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Por Andrés CAPELÁN
COMCOSUR / COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR
El lector habitual de Comcosur al Día ya sabe que quien esto escribe estaba
pidiendo la remoción del comandante en Jefe del Ejército Carlos Díaz desde hace
meses. El motivo principal de esa demanda era que el informe sobre los
desaparecidos elaborado el año pasado por él y por el general Pedro Barneix
resultó una cruel sarta de mentiras e inexactitudes. Fue él quien hizo al
presidente Vázquez decir que se había encontrado la tumba de María Claudia
García de Gelman "con más de un 99.9% de certeza", y quien hizo que el entonces
comandante Bertolotti llevara a Macarena Gelman hasta ese lugar.
El
tiempo pasó, y no sólo no estaba allí María Claudia, sino que ningún
desaparecido estaba donde Díaz y Barneix habían dicho. Los equipos de
antropólogos y arqueólogos estuvieron un año entero escarbando en los lugares
equivocados y terminaron su trabajo con las manos vacías. Peor aún, los restos
que sí se encontraron (los de Miranda) estaban donde el informe decía que no
había nada. Así pues, pedía yo el relevo del comandante Díaz, por inútil o por
cómplice. Ahora ha sido destituído por reunirse con el ex presidente Julio María
Sanguinetti, su ex ministro de Defensa, Yamandú Fau, y los generales Miguel
Dalmao y Pedro Aguerre sin pedir la correspondiente y obligatoria autorización a
su superior, la ministra de Defensa Nacional, Azucena Berrutti. Fue la gota que
colmó el vaso.
Porque -cual moderno Dr. Jekyll- el general Díaz era uno cuando lucía su
uniforme, y otro cuando se ponía el traje de alpaca. Fue con esta vestimenta
civil que concurrió a los homenajes que los terroristas de Estado brindaron a
sus muertos el pasado 14 de abril, y al que realizaron al suicidado terrorista
José Rodríguez Buratti. Por si eso no bastara, hace muy pocos días (ver Comcosur
al Día del 14.10.06) le entregó al presidente Vázquez un vergonzoso informe
afirmando que el Ejército no tuvo nada que ver con el asesinato de los pasajeros
del Segundo Vuelo. Mentiras y más mentiras, y en el medio reuniones con la flor
y nata del Terrorismo de Estado.
¿Éste era el hombre de confianza del
presidente Vázquez en el Ejército? ¿El comandante leal? ¿El "Balza" uruguayo?
Cuando -enterada por la prensa - la ministra de Defensa Nacional, Azucena
Berrutti, le pidió explicaciones acerca de su reunión secreta con el ex
presidente Julio María Sanguinetti y su ex ministro de Defensa Yamandú Fau, Díaz
le contestó que "estaba fuera de horas de trabajo" y que con su tiempo libre
hacía lo que quería. ¿Se podía admitir tanta soberbia? ¿Se podía admitir un
argumento tan falaz? ¡Menos mal que ningún país nos declaró la guerra durante la
comandancia de Díaz! ¡Mire si al enemigo le daba por invadirnos estando el
comandante Díaz fuera de horas de trabajo!
A través del semanario
Búsqueda, la derecha miliquera del Partido Colorado está moviendo sus bazas para
hacer fracasar la política de Derechos Humanos del gobierno. El mes pasado movió
a Pedro Bordaberry para complicar el procesamiento de su padre, el dictador del
Partido Colorado Juan María Bordaberry. Ahora aumentó la apuesta y quien hizo la
movida fue el mismísimo Julio María Sanguinetti, el gran titiritero que manejó
la política militar del Estado durante los pasados 20 años (al menos). Con esta
jugada, Sanguinetti sacó del medio a un comandante que se mantenía flotando
entre dos aguas, intentando ser "leal" con el presidente Vázquez, sin abandonar
a su suerte a los terroristas de Estado (a los que iba a visitar semanalmente a
la Cárcel Central).
