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Montevideo, 16
de septiembre de 2006
En principio el descargo de la
empresa Ledesma dice que los artículos contienen información falsa y parcial, y
que el artículo de RosarioNet acusa falsamente a la empresa de "complicidad" con
las fuerzas de seguridad, no aportando pruebas ni
testimonios.
Entiendo que un artículo
periodístico nunca reemplaza a un proceso judicial, ni debe cubrir los
requisitos de una denuncia de vía legal. Por tanto, nadie puede esperar que un
periodista en efectivo ejercicio de la libertad de prensa pueda incluir pruebas
en un artículo de una página. Podemos analizar el artículo desde un punto de
vista ético, y en virtud de la veracidad y solidez de sus fuentes (que no
pruebas). Los testimonios y pruebas que pide Ledesma al periodista son muchos y
públicos desde hace gran cantidad de años, y Ledesma no puede ignorarlos.
Por esto, (y para evitar que la ‘estratégica' respuesta de Ledesma
confunda a quien no conozca el tema), debo decir que nada de lo que leí en el
artículo de RosarioNet puede adjudicarse a la imaginación periodística de su
autor, sino que refleja situaciones y hechos que los organismos y defensores de
Derechos Humanos, venimos manejando desde hace años.
Estos elementos tampoco surgen de
nuestro imaginario, sino de los testimonios de las víctimas. Cabe destacar que
en el caso argentino, todas las causas contra crímenes de lesa humanidad en la
última dictadura fueron sustanciadas en base al detallado testimonio de las
víctimas, familiares, testigos y sobrevivientes, que permitieron reconstruir en
forma acabada la maquinaria criminal del estado y la complicidad con parte del
sector civil.
Asimismo, debo dejar en claro que he
tenido la suerte de conocer a Olga Márquez de Arédez y a sus hijos, y que como
defensor de Derechos Humanos desde hace muchos años he compartido el dolor y la
búsqueda de Justicia con víctimas y familiares. En ese tránsito aprendí
tempranamente a valorar la verdad y la firmeza con que todas y todos construimos
la memoria colectiva, por lo que no sólo avalo y doy respaldo a cada uno de los
testimonios que aquí reproduzco, (o cada una de las acciones que emprendió en
vida Olga Márquez), sino que los hago míos. Por tanto, queda claro que me hago
personalmente cargo de todo lo que aquí se dice, y esa responsabilidad la asumo
en cualquier ámbito y circunstancia, por lo que la empresa Ledesma tiene
libertad de accionar judicialmente contra mi, y de contrastar en ámbito judicial
su versión contra la de las víctimas, familiares testigos, sus testimonios y los
archivos y antecedentes que las organizaciones sociales y de Derechos Humanos
han compilado a través de los años.
Ledesma sabe que su nombre aparece
en testimonios desde que fue posible hablar. Y que las acusaciones directas se
reflejan en múltiples instancias de recolección de datos y búsqueda de la
Verdad, incluidos los informes recabados por la CONADEP (Comisión Nacional sobre
la Desaparición de Personas) creada en 1985, por la primer administración
elegida por voto popular luego del fin de la dictadura.
Como ejemplo, la interacción entre
la empresa y las fuerzas represoras pueden documentarse con la lectura del
Legajo CONADEP Nº 4841 (Saman, Ernesto Reynaldo), los testimonios de Dora Weis
de 1998 (sobre la desaparición de Jorge Weis y Marina Vite; el Legajo CONADEP Nº
3376 (Arédez Sagues, Luis Ramón), donde también se encuentra una descripción
detallada de lo acontecido en la llamada Noche del Apagón en
Ledesma.
También puede leerse una síntesis de
los testimonios en "Nunca más" de la Comisión Nacional de Desaparición de
Personas (CONADEP), páginas 217-218-262-263-447, quinta edición, Editorial
Eudeba (1999).
