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URUGUAY: EL COMANDANTE DÍAZ DESTITUÍDO: ¡YA ERA HORA! Imprimir E-Mail
Enviado por COMCOSUR   
jueves, 19 de octubre de 2006

Por Andrés CAPELÁN

COMCOSUR / COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR

El lector habitual de Comcosur al Día ya sabe que quien esto escribe estaba pidiendo la remoción del comandante en Jefe del Ejército Carlos Díaz desde hace meses. El motivo principal de esa demanda era  que el informe sobre los desaparecidos elaborado el año pasado por él y por el general Pedro Barneix resultó una cruel sarta de mentiras e inexactitudes. Fue él quien hizo al presidente Vázquez decir que se había encontrado la tumba de María Claudia García de Gelman "con más de un 99.9% de certeza", y quien hizo que el entonces comandante Bertolotti llevara a Macarena Gelman hasta ese lugar.

El tiempo pasó, y no sólo no estaba allí María Claudia, sino que ningún desaparecido estaba donde Díaz y Barneix habían dicho. Los equipos de antropólogos y arqueólogos estuvieron un año entero escarbando en los lugares equivocados y terminaron su trabajo con las manos vacías. Peor aún, los restos que sí se encontraron (los de Miranda) estaban donde el informe decía que no había nada. Así pues, pedía yo el relevo del comandante Díaz, por inútil o por cómplice. Ahora ha sido destituído por reunirse con el ex presidente Julio María Sanguinetti, su ex ministro de Defensa, Yamandú Fau, y los generales Miguel Dalmao y Pedro Aguerre sin pedir la correspondiente y obligatoria autorización a su superior, la ministra de Defensa Nacional, Azucena Berrutti. Fue la gota que colmó el vaso. 

Porque -cual moderno Dr. Jekyll- el general Díaz era uno cuando lucía su uniforme, y otro cuando se ponía el traje de alpaca. Fue con esta vestimenta civil que concurrió a los homenajes que los terroristas de Estado brindaron a sus muertos el pasado 14 de abril, y al que realizaron al suicidado terrorista José Rodríguez Buratti. Por si eso no bastara, hace muy pocos días (ver Comcosur al Día del 14.10.06) le entregó al presidente Vázquez un vergonzoso informe afirmando que el Ejército no tuvo nada que ver con el asesinato de los pasajeros del Segundo Vuelo. Mentiras y más mentiras, y en el medio reuniones con la flor y nata del Terrorismo de Estado.

¿Éste era el hombre de confianza del presidente Vázquez en el Ejército? ¿El comandante leal? ¿El "Balza" uruguayo? Cuando -enterada por la prensa - la ministra de Defensa Nacional, Azucena Berrutti, le pidió explicaciones acerca de su reunión secreta con el ex presidente Julio María Sanguinetti y su ex ministro de Defensa Yamandú Fau, Díaz le contestó que "estaba fuera de horas de trabajo" y que con su tiempo libre hacía lo que quería. ¿Se podía admitir tanta soberbia? ¿Se podía admitir un argumento tan falaz? ¡Menos mal que ningún país nos declaró la guerra durante la comandancia de Díaz! ¡Mire si al enemigo le daba por invadirnos estando el comandante Díaz fuera de horas de trabajo!

A través del semanario Búsqueda, la derecha miliquera del Partido Colorado está moviendo sus bazas para hacer fracasar la política de Derechos Humanos del gobierno. El mes pasado movió a Pedro Bordaberry para complicar el procesamiento de su padre, el dictador del Partido Colorado Juan María Bordaberry. Ahora aumentó la apuesta y quien hizo la movida fue el mismísimo Julio María Sanguinetti, el gran titiritero que manejó la política militar del Estado durante los pasados 20 años (al menos). Con esta jugada, Sanguinetti sacó del medio a un comandante que se mantenía flotando entre dos aguas, intentando ser "leal" con el presidente Vázquez, sin abandonar a su suerte a los terroristas de Estado (a los que iba a visitar semanalmente a la Cárcel Central).

Claro que también es posible que el mismo Carlos Díaz haya buscado una manera mas o menos elegante de sacarse de encima el indeseado fardo que le había tocado llevar. Todo es posible en este país de logias civiles y militares, de política secreta, de negociaciones ocultas, de solidaridades insospechadas... Díaz, Sanguinetti y Fau, sabían muy bien que no podían reunirse sin el permiso de la ministra de Defensa; sin embargo, no sólo se reunieron, sino que se encargaron de que el semanario Búsqueda se enterara. ¿Los servicios de inteligencia del Estado? Bien gracias, para saber lo que pasa leen Búsqueda, el periódico que -como al descuido- le sigue marcando la agenda al gobierno....

Para el senador tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro, la remoción de Díaz fue poco menos que una tragedia, la calificó como "una desgracia para el país", y al mejor estilo sanguinettista anunció ominosamente que "va a traer connotaciones" en la interna militar: "Si ustedes están conmovidos, imagínense la institución en la que estaba Díaz" aseguró, y agregó: "También va a mirarse con mucha expectativa a quien sea designado como nuevo comandante". Sin embargo, la interna militar está mansa como agua de pozo...

Como posible sustituto de Díaz, suena el nombre del general Pedro Barneix, el otro inútil y/o mentiroso que confeccionó el famoso informe del "más del 99,9%". En su edición de hoy, el diario El País afirma que Barneix "es señalado como el candidato más firme para ocupar el cargo de Díaz, al haber sido uno de los generales que trabajó estrechamente con el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández en la búsqueda de información sobre el destino de los desaparecidos".

Agrega la publicación que "además de integrar la comisión interna que designó en 2005 el ex comandante en jefe del Ejército, Angel Bertolotti, para realizar la investigación interna sobre los desaparecidos, Barneix participó junto a Fernández en reuniones mantenidas en los domicilios de varios de los retirados procesados por el caso de Adalberto Soba", y que "la posibilidad de que se designe a Barneix es bien vista en el Ejército y en gran parte del Poder Ejecutivo". ¿Será posible? En lugar de ser un argumento para descartarlo, resulta que el hecho de que este individuo haya participado en la confección de ese informe falso es un mérito... ¿Estamos todos locos o el gobierno es masoquista?