Claro que también es posible que el mismo Carlos
Díaz haya buscado una manera mas o menos elegante de sacarse de encima el
indeseado fardo que le había tocado llevar. Todo es posible en este país de
logias civiles y militares, de política secreta, de negociaciones ocultas, de
solidaridades insospechadas... Díaz, Sanguinetti y Fau, sabían muy bien que no
podían reunirse sin el permiso de la ministra de Defensa; sin embargo, no sólo
se reunieron, sino que se encargaron de que el semanario Búsqueda se enterara.
¿Los servicios de inteligencia del Estado? Bien gracias, para saber lo que pasa
leen Búsqueda, el periódico que -como al descuido- le sigue marcando la agenda
al gobierno....
Para el senador tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro,
la remoción de Díaz fue poco menos que una tragedia, la calificó como "una
desgracia para el país", y al mejor estilo sanguinettista anunció ominosamente
que "va a traer connotaciones" en la interna militar: "Si ustedes están
conmovidos, imagínense la institución en la que estaba Díaz" aseguró, y agregó:
"También va a mirarse con mucha expectativa a quien sea designado como nuevo
comandante". Sin embargo, la interna militar está mansa como agua de
pozo...
Como posible sustituto de Díaz, suena el nombre del general
Pedro Barneix, el otro inútil y/o mentiroso que confeccionó el famoso informe
del "más del 99,9%". En su edición de hoy, el diario El País afirma que Barneix
"es señalado como el candidato más firme para ocupar el cargo de Díaz, al haber
sido uno de los generales que trabajó estrechamente con el secretario de la
Presidencia, Gonzalo Fernández en la búsqueda de información sobre el destino de
los desaparecidos".
Agrega la publicación que "además de integrar la
comisión interna que designó en 2005 el ex comandante en jefe del Ejército,
Angel Bertolotti, para realizar la investigación interna sobre los
desaparecidos, Barneix participó junto a Fernández en reuniones mantenidas en
los domicilios de varios de los retirados procesados por el caso de Adalberto
Soba", y que "la posibilidad de que se designe a Barneix es bien vista en el
Ejército y en gran parte del Poder Ejecutivo". ¿Será posible? En lugar de ser un
argumento para descartarlo, resulta que el hecho de que este individuo haya
participado en la confección de ese informe falso es un mérito... ¿Estamos todos
locos o el gobierno es
masoquista?
LOS CANDIDATOS A LA SUCESIÓN
(El País/Últimas
Noticias/Comcosur)
PEDRO BARNEIX
Actual comandante de la División de
Ejército IV, Barneix es señalado como el candidato más firme para ocupar el
cargo de Díaz, al haber sido uno de los generales que trabajó estrechamente con
el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández en la búsqueda de información
sobre el destino de los desaparecidos. Además de integrar la comisión interna
que designó en 2005 el ex comandante en jefe del Ejército, Angel Bertolotti para
realizar la investigación interna sobre los desaparecidos, Barneix participó
junto a Fernández en reuniones mantenidas en los domicilios de varios de los
retirados procesados por el caso de Adalberto Soba. La posibilidad de que se
designe a Barneix es bien vista en el Ejército y en gran parte del Poder
Ejecutivo.
MANUEL SAAVEDRA
Si bien (el general Manuel) Saavedra
(Comandante de la División de Ejército I) fue designado interinamente por el
Poder Ejecutivo como responsable del despacho del comandante, en algunos ámbitos
del gobierno se entiende que ante la difícil situación por la que atraviesa el
Ejército con el relevo de Díaz, una alternativa sería confirmarlo en el cargo
hasta febrero, a los efectos de evitar una nueva fricción en la interna. En ese
mes, el Ejecutivo llenaría la vacante dejada por Díaz.