Allí están los testimonios. También
en la presentación que se hiciera en 1998 ante el Juez español Baltazar Garzón
por parte de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), con la comparecencia
de las víctimas. En dicha presentación se sostenía que existían hechos
relevantes "de los cuales surge la existencia de un plan concertado por los
grandes grupos económicos y las Fuerzas Armadas para implementar el Terrorismo
de Estado y el Genocidio con el objetivo de disciplinar socialmente a la clase
trabajadora".
Entonces, ¿Ledesma va a pedir a cada
uno de los que denunciamos, la enumeración exhaustiva de cada uno de los testimonios y pruebas
recogidas a través de los años, o -por fin- va a asumir un compromiso serio
frente a esos cargos? Por el momento, de entre las estrategias para contestar sin contestar a las que
siempre ha echado mano, eligió para este caso el clásico y remanido recurso de
atacar al mensajero cuando no aprueba el mensaje...
El propio artículo cita tres
fuentes, una de ellas es el documental “Sol de Noche”
donde se recoge el testimonio de testigos sobre todos estos temas, y se
documenta parcialmente el problema ambiental que viven los vecinos del ingenio,
las lamentables condiciones de trabajo del personal, etc. Allí puede verse –por
primera vez- dos testimonios muy impactantes: uno pertenece al cura párroco y el otro a Mario Paz,
ex directivo de relaciones públicas del ingenio, quien (entre otras cosas, y sin
perder oportunidad de descalificar al Dr. Arédez que “tantos problemas le había ocasionado al
ingenio”) dice:
"Era un mediquito zurdo, un buen médico
pediatra, pero que tenía ese gesto demagógico con el personal". [El gesto demagógico consistía en
que Luis Arédez recetaba medicamentos a los obreros de Ledesma excediendo el
magro presupuesto que la empresa pretendía destinar a tal efecto]. También habla
de métodos de relacionamiento con el poder político (nótese que entonces, se
trataba de la dictadura militar): "No
pagábamos sobresueldos sino propinitas. Hay coimeros en todas partes, pero hay
que saber coimear. Nosotros coimeamos a todos, pero no dejamos las impresiones
digitales". En otro segmento admite con orgullo haber despedido a más de
diez mil trabajadores (entre ellos a Luis Arédez). Y refirió con admiración su
relación con personal de gendarmería ("eran seis hombres, pero qué cojonudos"),
contaba como "ejemplo de conducta
ética" que uno de ellos -con rango de mando- le dijo "Yo detengo diez sospechosos, los reviento
a todos hasta que salta el culpable, y ahí largo a los nueve restantes y les
pido disculpas"...
Sobre Paz, Olga Arédez refiere: "A comienzos del año 1979 nos reunimos en
la ciudad de San Miguel de Tucumán ante la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, dependiente de la O.E.A. (Organización de Estados Americanos), para
realizar la denuncia de la desaparición de nuestros familiares. Nos juntamos
centenares de familiares de todo el noroeste argentino. En el hotel donde se
recepcionaban las denuncias, Hotel Versailles, estaba también alojado,
sorpresivamente, junto a su mujer el Director de Relaciones Públicas de la
Empresa Ledesma, el señor Mario Paz, muy temido por los demás familiares,
quienes venían a denunciar las detenciones y desapariciones producidas en
Ledesma. Mario Paz se apostó en un sillón a la entrada del hotel, y cuando
accedíamos a presentar las denuncias, nos topábamos, inevitablemente, con su
figura. Por este motivo algunos familiares, que tenían sus otros hijos empleados
en la Empresa Ledesma, no pudieron hacer sus denuncias de una manera personal.
Las tuvimos que llevar por ellos los otros denunciantes, no vinculados
laboralmente a la empresa, y entregarlas en su lugar. El mencionado Mario Paz no
se movió ni un instante de su sitio durante nuestra
presentación."