 


LOS CANDIDATOS A LA SUCESIÓN

(El País/Últimas Noticias/Comcosur)

PEDRO BARNEIX

Actual comandante de la División de Ejército IV, Barneix es señalado como el candidato más firme para ocupar el cargo de Díaz, al haber sido uno de los generales que trabajó estrechamente con el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández en la búsqueda de información sobre el destino de los desaparecidos. Además de integrar la comisión interna que designó en 2005 el ex comandante en jefe del Ejército, Angel Bertolotti para realizar la investigación interna sobre los desaparecidos, Barneix participó junto a Fernández en reuniones mantenidas en los domicilios de varios de los retirados procesados por el caso de Adalberto Soba. La posibilidad de que se designe a Barneix es bien vista en el Ejército y en gran parte del Poder Ejecutivo. 

MANUEL SAAVEDRA

Si bien (el general Manuel) Saavedra (Comandante de la División de Ejército I) fue designado interinamente por el Poder Ejecutivo como responsable del despacho del comandante, en algunos ámbitos del gobierno se entiende que ante la difícil situación por la que atraviesa el Ejército con el relevo de Díaz, una alternativa sería confirmarlo en el cargo hasta febrero, a los efectos de evitar una nueva fricción en la interna. En ese mes, el Ejecutivo llenaría la vacante dejada por Díaz.

No obstante, el nombre de Saavedra genera algunas resistencias en el Frente Amplio, por relacionarlo con las ramas menos permeables a la política de derechos humanos que lleva adelante el presidente Vázquez. "No tengo diferencias con el gobierno" afirmó ayer Saavedra antes de ingresar en el comando del Ejército. Por el orden de derechas, Saavedra debería haber ocupado el cargo de comandante en jefe del Ejército el pasado primero de febrero. Sin embargo, Vázquez dejó a un lado el criterio tradicional, para designar a Díaz. Saavedra, cuenta con el aval de gran parte de la fuerza de tierra, de los retirados y de los familiares de los militares procesados. El comandante de la División de Ejército I, pasa a retiro en 2008.

HÉCTOR ISLAS

El comandante de la División de Ejército III, Héctor Islas, fue incluido en la nómina de candidatos, por carecer de antecedentes políticos que puedan jugar en su contra.

JUAN GIORELLO

En la misma situación se encuentra el Director General de los Servicios de las Fuerzas Armadas, general Juan Giorello, que es considerado también un hombre sin compromisos partidarios.

RAÚL GLOODTDOFSKY

El general boca sucia que hasta hace poco fungía como jefe de la Casa Militar de la Presidencia de la República , y actualmente se encuentra al frente de las tropas uruguayas que participan de la Misión de Paz de la ONU en Haití ("Si me entero quién es, yo mismo le rompo el orto" había declarado Gloodtdofsky en agosto al informativo Subrayado, de canal 10 al ser interrogado sobre las supuestas implicancias de un General uruguayo en el tráfico de armas a Brasil).

JUAN COUTURE

El último nombre que circuló como candidato fue el del comandante de la División de Ejército II, general Juan Couture. Fuentes militares expresaron que Couture es el militar que menor respaldo tendría en la fuerza de tierra. 


LOS 260 DÍAS DE DÍAZ  

 

ESTIÓN DE 260 DÍAS SIGNADA POR LOS DERECHOS HUMANOS DÍAZ CONDUJO AL EJÉRCITO EN UNA DE LAS ETAPAS MÁS SENSIBLES DE LA RELACIÓN ENTRE VÁZQUEZ Y LAS FUERZAS ARMADAS

Roger Rodríguez (La República)  

Elaboró el primer informe sobre desaparecidos para su antecesor Bertolotti. Respetó al Poder Judicial cuando se decidió la extradición de militares a Chile y la prisión de extraditables a Argentina. Sufrió la fuga de "Pilín" Vázquez, la crítica de los clubes militares y los dislates del Goyo Alvarez. Su informe sobre el "segundo vuelo" de Orletti lo dejó al borde de la pérdida de confianza, y sus reuniones con líderes de la oposición fueron la gota final.  

Los ocho meses y medio del ayer relevado Teniente General Carlos Alejo Díaz Moussampes como Comandante en Jefe del Ejército del primer gobierno de izquierda en Uruguay, marcaron una de las etapas más sensibles de la relación de la administración Tabaré Vázquez y las Fuerzas Armadas. En su gestión, se produjo la extradición de tres militares uruguayos a Chile por el asesinato en 1992 del químico Eugenio Berríos y seis Oficiales junto a dos ex policías - fueron procesados con prisión por "asociación para delinquir" y "privación de libertad" en el caso de un desaparecido.

Carlos Díaz también sufrió el "deshonor" de la breve fuga del Coronel (R) Gilberto Vázquez que llevó al Ejército a no ser más garante de los Oficiales requeridos por la justicia argentina, quienes de su arresto en una Unidad Militar pasaron a cumplir prisión administrativa en la cárcel central. Díaz, quien había realizado junto al General Carlos Barneix la investigación sobre el destino de los desaparecidos durante la comandancia de su antecesor Ángel Bertolotti, también debió aceptar que los datos sobre "enterramientos" que le aportaron aquellos Oficiales retirados, eran falsos.   EL INFORME Y LA REUNIÓN La instancia que comenzó a definir su sustitución se produjo una semana atrás, cuando, en su segundo informe sobre los desaparecidos, deslindó la responsabilidad del Ejército en la ejecución masiva de una veintena de uruguayos que la Fuerza Aérea admitió haber trasladado en octubre de 1976.

En su breve informe, Díaz responsabilizó al Servicio de Información y Defensa (SID) por el destino de los pasajeros del llamado "segundo vuelo" de Orletti, y contradijo al Secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, quien había entendido que el Ejército reconocería la masiva ejecución. Su argumento de que los mandos militares del Ejército desconocían las operaciones del SID (dependiente de la Junta de Comandantes en Jefe) y del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas, OCOA (sometida al comando de la División de Ejército I) provocaron malestar en el gobierno.

