|
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los bots de spam, necesita activar Javascript para verla
Albergue de Desplazados de
la Región Loxicha
Xicoténcatl 1031-A
Fraccionamiento San José La Noria
C.P. 68120 Oaxaca,
Oaxaca.
Cel. : 044 951 107 49 19
GUERRA EN OAXACA
La guerra de baja
intensidad que inició Diódoro Carrasco Altamirano contra los indígenas zapotecos
de la región Loxicha, hace 10 años, asoma su rostro de terror y muerte en todo
el estado, pero en Loxicha se vive una guerra sorda, lejos de los reflectores y
quienes se consideran el mundo civilizado, la sociedad del siglo 21.
Su última expresión fue
el asesinato del compañero Alejandro LÓPEZ LÓPEZ a manos de los mismos
paramilitares que hace 2 años asesinaron, al también compañero, Lino ANTONIO
ALMARAZ; Lino, estorbaba a quienes deseaban llegar a la presidencia del
municipio de San Agustín Loxicha; Alejandro, es la confirmación de que pueden
operar con absoluta impunidad, la impunidad que amparada por el poder
caciquil, son en Oaxaca la comparsa del priismo neopanista que mueve los hilos
de quienes, faltos de toda ética, tiran la piedra y esconden la mano, hacen
trabajo de contrainsurgencia y dicen trabajar en pos de la unidad y defender las
causas populares.
Su última expresión fue
el asesinato del compañero Alejandro LÓPEZ LÓPEZ a manos de los mismos
paramilitares que hace 2 años asesinaron, al también compañero, Lino ANTONIO
ALMARAZ; Lino, estorbaba a quienes deseaban llegar a la presidencia del
municipio de San Agustín Loxicha; Alejandro, es la confirmación de que pueden
operar con absoluta impunidad, la impunidad que amparada por el poder
caciquil, son en Oaxaca la comparsa del priismo neopanista que mueve los hilos
de quienes, faltos de toda ética, tiran la piedra y esconden la mano, hacen
trabajo de contrainsurgencia y dicen trabajar en pos de la unidad y defender las
causas populares.
Alejandro es el último
eslabón de una larga cadena de ejecuciones extrajudiciales que ha dejado a más
de 80 familias enlutadas a lo largo de estos 10 años de represión y muerte a
una de las culturas más significativa en nuestro país, etnia para la que a punta
de bayoneta, cárcel, tortura y muerte se ha intentado borrar de la faz de la
tierra.
Región que alcanza los
más altos índices de marginación y pobreza y dónde el tan cacareado estado de
derecho, las tan llevadas y traídas instituciones han cumplido con la encomienda
de callar todo intento organizativo, de encarcelar, desaparecer y asesinar a
quienes en su sangre llevan el germen del anhelo libertario y transformador, a
quienes en sus épocas de gloria nos legaron las más ricas tradiciones y
enseñanzas, quienes en sus magníficas construcciones plasmaron su huella
indeleble que permanecerá por siglos; hoy la tumba, la cárcel el destierro
vagabundo, la migración o desplazamiento forzado en busca de la sobrevivencia
parece ser su destino, destino que para el hombre blanco, para los
neocolonizadores los reduce a menos de fieras salvajes, pues no puede explicarse
de otro modo que después de más de 24 horas de su ejecución, el cuerpo de
Alejandro LÓPEZ LÓPEZ haya permanecido a la orilla del camino, sin que las
autoridades correspondientes cumplieran con las diligencias que permitieran a su
familia velar el cuerpo inerme, de quien deja en la orfandad a la compañera
Crispina LOPEZ JUÁREZ y sus 5 hijos.
Deja truncada la lucha
por la libertad de sus 2 tíos encarcelados injustamente, como injustamente hemos
sido encarcelados más de 200 indígenas zapotecos en estos 10 años; la
persecución de una escurridiza justicia que castigue no sólo a quienes
torturaron y encarcelaron a su propio padre, sino que cancelara las fabricadas
órdenes de aprehensión en contra de él y un cada día creciente número de
indígenas, paisanos suyos; por una ley de amnistía no sólo para presos y
perseguidos políticos y de conciencia en nuestro Estado, sino a lo largo y ancho
de nuestro país; sus anhelos de ver a sus hijos crecer y multiplicarse, ver en
ellos multiplicados sus deseos de una patria socialista, de un socialismo
entendido para él como la sana convivencia de la colectividad en sus comunidades
indígenas, la armonía entre el hombre y la naturaleza.