En el Legajo CONADEP sobre la
desaparición de Luis Arédez consta que los secuestrados fueron recluidos en
diferentes centros clandestinos de detención en los que fueron brutalmente
torturados, entre los que se encontraba "la sede del escuadrón 20 de gendarmería
nacional, ubicado dentro del predio de la Empresa Ledesma, en la actualidad
llamado Barrio Ledesma."
Dentro del mismo legajo, Olga
Arédez, esposa del médico desaparecido, refiere: "me entrevisté con el Administrador del
Ingenio Ledesma, el ingeniero Alberto Lemos. Él admitió que la Empresa había
puesto sus móviles a disposición de la acción conjunta llevada a cabo por las
fuerzas armadas, en sus palabras, "para limpiar al país de indeseables".
"También aseguró que mi esposo, debido a su actividad como asesor médico de los
obreros, había resultado muy perjudicial para los intereses económicos de la
empresa Ledesma." (coincidiendo con lo que años después testimonia Paz en el
citado documental).
Pese a esto, en su descargo la
Empresa Ledesma dice que el artículo de RosarioNet no sugiere el móvil que
podría haber tenido para ello la empresa (en referencia a las acusaciones de complicidad con las fuerzas represivas).
Bueno, quizás sea útil refrescar estos testimonios para comenzar a desentrañar
una posible respuesta.
También Olga Arédez señala que al
mes de la desaparición de su esposo, después de regresar de una misa para pedir
por su aparición, vio invadida su casa "de soldados uniformados del Ejército
Argentino (alrededor de 30), al mando de un empleado de la Empresa Ledesma,
Juan de la Cruz Kairuz , quien también
desempeñaba la actividad de entrenador del equipo de fútbol de la Empresa
Ledesma, Club Atlético Ledesma. Kairuz iba vestido de civil e impartía órdenes
al los uniformados de ese allanamiento y, nuevamente, sin ninguna orden judicial
se llevaron de nuestro domicilio muchos documentos y
libros."
En el legajo Conadep N° 4841 (Saman, Ernesto Reynaldo), puede
leerse:
«...en circunstancias en que se
encontraba trabajando en la sección abastecimiento de la empresa Ledesma S.A.,
recibió una comunicación de su jefe de sección, que debía presentarse de
inmediato en la oficina de personal y sin la correspondiente autorización para
salir de la fábrica. Mientras se dirigía a la oficina de personal y antes de
salir de la fábrica, lo detuvieron dos personas vestidas de civil, cuyos nombres
no puede aportar porque no se identificaron...».
¿Cuántos testimonios quiere Ledesma?
Todos son públicos desde hace años, no puede desconocerlos; ésta sólo es una
brevísima y pobre síntesis...
Respecto al impacto ambiental que la
empresa niega:
Entre otras cosas mereció una
campaña de la organización ambientalista GreenPeace y organizaciones sociales y
sindicales locales para evitar el desmonte de 1.400 hectáreas de selva
pedemontana de yungas.
La causa aludida por la empresa, que
lleva adelante CODESEDH (Comité por la Defensa de la Salud, la Ética y los
Derechos Humanos) aún se encuentra en trámite y continúa la lucha iniciada por
Olga Márquez de Arédez hasta su fallecimiento. Se trata de un recurso de amparo
colectivo en el cual se pretende tutelar los derechos humanos al medio ambiente
y a la salud.
Cabe destacar que en esta causa
intervienen como amicus curiae el
Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) dirigido por el Premio Nóbel de la Paz
Adolfo Pérez Esquivel, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), el
Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la Defensoría del Pueblo de la
Nación. Y que la acción emprendida obtuvo difusión y apoyo solidario de quienes
estamos cerca del tema, de manera que tampoco responde a la ‘ocurrencia' de un
particular.
En instancias cercanas a la fecha
(audiencia oral y pública en el Superior Tribunal de Justicia de la provincia de
Jujuy, del 6 de Septiembre de 2006) el abogado de CODESEDH Francisco Cullen
declaró que "Ni la empresa Ledesma ni el
Estado, en todo el desarrollo y sustanciación del proceso, han aportado
documentación alguna que acredite la existencia de registros de controles sobre
el funcionamiento de la empresa respecto del tratamiento del bagazo", que "no se produjo la apertura a prueba", y
por tanto "se han violado las formas del
proceso".