Las reuniones inconsultas del Comandante en Jefe con los líderes de la oposición (se entrevistó con Julio María Sanguinetti y Yamandú Fau, y preveía hacerlo con Jorge Larrañaga en una semana) precipitaron la decisión del Poder Ejecutivo de relevarlo del mando.

ASCENSOS Y DISENSOS

La opción de Tabaré Vázquez de designar al General Carlos Díaz Moussampes como Comandante en Jefe del Ejército, se conoció el 20 de diciembre de 2005 e implicaba saltear siete lugares en la derecha del Generalato y provocar la designación de cinco nuevos Generales. La designación de Díaz provocó el pase a retiro anticipado del General Hebert Fígoli, quien se encontraba como Jefe de Misión de Paz ante la ONU en Chipre, y de Ricardo González, quien no tenía destino desde que Jorge Batlle le relevó de la Jefatura de la Casa Militar de la Presidencia.

Díaz asumió el 1º de febrero de 2006, a la vez que ascendían al Generalato Raúl Gloodtdofsky, Luis Pérez, Daniel Castellá, Jorge Rosales y Wile Purtscher, en sustitución de Francisco Wins, Roberto Alvarez, Tomás Medina y Juan Córdoba, quien, discrepante con el gobierno, ya había pasado a retiro. Pese a esos desplazamientos, el nombramiento del General Carlos Díaz a la comandancia cumplía las "reglas de juego" y evidenciaba que en el nuevo gobierno "no había un caballo del Comisario", aunque sí se "premiaba" la labor de quien había elaborado el primer informe sobre desaparecidos.

DERECHOS HUMANOS

Díaz había asumido el 16 de agosto de 2005 el comando de la poderosa División de Ejército I en reemplazo con el General Córdoba, quien no estaba de acuerdo con la nueva política en materia de Derechos Humanos ni la interpretación que se daba a la Ley de Caducidad.

Carlos Díaz, de 56 años de edad, casado en segundas nupcias, padre de cuatro hijos, nacido en el Departamento de Colonia, había ingresado a la Escuela Militar en 1967 y se graduó como Alférez de Infantería en 1972. En 1983 llegó a mayor, en 1987 a Teniente Coronel y en 1992 a Coronel. Vinculado a la masonería, Díaz había llegado al Generalato en 2002, dentro del gobierno de Batlle, en el cual tuvo a su cargo la dirección de la Escuela Militar y, simultáneamente, la Dirección Nacional de Sanidad de las Fuerzas Armadas.

Pudo permanecer en el cargo de Comandante hasta el año 2010. Aunque evitó tener un alto perfil mediático, desde antes de su asunción la gestión del Comandante Carlos Díaz quedó signada por el tema de los Derechos Humanos, al punto de que colocó como uno de sus objetivos poner fin "de una vez por todas" el tema de los desaparecidos.

DOLORES DE CABEZA

No había pasado un mes desde su asunción cuando Díaz tuvo un primer problema. La visita a Uruguay de un grupo de activistas norteamericanos contra la School of Americas (SOA), terminó evidenciando que el propio Comandante y diez de sus Generales habían asistido a los polémicos cursos. Días después, el gobierno decidió derogar el acto oficial del "Día de los caídos en la lucha contra la subversión", que anualmente se conmemoraba el 14 de abril, lo que motivó varios actos organizados por los clubes militares, a uno de los cuales asistió Díaz y los demás Comandantes en Jefe, vestidos de civil.

El Presidente del Círculo Militar, General (R) Ricardo Galarza, consideró que había sido un "fracaso" la búsqueda de restos de desaparecidos en unidades militares y el Presidente del Centro Militar, General (R) Luis Pírez, dijo que permitir la extradición de militares era un "peligroso antecedente". Precisamente, tres días después, los Oficiales Tomás Casella, Eduardo Radaelli y Wellington Sarli, eran extraditados y trasladados en un Hércules C-130 a Chile, para que respondieran en un juicio sobre el homicidio en 1992 en Uruguay del químico Eugenio Berríos.

DE ESPALDAS Y DE RODILLAS

Luego de la extradición a Chile, los procesos judiciales comenzaron a acelerarse, desde que un Tribunal de Apelaciones sentenció que se indagara la responsabilidad del dictador Juan María Bordaberry y su Canciller Juan Carlos Blanco en el homicidio de Zelmar Michelini y Gutiérrez Ruiz. Paralelamente, concluía el convenio con la Facultad de Ciencias para que un grupo de arqueólogos excavaran en los Batallones 13 y 14, sin que se pudieran confirmar los datos que el propio Comandante Díaz había escrito en el informe sobre los desaparecidos elaborado por el Ejército.   Casi de inmediato, diez ex Comandantes en Jefe del Ejército, encabezados por el ex dictador Gregorio Alvarez, firmaron una carta pública en la que asumían toda la responsabilidad por los hechos cometidos por sus subalternos en el período que comprendió la "lucha antisubversiva", en otro claro mensaje a Díaz. El propio "Goyo" Alvarez protagonizó otro incidente el 18 de mayo, durante el homenaje a cuatro soldados muertos en 1972, cuando interrogado por la prensa sobre la posibilidad de pedir perdón, espetó la frase: "Antes, caer de espaldas que de rodillas".