Pensaba su
participación en la construcción de la Asamblea Popular de los Pueblos de
Loxicha como el referente aglutinador de los distintos esfuerzos comunitarios
por arrancar a sus comunidades de la miseria y el abandono, por encontrar en la
unidad desde los más pequeños núcleos comunitarios la proyección de la exigencia
milenaria a una vida digna, a una verdadera igualdad de los seres humanos; su
asesinato confirma que la lucha por la transformación de la sociedad pasa
también por las comunidades indígenas y que este movimiento no es como lo
pregonan los personeros del poder: un movimiento que se circunscribe al centro
de la Ciudad. Buscamos, sobre todo, la transformación profunda de nuestras
desigualdades.
Cuando la voluntad
popular es burlada una vez más, cuando por encima de los intereses de la
colectividad se imponen los intereses personales, de partidos o de grupos,
cuando los acuerdos cupulares prevalecen por encima de los derechos de los
mexicanos, cuando los 15 minutos de Fox llegan a su fin y se nos impone mediante
el fraude y el autoritarismo a un operador de la ultraderecha y el Fondo
Monetario Internacional: la igualdad, la paz, la fraternidad, la justicia y la
libertad son palabras sin sentido para quienes acostumbrados a la explotación,
suponen en la existencia de toda oposición a sus planes neocolonizadores, el
enemigo a vencer para adueñarse de las riquezas y mano de obra barata en un
mundo globalizado, son los pueblos originarios.
Donde acabar con la
pobreza para ellos significa acabar con los pobres, donde los pueblos
originarios son sólo el folklore para el gran turismo.
En un país donde se
dejan pudrir los conflictos o la suma de nuestros muertos es sólo una cifra sin
importancia para quienes no piensan en el hombre sino en la economía, para
quienes rescatan banqueros, exoneran a políticos y encarcelan a la inerme
población, donde las justas demandas de la población no son escuchadas, ni por
los falsos políticos, ni por los jerarcas católicos.
Nos reconocemos como
parte fundamental de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y le
recordamos al licenciado Abascal que nuestros 12 presos del Fuero Federal no
pueden ser la herencia de este sexenio que termina, que los 12 indígenas presos
por delitos del fuero común también esperan justicia y libertad y que junto con
la libertad de los presos de las otras organizaciones sociales, de los
perseguidos de esta etapa y anteriores, sería la muestra de su voluntad para
resolver un conflicto no generado por nosotros sino por quienes faltos de oficio
político y sensibilidad humana han hecho del fascismo una particular forma de
gobernar.
Los presos indígenas
sentenciados por delitos del fuero federal que no cometieron, encarcelados desde
hace 10 años: Fortino ENRÍQUEZ HERNÁNDEZ, Ricardo MARTÍNEZ ENRÍQUEZ, Urbano RUIZ
CRUZ, Justino HERNÁNDEZ JOSÉ, Cirilo AMBROSIO ANTONIO, Agustín LUNA VALENCIA,
Abraham GARCÍA RAMÍREZ, Estanislao MARTÍNEZ SANTIAGO, Mario AMBROSIO MARTÍNEZ,
Alvaro SEBASTÍAN RAMIREZ, Zacarías Pascual GARCÍA LÓPEZ, Eleuterio HERNÁNDEZ
GARCÍA.
Los compañeros
procesados con expedientes fabricados principalmente en esta administración
ulisista: Isabel ALMARAZ MATÍAS, Epigmeneo LÓPEZ MENDOZA, Cástulo LÓPEZ MENDOZA,
Tomás LÓPEZ ALMARAZ, Felipe RUIZ CRUZ, Nereo ALONZO VALENCIA, Jonás ALONZO
SANTIAGO, Fernando SANTIAGO ENRÍQUEZ, Bernardo HERNÁNDEZ SANTIAGO, Jesús ángel
CRUZ SANTIAGO, Gonzalo LÓPEZ CORTÉS, Pedro CASTILLO ARAGÓN,
Y nuestros compañeros
asesinados Alejandro LÓPEZ LÓPEZ, Lino ANTONIO ALMARAZ, Leoncio LUNA ANTONIO y
tantos más exigen ¡JUSTICIA Y LIBERTAD! ¡ALTO A LA REPRESIÓN! ¡LIBERTAD A TODOS
LOS PRESOS POLÍTICOS Y DE CONCIENCIA DEL PAÍS! ¡CASTIGO A LOS RESPONSABLES
MATERIALES E INTELECTUALES DE LA MUERTE DE NUESTROS HERMANOS! ¡CÁRCEL PARA
DIÓDORO CARRASCO ALTAMIRANO, JOSÉ MURAT CASAB Y ULISES RUIZ ORTIZ!
Por una Ley de Amnistía
Federal
Organización de Pueblos Indígenas
Zapotecos/Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
Oaxaca de Juárez, Oaxaca;
22 de Octubre de 2006
|