Por Andrés Colmán Gutiérrez "Yo puedo dar fe de que sí se torturaba durante el régimen de Stroessner, porque al final yo también fui bárbaramente torturado con picana eléctrica en la Técnica", revela Jorge Arévalos Ayala, quien fue director de Asuntos Políticos y Sociales del Ministerio del Interior, desde 1980 a 1985.
-- En la etapa final de su larga confesión brindada a Última Hora, el ex funcionario de la dictadura (el primero que acepta hablar públicamente sobre crímenes y violaciones de derechos humanos durante el stronismo) abordó una de las etapas más traumáticas de su relación con el régimen al cual sirvió, y que terminó convirtiéndolo también en víctima. "En mi caso, la tortura no fue por una cuestión política, sino porque me involucraron con un problema de tráfico de cocaína", aclara.
"En esa época había una gran red de narcotráfico, en la cual estaban metidos militares, policías y otra gente del Gobierno. También había excelentes militares, personas de muy buena formación, pero había un tráfico mafioso, del cual estaban perfectamente enterados en las más altas esferas del Gobierno. De hecho, el propio Stroessner daba su bendición para la mafia del narcotráfico", recuerda.
COCAÍNA. Arévalos Ayala recuerda que, en 1985, un amigo militar (cuyo nombre no quiere revelar) lo visitó en su despacho del Ministerio del Interior y le pidió que designe a un funcionario para ayudar a capturar a un narcotraficante que llegaba desde Bolivia trayendo un cargamento de cocaína. "Me dijo que guardara el secreto de la operación, que gracias a eso él iba a ascender a general y que a mí me iban a premiar. Pero unos días después apareció en mi despacho y me trajo un cheque adelantado por 5 millones de guaraníes, que yo rechacé; me asusté. Mi pecado fue no informar, porque me dí cuenta de que detrás de eso estaba la mafia y me iban a matar si llegaba a hablar", relata.
A raíz del incidente, fue apresado y sometido a sesiones de tortura en la temible Sección Técnica de la Policía. "Me torturaron salvajemente con picana eléctrica. Nunca supe quiénes fueron mis torturadores, porque siempre estaban con la cara cubierta. Pero lo que no puedo olvidar son los gritos desgarradores de otros hombres pidiendo clemencia... `¡Yo no sé nada...! ¡Por favor, no me torturen más!`. Es algo que hasta ahora tengo en la mente, como una pesadilla", confiesa Jorge Arévalos, visiblemente alterado por la evocación.
RECUERDOS. Por momentos le cuesta hilar los recuerdos; los datos y fechas se le escapan. "Quedé muy mal física y sicológicamente; a veces tengo lagunas, pero siento que es necesario hablar, contar las cosas que yo pude saber cuando trabajaba para el Gobierno de Stroessner", sostiene. "Cuando me echaron del Ministerio, me robaron todo el dinero que tenía. No tengo fortuna. No soy de los que se enriquecieron con el stronismo. Lo único que tengo es una linda casa, que pude construir después con mi trabajo de abogado", aclara, por las dudas. Las anécdotas vienen y van, un poco inconexas. "¿Ustedes saben por qué el doctor Luis María Argaña cayó en desgracia ante los ojos del general Stroessner, después de haber sido uno de sus colaboradores preferidos? Fue porque en un diario boliviano se publicó que Argaña era el favorito para ser el sucesor del Presidente. Eso no le gustó para nada al General, porque pensó que era una maniobra de Argaña. Allí empezó a ponerle la cruz". Hoy está alejado de la actividad política. "Creo que Nicanor tiene un buen perfil, pero lamentablemente no se rodea de los mejores colaboradores, y algunos menonitas dejan mucho que desear", opina. Desde que empezaron a publicarse sus confesiones, ha recibido amenazas de ex funcionarios stronistas, pero también el aliento de muchas personas, entre las cuales destaca a un grupo de pastores protestantes. Quizás todavía quedan muchas cosas por decir, pero por ahora Jorge prefiere otra vez guardar silencio. Ha dado un gran paso, y no le ha sido fácil. Sabe que aún tendrá que seguir conviviendo con sus pesadillas. El final. Jorge Arévalos Ayala, ex director de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior del stronismo. Lo que dejó la dictadura Casos judiciales por violación a los DDHH concluidos Caso Mario Schaerer Prono Condenados Pastor Coronel, 25 años Lucilo Benítez, 25 años Juan Martínez, 25 años Camilo Almada, 25 años General Francisco Brítez Borges, 5 años Caso Alberto Alegre Portillo Condenados Pastor Coronel, 8 años Lucilo Benítez, 8 años Caso Ligas Agrarias Campesinas Condenados Pastor Coronel, 25 años Lucilo Benítez, 25 años Agustín Belloto, 12 años y 6 meses Caso Amílcar Oviedo Condenados Lucilo Benítez, 12 años Camilo Almada, 12 años Caso Julián Cubas Condenados Lucilo Benítez, 12 años Camilo Almada, 12 años Caso Rodolfo y Benjamín Ramírez Villalba Condenados Pastor Coronel, 25 años Juan Martínez, 12 años y 6 meses Alberto Cantero, 12 años y 6 meses Lucilo Benítez,12 años y 6 meses Camilo Almada, 12 años y 6 meses Agustín Belloto, 12 años y 6 meses Casos tramitados ante la Corte Suprema de Justicia Caso Miguel Ángel Soler Condenados Pastor Coronel, 16 años y 6 meses Lucilo Benítez, 16 años y 6 meses Juan Martínez 16 años y 6 meses Camilo Almada 16 años y 6 meses Caso Carlos Mancuello Condenados Pastor Coronel, 17 años Lucilo Benítez, 13 años y 9 meses Camilo Almada, 13 años y 9 meses Alberto Cantero, 15 años Agustín Belloto, 15 años Casos tramitados en primera instancia Caso Agustín Goiburú Sin sentencia Caso Celestina Pérez de Almada Sin sentencia Casos denunciados en la Corte Interamericana contra el Estado paraguayo Caso Carlos Mancuello Caso Miguel Ángel Soler Caso Agustín Goiburú Caso Rodolfo y Benjamín Ramírez Villalba Las cifras del autoritarismo 34 años y 9 meses duró la dictadura stronista 240 desaparecidos y ejecutados extrajudiciales 8.000 torturados 8.369 detenidos en Investigaciones y "La Técnica" 19.000 detenidos en todo el país, incluidos campesinos que reclamaban tierras. US$ 2.076 millones es la deuda externa heredada del stronismo. 25 víctimas del stronismo fallecieron por falta de asistencia posdictadura. 4.000 es la cifra extraoficial de exiliados políticos, de los cuales más de 2.000 eran de la ANR. Fuente: Comité de Iglesias para Ayudas de Emergencia (Cipae) |