UN "PILÍN" EN FUGA

Pero sería luego de la detención de un grupo de militares retirados para su eventual extradición a Argentina y posterior fuga de uno de ellos, el Coronel (R) Gilberto Vázquez, que el Teniente General Carlos Díaz pasaría sus peores horas desde que asumió la comandancia del Ejército. Sería un trabajo policial, de efectivos de INTERPOL, el que determinó la detención del prófugo, cuya aventura llevó al Comandante Carlos Díaz a poner su cargo a disposición del - Presidente Tabaré Vázquez, quien no le aceptó la renuncia y lo confirmó en el mando del Ejército.   La fuga no sólo implicó un problema político que llevó a la Ministra de Defensa Nacional, Azucena Berrutti, a dar explicaciones en el Parlamento, sino que provocó una pérdida de confianza interna en el Ejército, que dejó de respaldar a sus ex integrantes, que fueron trasladados a la Cárcel Central. En una de sus múltiples apariciones en prensa, Gilberto Vázquez denunció que Díaz les había propuesto que se hicieran responsables de algunos delitos, para evitar su inminente extradición a la Argentina. El propio Díaz debió salir a desmentir al Coronel retirado.

LA HISTORIA RECIENTE

Díaz también se vio obligado a salir al cruce de declaraciones de Carlos Demasi, uno de los historiadores que elaboran un nuevo programa de historia sobre el pasado reciente de Uruguay, quien afirmó que el golpe de Estado de 1973 no fue producto de un proceso iniciado por la guerrilla. Pocos días después, el Secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, explicaba que a través de un informe verbal el Comandante Díaz le había dicho que todos los pasajeros del llamado "segundo vuelo" de Orletti en 1976 habían sido efectivamente ejecutados por el Ejército.

La revelación le generó a Díaz otro incidente con el ex dictador Gregorio Alvarez, quien el 14 de setiembre, durante una acto en homenaje al Coronel (R) Juan Rodríguez Buratti (quien se suicidó para no ser encarcelado), le increpó no haber desmentido a Gonzalo Fernández. Sería ese segundo informe, sobre el destino de los trasladados en el "segundo vuelo" de Orletti en octubre de 1976, lo que terminaría por dejar mal parado al Comandante del Ejército, que pudo transformarse en una suerte de General Martín Balza uruguayo, al borde de la pérdida de confianza del gobierno.


EL FULMINANTE RELEVO DEL COMANDANTE DEL EJÉRCITO

Sergio Israel (Brecha)

La inocencia del relevado ex comandante Carlos Díaz resulta tan llamativa como la inmediata difusión de una reunión suya con el hasta hace poco mayor operador en el Ejército, el ex presidente Julio María Sanguinetti.   A las 6.30 del pasado jueves, el presidente Tabaré Vázquez abordó un helicóptero de la Fuerza Aérea que minutos después lo dejaría en Cabo Polonio. Habría volado hasta allí, según sus declaraciones, con motivo de la conmemoración de un nuevo aniversario del faro de esa localidad. A esa misma hora los ejemplares de Búsqueda estaban llegando a los quioscos de la capital. En la primera página una breve noticia daba cuenta de una reunión que había tenido lugar la noche anterior en el Cortijo Vidiella, un clásico lugar de asados de "camaradería" ubicado en el Batallón 14 de Toledo. Las reuniones entre políticos y militares son de toda la vida. Antes del Cortijo Vidiella se realizaban en Casa Zas, cerca del arroyo Manga y de la vieja Escuela de Armas y Servicios.

Los protagonistas civiles de la reunión del miércoles 18 también fueron personajes de otros tiempos: el ex presidente Julio María Sanguinetti y su ministro de Defensa Yamandú Fau. El anfitrión principal fue el hasta entonces comandante en jefe del Ejército, teniente general Carlos Díaz, junto a los generales Pedro Aguerre y Miguel Dalmao, dos oficiales que curiosamente no dependen de él sino directamente de la ministra Azucena Berrutti. A primera hora de la tarde de ayer un comunicado del Ministerio de Defensa daba cuenta de una resolución fulminante: el comandante en jefe había sido relevado de su cargo debido a "las reuniones que dicho oficial general mantuvo y programó con altos dirigentes políticos sin poner en conocimiento previo al mando superior".

TORPEZA O CAMA

En el transcurso de las próximas jornadas se sabrá si el ex comandante Díaz, creyéndose un actor político más, simplemente ignoró algo tan básico como comunicar al mando superior que tenía programado realizar reuniones con la oposición o si lo hizo como una necesidad pensando que los protagonistas mantendrían reserva y fue traicionado, lo que en el lenguaje común se llama hacer una cama.   En cualquiera de los dos casos se trata de un gesto típico de otras épocas. Como el propio Vázquez se encargó de recordar en declaraciones que realizó desde Cabo Polonio, cuando el Frente Amplio estaba en la oposición fue muy cuidadoso en cumplir con las formas a la hora de exponer sus posiciones o tomar contactos con los mandos militares. Durante el gobierno de Sanguinetti, la reunión que mantuvo con los mandos se realizó en la propia sede del ministerio, en presencia del entonces ministro Raúl Iturria. En 2002, mientras Jorge Batlle ocupó la Presidencia, Vázquez quiso reunirse con la jerarquía castrense para calmar los ánimos en medio de la crisis. Pero entonces el presidente no lo autorizó.

 "Hay que tener mucho cuidado de respetar las instituciones del país. Hay que respetarlas en los hechos. Las autoridades militares dependen del mando superior, que es el presidente de la República electo por el pueblo uruguayo. Entonces hay que respetar, y cuando no se respeta se comete una falta grave.

Siento un gran aprecio por el comandante Díaz. Creo que es una excelente persona, pero se equivocó, y estos errores, lamentablemente, no se pueden cometer", dijo el presidente.

Aunque oficialmente Díaz reconoció el error de no solicitar permiso, la ventilación tan inmediata del encuentro hizo pensar a varios actores que se trató de un acto deliberado para generar un hecho político que pusiera en apuros tanto a la interna del Ejército como al gobierno. Quienes suscriben la tesis de que la difusión fue cualquier cosa menos inocente parten de la base de que el Partido Colorado ha lanzado una ofensiva contra el gobierno y que tocando al Ejército lo ha hecho en un punto asaz sensible. Esta tesis se vería fortalecida si, tal como informó anoche Canal 10, el tema central que los militares abordaron con los dirigentes colorados fue el de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.