No obstante, el
nombre de Saavedra genera algunas resistencias en el Frente Amplio, por
relacionarlo con las ramas menos permeables a la política de derechos humanos
que lleva adelante el presidente Vázquez. "No tengo diferencias con el gobierno"
afirmó ayer Saavedra antes de ingresar en el comando del Ejército. Por el orden
de derechas, Saavedra debería haber ocupado el cargo de comandante en jefe del
Ejército el pasado primero de febrero. Sin embargo, Vázquez dejó a un lado el
criterio tradicional, para designar a Díaz. Saavedra, cuenta con el aval de gran
parte de la fuerza de tierra, de los retirados y de los familiares de los
militares procesados. El comandante de la División de Ejército I, pasa a retiro
en 2008.
HÉCTOR ISLAS
El comandante de la División de Ejército III,
Héctor Islas, fue incluido en la nómina de candidatos, por carecer de
antecedentes políticos que puedan jugar en su contra.
JUAN
GIORELLO
En la misma situación se encuentra el Director General de los
Servicios de las Fuerzas Armadas, general Juan Giorello, que es considerado
también un hombre sin compromisos partidarios.
RAÚL GLOODTDOFSKY
El
general boca sucia que hasta hace poco fungía como jefe de la Casa Militar de la
Presidencia de la República , y actualmente se encuentra al frente de las tropas
uruguayas que participan de la Misión de Paz de la ONU en Haití ("Si me entero
quién es, yo mismo le rompo el orto" había declarado Gloodtdofsky en agosto al
informativo Subrayado, de canal 10 al ser interrogado sobre las supuestas
implicancias de un General uruguayo en el tráfico de armas a
Brasil).
JUAN COUTURE
El último nombre que circuló como candidato fue
el del comandante de la División de Ejército II, general Juan Couture. Fuentes
militares expresaron que Couture es el militar que menor respaldo tendría en la
fuerza de tierra.
LOS
260 DÍAS DE DÍAZ
ESTIÓN DE 260 DÍAS SIGNADA POR LOS DERECHOS
HUMANOS
DÍAZ CONDUJO AL EJÉRCITO EN UNA DE LAS ETAPAS MÁS SENSIBLES DE LA
RELACIÓN ENTRE VÁZQUEZ Y LAS FUERZAS ARMADAS
Roger Rodríguez (La
República)
Elaboró el primer informe sobre desaparecidos para su
antecesor Bertolotti. Respetó al Poder Judicial cuando se decidió la extradición
de militares a Chile y la prisión de extraditables a Argentina. Sufrió la fuga
de "Pilín" Vázquez, la crítica de los clubes militares y los dislates del Goyo
Alvarez. Su informe sobre el "segundo vuelo" de Orletti lo dejó al borde de la
pérdida de confianza, y sus reuniones con líderes de la oposición fueron la gota
final.
Los ocho meses y medio del ayer relevado Teniente General Carlos
Alejo Díaz Moussampes como Comandante en Jefe del Ejército del primer gobierno
de izquierda en Uruguay, marcaron una de las etapas más sensibles de la relación
de la administración Tabaré Vázquez y las Fuerzas Armadas. En su gestión, se
produjo la extradición de tres militares uruguayos a Chile por el asesinato en
1992 del químico Eugenio Berríos y seis Oficiales junto a dos ex policías -
fueron procesados con prisión por "asociación para delinquir" y "privación de
libertad" en el caso de un desaparecido.
Carlos Díaz también sufrió el
"deshonor" de la breve fuga del Coronel (R) Gilberto Vázquez que llevó al
Ejército a no ser más garante de los Oficiales requeridos por la justicia
argentina, quienes de su arresto en una Unidad Militar pasaron a cumplir prisión
administrativa en la cárcel central. Díaz, quien había realizado junto al
General Carlos Barneix la investigación sobre el destino de los desaparecidos
durante la comandancia de su antecesor Ángel Bertolotti, también debió aceptar
que los datos sobre "enterramientos" que le aportaron aquellos Oficiales
retirados, eran falsos.
EL INFORME Y LA REUNIÓN
La instancia que
comenzó a definir su sustitución se produjo una semana atrás, cuando, en su
segundo informe sobre los desaparecidos, deslindó la responsabilidad del
Ejército en la ejecución masiva de una veintena de uruguayos que la Fuerza Aérea
admitió haber trasladado en octubre de 1976.
