presiones de los militares. (…) Fueron otras las razones.
Hubo razones políticas, hubo un acuerdo de muchos blancos y colorados,
por el cual se dijo ‘vamos a salir del asunto de esta manera’. Algunos
lo habrán hecho porque tenían miedo, aunque no estoy muy seguro. Los
discursos, cuando el golpe de Estado (de 1973), mostraron mucha
valentía y hubo unos cuantos blancos y colorados que sufrieron
consecuencias duras. Puede ser que alguno dijera ‘yo no tengo miedo por
mí, pero lo tengo por el país’. Pero”, agrega J.K. “vamos a aclarar:
ese tipo de situaciones ha ocurrido en una cantidad de leyes” citando
luego el caso de un senador colorado que en un asunto de refinanciación
de deudas votó presionado por un grupo de granjeros de Canelones.
3-
Por su parte, el ex senador del P. Nacional, Juan Martín Posadas, que
votó contra la ley de 1986, sostiene algo similar: “Yo estaba en sala –
escribe en Brecha- cuando se discutía la ley, no la voté, viví la
enorme tensión que reinaba en el Senado, pero discrepo con la
calificación de la presión que invoca (el Dr. Óscar) Sarlo. Ningún
senador sintió, ni podía sentir, que en ese momento corría algún riesgo
personal si votaba a favor o en contra. La presión que invalida un acto
que debe ser libre es aquella que se constituye en amenaza (o
recompensa) personal vinculada al acto (o a la abstención). Si la
presión era –y efectivamente era – para evitar que le sucediera algo
malo a la República (que algunos legisladores ubicaban en un sentido y
otros en el otro) ninguna merma de libertad afectó el acto y no hay
causal de nulidad”
4-
Con sus apreciaciones, Korzeniak y Posadas no hacen más que confirmar
que las presiones militares existieron. Todo sabemos hasta que punto
eso fue así, en el momento de la aprobación de la ley en 1986, sobre el
Parlamento y sobre el conjunto de la sociedad. Y cómo esas presiones se
ejercieron durante el trabajoso período de recolección de las firmas y,
luego, en las vísperas del referéndum, en abril de 1989. Cómo para
intimidar se usó los levantamientos Carapintadas en la Argentina.
Visto
desde las definiciones del Frente Amplio en el 2003, la cuestión no
debiera limitarnos a describir las conductas individuales de algunos de
los legisladores que votaron la ley de impunidad. Más bien, asumir el
punto de vista de la las instituciones y de la sociedad en su conjunto
para denunciar la existencia de formas explícitas de amenazas sobre las
libertades públicas y sobre las instituciones democráticas, empezando
por el Parlamento y siguiendo por el Poder Judicial.
5-
Las referencias por parte del Poder Ejecutivo de la época a la
“intranquilidad en los cuarteles” si la justicia actuaba se hicieron
constantes. Juzgar a Gavazzo y al grupo que operó en Orletti era poner
en riesgo la paz, reabrir heridas, generar un clima de inseguridad
institucional que los medios de comunicación se encargaron de repetir
una y otra vez.
La
existencia de esa presión está documentada en la prensa tanto
gubernista como opositora de entonces. Y también en las crónicas de
periodistas extranjeros, como Cambio 16 de Madrid, o Miami Herald de
los EE.UU.
6-
Pero la cosa no terminó ahí. La amenaza militar se prolongó luego, en
plena democracia, bajo el gobierno de Luis Alberto Lacalle (1990-1995),
cuando se discutió en el Senado el informe lapidario realizado por una
abogada del Ministerio de Relaciones Exteriores que probaba la
participación de Juan Carlos Blanco y otros jerarcas de esa cartera en
el secuestro y desaparición de Elena Quinteros, en junio de 1976.
Al
ex canciller no se lo podía juzgar. También él era un intocable. Por
eso los senadores blancos y colorados no votaron el pasaje a la
justicia del documentado informe. Y a Blanco no se lo podía juzgar
porque permitir la intervención de los magistrados en el tratamiento de
los casos del pasado era reabrir heridas y eso provocaría “malestar en
los cuarteles”.
7-
Y siguió invocándose la presión de los militares luego, en junio de
1993, cuando estalló públicamente el escándalo del secuestro de Eugenio
Berríos y la participación visible, inocultable, de oficiales uruguayos
en el episodio.
En
aquella oportunidad ya no se trataba de las violaciones a los derechos
humanos durante la dictadura. Era un delito de aquella actualidad, que
confirmaba la existencia en 1993 de un acuerdo entre Pinochet y los
servicios de inteligencia militar uruguayos que las Fuerzas Armadas con
el respaldo de los dirigentes blancos y colorados negaban.
En
aquel entonces, en oportunidad del tratamiento parlamentario del
secuestro de Berríos, el vicepresidente de la república, Gonzalo
Aguirre, adujo, en relación a los oficiales (Casella, Radaelli)
implicados en el secuestro de Berríos, los mismos argumentos que se
habían empleado antes, en 1986, para cerrarle el paso a los magistrados
para juzgar a Gavazzo y Silveira y demás oficiales que operaron en la
Argentina
8-
Ahora bien, en la actualidad el asunto ha adquirido otras
ramificaciones. Ya no se trata de situarse exclusivamente frente a la
amenaza militar de antaño. Y no basta con afirmar, con razón, que
capitular ante la presión militar ha inferido un daño grave a las
instituciones.
Los
hechos actuales han vuelto paradójica la invocación política de los
riesgos de un golpe militar ante la acción de la justicia en los
juicios contra los violadores de los derechos humanos.
Porque
lo nuevo, la visible mejoría en la situación de la justicia en nuestro
país es que, contrariamente a los pronósticos de los amplificadores
civiles de la amenaza militar, hoy Gavazzo, Silveira, Arab y otros
militares están presos por las mismas causas o similares a las que
tenían pendientes en 1985.
En
estos 20 años muchas cosas han cambiado. En Uruguay y en el mundo.
Algunos de los intocables están presos y el mundo sigue andando. Como
están presos en Chile los militares uruguayos que colaboraron con
Pinochet. Como está preso Bordaberry y Blanco.
Y
si la actitud del gobierno y de buena parte del Frente Amplio no apunta
por ahora a la anulación de la ley de caducidad no puede menos que
reconocerse que, habilitando la intervención de la justicia, se
contribuyó sustantivamente en la creación de un nuevo clima en el
tratamiento de estos temas. La anulación de la ley es el corolario
lógico de la existencia de una realidad nueva.
Una
realidad en la que no hay lugar para las amenazas ni tienen nada que
hacer los sembradores de miedo, los políticos conservadores que, como
expresaba el General Victor Licandro, son coautores y también, en
parte, beneficiarios de la ley de impunidad.
|
|