LA PREHISTORIA

Díaz llegó al mando del Ejército luego de integrar, junto al general Carlos Barneix, un equipo designado por el ex comandante Ángel Bertolotti para obtener información en la fuerza de tierra sobre el destino de los desaparecidos. La colaboración de Díaz y Barneix con Bertolotti y el presidente arrojó dudosos resultados y puso al ex comandante al borde del bochorno público. Díaz, sin embargo, triunfó sobre el general Hebert Fígoli en una reñida carrera para llegar al cargo de comandante. Tan reñida y confusa fue la disputa que Fígoli recibió una llamada de Bertolotti anunciándole su segura designación aunque luego ésta no se concretó. En medios militares, pese a que se salteó a ocho generales de su derecha, la elección de Díaz -un oficial de infantería con prestigio pero sin la formación de estado mayor que tiene Fígoli- cayó bien.   Sin embargo, rápidamente el nuevo comandante se vio envuelto en una situación difícil. Dos puntos clave que tuvo que enfrentar en su gestión fueron el eventual reconocimiento del llamado segundo vuelo en 1976 -un hecho que cambia toda la historia de la dictadura- y la prisión, por primera vez, de varios oficiales de la fuerza. También tuvo que padecer el desprestigio de su autoridad con la fuga del represor Gilberto Vázquez de la División de Ejército 1, a cargo de Manuel Saavedra, precisamente el general encargado del despacho del Comando del Ejército luego del relevo del comandante en jefe.   Díaz tuvo que intentar sentarse entre dos sillas: ser leal a sus camaradas y al presidente. Su desgaste ante el gobierno se hizo evidente cuando asistió a actos en el Círculo Militar y en el Centro Militar. Su casamiento con una ex militante comunista, motivo de un tribunal de honor en dictadura, también fue desempolvado. Además del ex comandante en jefe, relevado fulminantemente de su cargo, los dos generales que lo acompañaban en la reunión (Pedro Aguerre, director del Calen, y Miguel Dalmao, jefe de la Sanidad Militar) fueron arrestados por cinco días.

Aguerre, especialmente, había tenido dos enfrentamientos con la ministra Berrutti. El primero de ellos se produjo en julio último cuando Berrutti tomó conocimiento de que Aguerre, como director del Calen, había realizado reuniones con dirigentes políticos, entre ellos el propio Fau, para discutir sobre la futura ley orgánica de las Fuerzas Armadas. Aguerre, que depende directamente de la ministra y no del comandante de la fuerza, fue llamado al despacho de Berrutti, quien le ordenó cesar con estas reuniones.

Algunos días después Aguerre -hijo de uno de los oficiales que se opuso a la dictadura y estuvo diez años preso por ello- tuvo otro altercado con Berrutti. La ministra le ordenó entregar algunos vehículos de su ministerio al de Educación y Cultura. El general protestó y le dijo a Berrutti que en las unidades del norte del país faltaban vehículos para cuestiones elementales y que discrepaba con su decisión.

LAS PERSPECTIVAS

Los efectos de la salida de Díaz comenzarán a verse recién dentro de un tiempo. No obstante, según el general retirado Óscar Pereira se trata de una buena noticia. Pereira piensa que el mando superior hizo lo que correspondía y que con el relevo recompuso la institucionalidad, que se había perdido en parte cuando el presidente pasó por alto algunos actos del ahora ex comandante. A diferencia del senador Eleuterio Fernández Huidobro, quien sostiene que la salida de Díaz es una pésima noticia, Pereira opina que la decisión de Vázquez se corresponde con la gravedad de la falta y coloca las cosas en su lugar.

Aunque pueda justificarse, la salida de Díaz no deja de ser un serio dolor de cabeza para el presidente. Habiendo quedado Fígoli por el camino, ahora Vázquez se verá enfrentado a un difícil dilema: elegir entre los jóvenes que están a la izquierda del comandante saliente o pedirle a alguno de los más veteranos, que antes no fueron tenidos en cuenta, que acepte el cargo. Sanguinetti parece haber movido las piezas militares que le quedan y poner a Vázquez en aprietos. Con un peso partidario muy reducido en el Parlamento, el ex presidente parece estar en condiciones de operar con ciertas posibilidades de éxito en la interna militar. Todo eso, sin embargo, puede quedar como una simple anécdota si Vázquez logra fijar una estrategia común con su futuro comandante.  

Si, como indicaron ayer algunas fuentes, resulta elegido el ex director de la inteligencia militar Pedro Barneix, los nostálgicos del Ejército en cierta forma habrán ganado una batalla. Si, en cambio, el futuro comandante es un oficial con menos ataduras con el pasado, como fue el propio Díaz, la política militar del gobierno progresista habrá avanzado algunos casilleros.

REACCIONES

La lectura que hicieron algunos dirigentes blancos y colorados del relevo del general Carlos Díaz encuadra casi a la perfección en el pico de polarización que la oposición ha promovido en los últimos días. Aunque también es cierto que reacciones de pesadumbre como la del senador oficialista Eleuterio Fernández Huidobro arrojan dudas sobre las motivaciones y conveniencia del relevo. A continuación se reproducen los primeros comentarios de algunas figuras políticas y organizaciones sociales.

Julio María Sanguinetti (senador colorado). Fue una disposición excesiva del presidente. Sólo se trató de una reunión de camaradería, con un oficial al que conocía y había tratado por razones de mi cargo, que simplemente nos convidó a comer un asado y charlar. Parece que el presidente quisiera acorralar a la oposición, impidiendo cualquier reunión con autoridades civiles y militares (sic). Se sanciona del modo más severo al comandante y el gobierno se pierde a un leal colaborador. La decisión del presidente era una muestra de debilidad, no de fortaleza.   Eleuterio Fernández Huidobro (senador frenteamplista). Es una situación muy desgraciada. No será fácil sustituir a un comandante como Díaz. Estoy esperando que me convenzan de la necesidad que había de tomar una medida de este tipo.