En su breve informe, Díaz
responsabilizó al Servicio de Información y Defensa (SID) por el destino de los
pasajeros del llamado "segundo vuelo" de Orletti, y contradijo al Secretario de
la Presidencia, Gonzalo Fernández, quien había entendido que el Ejército
reconocería la masiva ejecución. Su argumento de que los mandos militares del
Ejército desconocían las operaciones del SID (dependiente de la Junta de
Comandantes en Jefe) y del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas,
OCOA (sometida al comando de la División de Ejército I) provocaron malestar en
el gobierno.
Las reuniones inconsultas del Comandante en Jefe con los
líderes de la oposición (se entrevistó con Julio María Sanguinetti y Yamandú
Fau, y preveía hacerlo con Jorge Larrañaga en una semana) precipitaron la
decisión del Poder Ejecutivo de relevarlo del mando.
ASCENSOS Y
DISENSOS
La opción de Tabaré Vázquez de designar al General Carlos Díaz
Moussampes como Comandante en Jefe del Ejército, se conoció el 20 de diciembre
de 2005 e implicaba saltear siete lugares en la derecha del Generalato y
provocar la designación de cinco nuevos Generales. La designación de Díaz
provocó el pase a retiro anticipado del General Hebert Fígoli, quien se
encontraba como Jefe de Misión de Paz ante la ONU en Chipre, y de Ricardo
González, quien no tenía destino desde que Jorge Batlle le relevó de la Jefatura
de la Casa Militar de la Presidencia.
Díaz asumió el 1º de febrero de
2006, a la vez que ascendían al Generalato Raúl Gloodtdofsky, Luis Pérez, Daniel
Castellá, Jorge Rosales y Wile Purtscher, en sustitución de Francisco Wins,
Roberto Alvarez, Tomás Medina y Juan Córdoba, quien, discrepante con el
gobierno, ya había pasado a retiro. Pese a esos desplazamientos, el nombramiento
del General Carlos Díaz a la comandancia cumplía las "reglas de juego" y
evidenciaba que en el nuevo gobierno "no había un caballo del Comisario", aunque
sí se "premiaba" la labor de quien había elaborado el primer informe sobre
desaparecidos.
DERECHOS HUMANOS
Díaz había asumido el 16 de agosto
de 2005 el comando de la poderosa División de Ejército I en reemplazo con el
General Córdoba, quien no estaba de acuerdo con la nueva política en materia de
Derechos Humanos ni la interpretación que se daba a la Ley de Caducidad.
Carlos Díaz, de 56 años de edad, casado en segundas nupcias, padre de
cuatro hijos, nacido en el Departamento de Colonia, había ingresado a la Escuela
Militar en 1967 y se graduó como Alférez de Infantería en 1972. En 1983 llegó a
mayor, en 1987 a Teniente Coronel y en 1992 a Coronel. Vinculado a la masonería,
Díaz había llegado al Generalato en 2002, dentro del gobierno de Batlle, en el
cual tuvo a su cargo la dirección de la Escuela Militar y, simultáneamente, la
Dirección Nacional de Sanidad de las Fuerzas Armadas.
Pudo permanecer
en el cargo de Comandante hasta el año 2010. Aunque evitó tener un alto perfil
mediático, desde antes de su asunción la gestión del Comandante Carlos Díaz
quedó signada por el tema de los Derechos Humanos, al punto de que colocó como
uno de sus objetivos poner fin "de una vez por todas" el tema de los
desaparecidos.
DOLORES DE CABEZA
No había pasado un mes desde su
asunción cuando Díaz tuvo un primer problema. La visita a Uruguay de un grupo de
activistas norteamericanos contra la School of Americas (SOA), terminó
evidenciando que el propio Comandante y diez de sus Generales habían asistido a
los polémicos cursos. Días después, el gobierno decidió derogar el acto oficial
del "Día de los caídos en la lucha contra la subversión", que anualmente se
conmemoraba el 14 de abril, lo que motivó varios actos organizados por los
clubes militares, a uno de los cuales asistió Díaz y los demás Comandantes en
Jefe, vestidos de civil.