De manera que "como consecuencia de ello no se solicita
que se haga valoración de la prueba porque la misma directamente no ha existido, no se ha
producido la comprobación de calidad y la correcta utilización del método
Ritter, y tampoco se ha realizado el estudio epidemiológico ni de calidad del
aire".
El escrito presentado de CODESEDH
refiere que la sala IV de la Cámara Civil y Comercial de San Pedro, Jujuy,
reconoce en su sentencia la enfermedad de bagazosis de Olga Márquez de
Arédez.
Sin embargo, "no existe prueba suficiente para dirimir un
amparo donde se afectan los intereses difusos de los trabajadores y vecinos de
la comunidad de Libertador General San Martín", debido a la "ausencia de un sistema de control periódico
y riguroso de la empresa Ledesma, respecto de la aplicación y calidad del método
Ritter y de métodos adecuados de rigor científico para el diagnóstico de
bagazosis en el Hospital Orias".
Por iniciativa de ex trabajadores de
la Superintendencia de Riesgos de Trabajo de la Nación se está haciendo un
estudio sobre insalubridad, dado que un informe del Consejo Federal de Trabajo
consideró insuficientes las evaluaciones de la Dirección Provincial de Trabajo.
Entonces, si la justicia falla a
favor de Ledesma ¿resultaría que la actividad de Ledesma no es contaminante
porque no es contaminante, o porque
se vale de la falta de estudios que determinen el grado de contaminación para
eludir responsabilidad?
Tanto en las denuncias de impacto
ambiental, como en las denuncias de impacto social, la empresa tilda de
mentirosos a quienes denuncian (en muchos casos se trata de las propias
víctimas, en todos los casos la veracidad resulta evidente). La estrategia para
desentenderse de las acusaciones de complicidad con la última dictadura y la que
utiliza para desembarazarse de las acusaciones por impacto ambiental forman
parte del mismo zigzagueo con que burla la decencia desde su fundación en 1830.
Debe saberse que Ledesma a
principios del siglo XX utilizó como fuerza de trabajo a 10.000 aborígenes Tobas
y Wichis, a cambio de comida ‘y no más', y que éstos eran controlados por el
ejército nacional. Esa misma asociación funcionó en la década del '70 (luego de
que la tecnología modificara el sistema de producción del azúcar), para ahogar
los reclamos de orden sindical.
Son 136 años de abusos en torno a un
esquema claramente feudal. Por esto la REDH (Red Solidaria por los Derechos
Humanos) adhiere y difunde un petitorio de HIJOS Capital Federal, dirigido a las
autoridades del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación con el fin de que
se abstengan de comprar insumos a la empresa Ledesma y cesen todo tipo de
relación que favorezca en modo alguno la continuidad de estos procederes
aberrantes.
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Coordinador General de
REDH
Red Solidaria por los Derechos
Humanos
Ciudadano Argentino - DNI
18.298.160
http://www.redh.org
[1] El documental "Sol de Noche. La historia de
Olga y Luis" de los realizadores Pablo Milstein y Noberto Ludin, con producción
ejecutiva de Eduardo Aliverti (78 min., 2002).
[2] Aurelio Giménez, (fue cura
párroco de Libertador): "Todos los días venía una señora que lloraba acá porque
quería saber dónde estaba su hijo. Me cansó eso. ‘Mire señora -le dije-, ¿quiere
que hablemos en serio? La culpa de donde está su hijo -porque ella no sabía que
estaba muerto- la tienen usted y su marido, por la mala educación que le han
dado. Ustedes les han dado tanta libertad que se ha vuelto comunista, ¿qué
esperan de un hijo comunista?'"
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