 Gustavo Penadés (senador blanco). Jurídicamente el presidente tiene la potestad de relevar al comandante en jefe, pero políticamente fue una decisión exagerada. Deberíamos estar preocupados en tender puentes entre las Fuerzas Armadas, el gobierno y la sociedad, y no en volarlos, lo cual puede ir aislando al gobierno en forma preocupante. Además, que una medida trascendente como ésta se adopte estando el presidente de la República pescando en Rocha, un jueves laborable, no me parece que sea la mejor señal de atención que un gobierno debiera de tener. Gobernar es un tema muy serio. 

Hugo Cores (secretario general del Partido por la Victoria del Pueblo). La decisión del gobierno es digna del más completo apoyo. Las declaraciones de Díaz resultan insólitas. En primer lugar, porque desconoce las normas constitucionales, que le impiden tener actividad política. No puede ser visto con indiferencia que el comandante del Ejército se reúna con los jefes de partidos que están llevando a cabo una enconada campaña contra el gobierno, partidos bajo los cuales él realizó su carrera y que además se oponen a este gobierno porque defienden la ley de impunidad. Por otra parte, como comandante en jefe, Díaz debería cumplir con lo que se comprometió: entregar el informe sobre lo sucedido a los ciudadanos uruguayos trasladados desde Argentina en el segundo vuelo.   Comunicado del pit-cnt.

La central de trabajadores considera que Díaz violó "expresas normas constitucionales. Que desde la estructura de mando de las Fuerzas Armadas se sigue mintiendo y ocultando información sobre los crímenes del terrorismo de Estado (.). Y que los políticos que como Sanguinetti construyeron la impunidad y hoy participan en reuniones con mandos militares son los mismos que están embarcados en una campaña mediática contra las resoluciones de la justicia". Por estos motivos, la central manifiesta su "total respaldo a la decisión presidencial, que expresa una imprescindible firmeza y vocación democrática para el ejercicio del gobierno". Y su "más enérgico rechazo a quienes pretenden torcer el rumbo que el país se viene trazando en la imprescindible profundización democrática".


EX COMANDANTE DÍAZ: "LA LEALTAD NO PAGA"

(Caras y Caretas)

 El ex comandante en Jefe del Ejército, Teniente General Carlos Díaz, brindó su opinión sobre lo sucedido, al pie de la escalinata que descendía por última vez como militar en actividad, tras casi cuarenta años de servicio. Sostiene que no se arrepiente de lo ocurrido y entendió que no era necesario pedir autorización al mando superior para participar de la reunión, aunque admitió que, tal vez, cometió un error. Aclaró que en su caso actuó con lealtad, y que "la lealtad no paga". El Siguiente es el diálogo que mantuvo ayer con la prensa.

  - Señor Díaz, ¿fue relevado de su cargo? - Sí, efectivamente fui relevado del cargo, es una potestad que ya sabía que tiene el Poder Ejecutivo y que tiene el señor Presidente de la República, que se ha cumplido de esa forma.  
- ¿Las causas las considera justas?
- No es un problema que yo considere justo o no. El problema es que hubo una reunión que salió en la prensa hoy (por ayer), que aparentemente eso motivó mi relevo. Generalmente hago hincapié en que soy una persona, desde que asumí el cargo, y en toda mi vida militar, donde el 1º de marzo cumpliría 40 años de servicio, y que no lo llegué a cumplir. He sido leal. Siempre he sido leal.
 
- ¿Usted admite que cometió una falta?
- Yo creo que no. Pero se entendió que se cometió una falta, importante, como para ser relevado, determina que el Poder Ejecutivo, el Presidente de la República me haya relevado.
 
- ¿En estos momentos en esta situación se genera algún tipo de intranquilidad en el Ejército?
- Creo que no. El Ejército desde 1985 ha ido cumpliendo permanentemente con lo que establece la Constitución y la Ley. Se lo hemos expresado permanentemente a todos, no solamente al señor Presidente de la República, sino a todos los actores políticos con los que hemos tenido la oportunidad de hablar. La reunión (con el Senador colorado Julio Sanguinetti) determinó de que fuera relevado.
 
- ¿De qué tenor fue esa reunión?
- Fue una reunión para sumar y no restar. No hubo ningún hecho en el que yo estuviera poniendo por encima del cargo ni por encima de quien me había nombrado. Simplemente a veces uno conversa sobre determinados aspectos para sumar y no restar.
 
- ¿Usted cree que debió de haber solicitado una autorización?
- Evidentemente, luego de ser relevado, pienso que debería haber solicitado autorización. No la solicité. Entendí que no era necesario, y por las consecuencias que tuvo, debo de haberme equivocado.
 
- ¿A qué conclusiones arribaron los Generales que se reunieron hoy (por ayer) en el Comando General del Ejército?
- Los que vinieron son todos camaradas; Hemos trabajado durante todo este tiempo juntos, sumando para la institución, con cosas que muchas veces no tienen que ver con lo que ustedes preguntan, como son los Derechos Humanos.
 
- ¿Ya se sabe quien va a ser designado en su lugar?
- No. No me fue notificado.
 
- ¿Se siente defraudado?
- No, de ninguna manera. Respeto totalmente...
 
- ¿Habló con el Presidente de la República?
- No, no hablé con el Presidente de la República. La designación de Comandante en Jefe, después que uno asciende al cargo de General, es a lo máximo que uno puede aspirar. Evidentemente no puedo decir que hoy (por ayer) tengo la misma alegría por el hecho de ser destituido del cargo. Pero siempre respeto, y espero que el Ejército, siga respetando como de hace muchos años el tema que quien manda y decide es el Presidente de la República.
 
- ¿No hay arbitrariedad?
- No, no pienso que exista arbitrariedad. Además voy a decir una cosa, soy un individuo leal, creo que en algunos aspectos, la lealtad no paga.
 
- En varias oportunidades usted dijo que: espero que el Ejército (siga respetando la autoridad), entonces, ¿usted no está convencido?
- Estoy convencido. El Ejército va a ser totalmente leal; lo ha sido desde el año 1985. El relevo del Comandante en Jefe llevará simplemente a algunos cambios o alguna modificación. Tuve mi oportunidad y me pasó esto (la entrevista inconsulta con Sanguinetti), entiendo que (el relevo) sucede legítimamente. Tenemos que recordar y quiero resaltar que quien nombra y destituye es el Presidente de la República. Si el Presidente entiende que no cumplí con lo establecido, lo acepto perfectamente.
 