El Presidente del Círculo Militar, General (R)
Ricardo Galarza, consideró que había sido un "fracaso" la búsqueda de restos de
desaparecidos en unidades militares y el Presidente del Centro Militar, General
(R) Luis Pírez, dijo que permitir la extradición de militares era un "peligroso
antecedente". Precisamente, tres días después, los Oficiales Tomás Casella,
Eduardo Radaelli y Wellington Sarli, eran extraditados y trasladados en un
Hércules C-130 a Chile, para que respondieran en un juicio sobre el homicidio en
1992 en Uruguay del químico Eugenio Berríos.
DE ESPALDAS Y DE
RODILLAS
Luego de la extradición a Chile, los procesos judiciales comenzaron
a acelerarse, desde que un Tribunal de Apelaciones sentenció que se indagara la
responsabilidad del dictador Juan María Bordaberry y su Canciller Juan Carlos
Blanco en el homicidio de Zelmar Michelini y Gutiérrez Ruiz. Paralelamente,
concluía el convenio con la Facultad de Ciencias para que un grupo de
arqueólogos excavaran en los Batallones 13 y 14, sin que se pudieran confirmar
los datos que el propio Comandante Díaz había escrito en el informe sobre los
desaparecidos elaborado por el Ejército.
Casi de inmediato, diez ex
Comandantes en Jefe del Ejército, encabezados por el ex dictador Gregorio
Alvarez, firmaron una carta pública en la que asumían toda la responsabilidad
por los hechos cometidos por sus subalternos en el período que comprendió la
"lucha antisubversiva", en otro claro mensaje a Díaz. El propio "Goyo" Alvarez
protagonizó otro incidente el 18 de mayo, durante el homenaje a cuatro soldados
muertos en 1972, cuando interrogado por la prensa sobre la posibilidad de pedir
perdón, espetó la frase: "Antes, caer de espaldas que de rodillas".
UN
"PILÍN" EN FUGA
Pero sería luego de la detención de un grupo de militares
retirados para su eventual extradición a Argentina y posterior fuga de uno de
ellos, el Coronel (R) Gilberto Vázquez, que el Teniente General Carlos Díaz
pasaría sus peores horas desde que asumió la comandancia del Ejército. Sería un
trabajo policial, de efectivos de INTERPOL, el que determinó la detención del
prófugo, cuya aventura llevó al Comandante Carlos Díaz a poner su cargo a
disposición del - Presidente Tabaré Vázquez, quien no le aceptó la renuncia y lo
confirmó en el mando del Ejército.
La fuga no sólo implicó un problema
político que llevó a la Ministra de Defensa Nacional, Azucena Berrutti, a dar
explicaciones en el Parlamento, sino que provocó una pérdida de confianza
interna en el Ejército, que dejó de respaldar a sus ex integrantes, que fueron
trasladados a la Cárcel Central. En una de sus múltiples apariciones en prensa,
Gilberto Vázquez denunció que Díaz les había propuesto que se hicieran
responsables de algunos delitos, para evitar su inminente extradición a la
Argentina. El propio Díaz debió salir a desmentir al Coronel retirado.
LA HISTORIA RECIENTE
Díaz también se vio obligado a salir al cruce
de declaraciones de Carlos Demasi, uno de los historiadores que elaboran un
nuevo programa de historia sobre el pasado reciente de Uruguay, quien afirmó que
el golpe de Estado de 1973 no fue producto de un proceso iniciado por la
guerrilla. Pocos días después, el Secretario de la Presidencia, Gonzalo
Fernández, explicaba que a través de un informe verbal el Comandante Díaz le
había dicho que todos los pasajeros del llamado "segundo vuelo" de Orletti en
1976 habían sido efectivamente ejecutados por el Ejército.