- ¿No le importa que sea la máxima sanción que le aplicó el Presidente de la República?
- No es un problema de compartir o no. Los militares cumplimos las órdenes. De la misma forma que tomo acciones disciplinarias con mis subalternos, también acepto que el Presidente de la República entienda que cometí un error que amerita mi relevo. Lo único que quiero aclarar es que tuve solamente una reunión con un Senador de la República, que fue ex Presidente de la República.
 
- ¿Usted entiende que puede ser peor para los militares que desfilaron por la Justicia, que se va a profundizar este proceso?
- Espero que este tema se vaya solucionando. Hay un espíritu en todos nosotros, y en el gobierno, de que esto vaya terminando. Hemos hecho una colaboración importante. Ustedes saben bien, que además de Comandante en Jefe, participé de la comisión del año pasado, del informe que se elevó al Poder Ejecutivo. Hay una voluntad política y militar de cerrar todos estos temas que son la preocupación de ustedes. Puedo decir que fui tratado muy deferentemente por el Presidente de la República, muy deferentemente por la Ministra de Defensa Nacional. Lo último que voy a decir, es que he sido leal, creo que en definitiva, la lealtad no paga.
 
- ¿Qué va a hacer de su futuro?
- Paso a retiro. Voy a descansar y a disfrutar de la familia. Mi señora y mi hijo me están esperando.
 
- ¿Usted fue quien convocó a esta reunión?
- No interesa saber quién convocó; no es importante, y no lleva absolutamente a nada.
 
- La reunión ¿por qué se hizo?
-La reunión no se hace, en la medida de que se enteran del relevo empiezan a venir todos los Oficiales Generales.
 
- Le digo la reunión con Sanguinetti...
- Es una reunión que yo entendí que se podía hacer. Cometí un error, tendría que haber comunicado.
 
- ¿Usted lo quería consultar como líder político o por la amistad que tenía?
- En principio, no tengo ninguna amistad (con Sanguinetti). En definitiva no fue algo ex profeso hecho en forma política. Simplemente fue una reunión, explicando un poco los temas del Ejército, que era para sumar y no para restar.
 
- ¿La reunión iba a hacer solamente con Sanguinetti, o podría incluir después a Luis Alberto Lacalle o Jorge Larrañaga?
 
- La idea era reunimos, hablar de temas que estaban latentes, que salían permanentemente en la prensa. Me voy siendo leal.
 
- Cuando hizo esa convocatoria, ¿no pensó que podría tener consecuencias de este tipo?
- En definitiva, no piensen las consecuencias de los hechos. En la vida cotidiana, nos pasa un montón de cosas que no medimos las consecuencias.
 
- ¿Hoy está arrepentido de lo hecho?
- No, de ninguna manera. No me arrepiento nunca de lo que hago ni de lo que dejo de hacer. No me arrepiento. Lo hice pensando que estaba sumando. No me voy con cara adusta, y el que decide la permanencia mía es el Presidente de la República.
 


GENERAL (R) PEREIRA: "LA LEALTAD NO SE COBRA"  

'DECIR QUE LA LEALTAD NO PAGA ES UN REPROCHE AL PRESIDENTE''

(Primera Voz- 1410 AM Libre)
 
El general (r) Pereira juzgó que Díaz debería saber que ''la lealtad no se cobra, y quien debe decidir decidió''.
 
La destitución del ex comandante en jefe del Ejército, Carlos Díaz, por reunirse sin conocimiento del gobierno con políticos opositores sigue volcando repercusiones en el ámbito político y militar. PRIMERA VOZ por 1410 AM LIBRE dialogó con el general (r) Oscar Pereira quien tildó de ''tragicómico que Sanguinetti se sienta acorralado siendo la oposición, él sabe que el presidente estuvo perfecto en su decisión''.
 
PRIMERA VOZ consultó al general (r) Oscar Pereira quien opinó respecto a los hechos que ''fue inesperado pero previsible'', por lo que ''la pena se corresponde con la gravedad de la falta''. ''El señor presidente resolvió ejercer su autoridad y lo hizo a mi criterio tomando una acción ejemplar y ejemplarizante'' por evaluar que al mismo tiempo que resolvió relevar al comandante del Ejército ''emitió un mensaje a todos los actores del sistema político para recordarles que los militares en actividad no tienen autonomía y no participan en el devenir de la política militar''.
 
En ese sentido, Pereira sentenció que ''el único agente del Estado autorizado e interlocutor válido de la política militar es la ministra de Defensa (Azucena Berrutti) y los integrantes de su secretaría que la representan''. Además agregó que ''el presidente fue claro'' por expresar ''sus medidas'' a la vez que al involucrar a dirigentes políticos de primera línea ''muchos han salido a criticar la actitud del presidente de la República'' manifestando que se encontraba en Cabo Polonio ''pescando''.
 
''Es algo tragicómico que Sanguinetti se sienta acorralado siendo la oposición, porque él sabe muy bien que el presidente Vázquez estuvo perfecto en la decisión tomada'' y que el general Díaz ''no estuvo feliz en no pedir autorización a la ministra para ese tipo de reunión''. El general retirado analizó que el general Díaz ''erró en la forma que tramitó toda esta situación'' ya que si le hubiera pedido permiso a la ministra, aunque reflexionó que ''no le hubiera dado permiso'', en caso de que ''sí se lo hubiera dado, él queda investido con la representatividad de la ministra y se transforma en un interlocutor válido'' para tratar los temas militares.
 
La evaluación que dio el militar sobre la participación de los generales Aguerre y Dalmao en la ''reunión'', fue que es ''un nuevo error, porque no tienen dependencia directa de Díaz sino que dependen directamente de la ministra''. Respecto a los dichos del ex comandante en jefe frente a la prensa diciendo ''la lealtad no paga'', el general (r) observó que sus manifestaciones fueron ''realistas'' no obstante consideró parecerle ''un reproche al señor presidente''. ''También se equivocó'' es sus manifestaciones, por juzgar que ''la lectura que tiene que hacerse una persona que ocupa ese cargo es que la lealtad no se cobra, y quien debe decidir decidió''.
 
MONTEVIDEO/URUGUAY/21.10.06/COMCOSUR AL DÍA
_________________________________________________________

LOS OTROS DOS  

Los otros dos participantes de la reunión entre el ex comandante Díaz, el ex presidente Sanguinetti y el ex ministro de Defensa Nacional, fueron los generales Pedro Aguerre y Manuel Dalmao. Aguerre es hijo del militar frenteamplista del mismo nombre que acompañó en su prisión al general Líber Seregni y actualmente es asesor directo de la ministra Berrutti. Pero al parecer el hijo no salió al padre, ya que no es ésta la primera vez que Aguerre chico infringe la normativa.  

Como explica el semanario Brecha: "en julio último cuando Berrutti tomó conocimiento de que Aguerre, como director del Calen, había realizado reuniones con dirigentes políticos, entre ellos el propio Fau, para discutir sobre la futura ley orgánica de las Fuerzas Armadas. Aguerre, que depende directamente de la ministra y no del comandante de la fuerza, fue llamado al despacho de Berrutti, quien le ordenó cesar con estas reuniones." Como se ve, poco caso le hizo.
 
A su vez, Manuel Dalmao fue el primer coronel ascendido a general por el presidente Vázquez, a pesar de estar acusado de haber participado en la tortura y asesinato de la militante comunista Nibia Zabalzagaray. Tras ser informado de que debía guardar cinco días de arresto domiciliario por haber participado en la reunión de marras, Dalmao efectuó declaraciones al diario La República. La nota:

BERRUTTI COMUNICÓ SANCIONES A LOS GENERALES AGUERRE Y DALMAO

(La República)
 
El general Miguel Dalmao, jefe de Sanidad Militar, aseveró que las reuniones con los líderes de la oposición tenían por fin "sumar para que el pacto social se afirme de una vez por todas". Empero, dijo estar de acuerdo con las sanciones aplicadas desde el Poder Ejecutivo y reconoció que con su accionar "dañamos de alguna manera" la confianza que el gobierno había depositado.
 
A las 15.48 horas de la víspera el general Dalmao arribó a la sede del Ministerio de Defensa, lugar al que había sido convocado por la ministra Azucena Berrutti, quien minutos antes ya se había reunido con el general Pedro Aguerre, director del Calen.
 
Tras ser recibido con una venia por parte de un oficial, el general ingresó al despacho de la secretaria de Estado donde respondió a los cuestionamientos de ésta y recibió la comunicación de que debería permanecer bajo arresto simple por cinco días; sanción que cumplirá en su domicilio. La reunión se extendió por apenas 20 minutos. Antes de abandonar el edificio, Dalmao dijo que la sanción se debía a "un tema administrativo que no consideramos".
 
Al mencionársele que la reglamentación militar expresamente indica que acciones como las reuniones con líderes políticos deben ser comunicadas a los mandos superiores para que éstos las autoricen o no, el militar admitió que "la normativa es transparente, no hay ninguna duda, pero no lo hicimos (el efectuar los encuentros sin solicitar el permiso correspondiente al Presidente de la República y a la ministra de Defensa) deliberadamente, ni mucho menos".
 
En tal sentido subrayó que la intención perseguida con la concreción de estas reuniones era "sumar para que el pacto social de una vez por toda se afirme. Solamente pretendimos sumar para que de una vez por todas todos los uruguayos nos miremos a la cara con tranquilidad y que esto termine", refiriéndose así a las investigaciones y reclamos por los delitos contra los Derechos Humanos cometidos durante la dictadura.
 
Sin embargo, y a pesar de lamentar el cese del comandante, teniente general Carlos Díaz, de quien dijo "es un excelentísimo comandante y una mejor persona", Dalmao dijo estar de acuerdo con la decisión del Poder Ejecutivo de sancionarlos a él y a Aguerre.
"El señor Presidente de la República me ascendió a general sin conocerme, la ministra también... Nosotros interpretamos que la debida confianza de los superiores la dañamos de alguna manera y entonces me parece que la sanción es la más adecuada", afirmó. A la vez, destacó que tanto él como el resto de los militares implicados en este hecho tienen "la mejor de las relaciones en términos profesionales y coloquiales" con la ministra Berrutti; y reiteró que la decisión del Ejecutivo responde únicamente a "un tema administrativo que a los militares nos viene desde chiquitos".

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Clara Busca a Victoria

Enviado por Clara Petrakos

Mi hermana nació entre el 8 y el 13 de abril de 1977 en Banfield, provincia de Buenos Aires.

Fue arrebatada de los brazos de nuestra madre.

Puede tener cualquier nombre, apellido y fecha de nacimiento.

Todos los organismos que corresponde: nacionales, internacionales y la justicia conocen esta búsqueda que ya lleva 31 años. Mi hermana no, por favor reenvía este pedido por mail a todos tus contactos.

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Soy Laura, hija de Nora Susana La Spina y Jorge Nestor Cena. Nuestros padres fueron secuestrados por la dictadura militar entre el 15 y 20 de Noviembre de 1976 en La Plata, en calle 34 entre 13 y 14. Mamá estaba embarazada de vos y esa misma noche naciste en una comisaría. Tres días pasaste con ella, mamá te puso el nombre de Mariana, que es tu verdadero nombre. Luego te llevaron y nunca más supimos nada de tu paradero. Nuestros padres están desaparecidos. Yo te busco desde hace años, sos mi única hermana y mi deseo es que estemos juntas. Quiero que sepas que tenés una familia que te espera y te ama, y a pesar de que nunca te vimos sabemos que estás viva. Ojalá que si alguien sabe algo de vos nos ayude a encontrarte.

 

 

 

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