La
revelación le generó a Díaz otro incidente con el ex dictador Gregorio Alvarez,
quien el 14 de setiembre, durante una acto en homenaje al Coronel (R) Juan
Rodríguez Buratti (quien se suicidó para no ser encarcelado), le increpó no
haber desmentido a Gonzalo Fernández. Sería ese segundo informe, sobre el
destino de los trasladados en el "segundo vuelo" de Orletti en octubre de 1976,
lo que terminaría por dejar mal parado al Comandante del Ejército, que pudo
transformarse en una suerte de General Martín Balza uruguayo, al borde de la
pérdida de confianza del gobierno.
EL FULMINANTE RELEVO DEL COMANDANTE DEL EJÉRCITO
Sergio Israel
(Brecha)
La inocencia del relevado ex comandante Carlos Díaz resulta tan
llamativa como la inmediata difusión de una reunión suya con el hasta hace poco
mayor operador en el Ejército, el ex presidente Julio María
Sanguinetti.
A las 6.30 del pasado jueves, el presidente Tabaré Vázquez
abordó un helicóptero de la Fuerza Aérea que minutos después lo dejaría en Cabo
Polonio. Habría volado hasta allí, según sus declaraciones, con motivo de la
conmemoración de un nuevo aniversario del faro de esa localidad. A esa misma
hora los ejemplares de Búsqueda estaban llegando a los quioscos de la capital.
En la primera página una breve noticia daba cuenta de una reunión que había
tenido lugar la noche anterior en el Cortijo Vidiella, un clásico lugar de
asados de "camaradería" ubicado en el Batallón 14 de Toledo. Las reuniones entre
políticos y militares son de toda la vida. Antes del Cortijo Vidiella se
realizaban en Casa Zas, cerca del arroyo Manga y de la vieja Escuela de Armas y
Servicios.
Los protagonistas civiles de la reunión del miércoles 18
también fueron personajes de otros tiempos: el ex presidente Julio María
Sanguinetti y su ministro de Defensa Yamandú Fau. El anfitrión principal fue el
hasta entonces comandante en jefe del Ejército, teniente general Carlos Díaz,
junto a los generales Pedro Aguerre y Miguel Dalmao, dos oficiales que
curiosamente no dependen de él sino directamente de la ministra Azucena
Berrutti. A primera hora de la tarde de ayer un comunicado del Ministerio de
Defensa daba cuenta de una resolución fulminante: el comandante en jefe había
sido relevado de su cargo debido a "las reuniones que dicho oficial general
mantuvo y programó con altos dirigentes políticos sin poner en conocimiento
previo al mando superior".
TORPEZA O CAMA
En el transcurso de las
próximas jornadas se sabrá si el ex comandante Díaz, creyéndose un actor
político más, simplemente ignoró algo tan básico como comunicar al mando
superior que tenía programado realizar reuniones con la oposición o si lo hizo
como una necesidad pensando que los protagonistas mantendrían reserva y fue
traicionado, lo que en el lenguaje común se llama hacer una cama.
En
cualquiera de los dos casos se trata de un gesto típico de otras épocas. Como el
propio Vázquez se encargó de recordar en declaraciones que realizó desde Cabo
Polonio, cuando el Frente Amplio estaba en la oposición fue muy cuidadoso en
cumplir con las formas a la hora de exponer sus posiciones o tomar contactos con
los mandos militares. Durante el gobierno de Sanguinetti, la reunión que mantuvo
con los mandos se realizó en la propia sede del ministerio, en presencia del
entonces ministro Raúl Iturria. En 2002, mientras Jorge Batlle ocupó la
Presidencia, Vázquez quiso reunirse con la jerarquía castrense para calmar los
ánimos en medio de la crisis. Pero entonces el presidente no lo
autorizó.
"Hay que tener mucho cuidado de respetar las instituciones del
país. Hay que respetarlas en los hechos. Las autoridades militares dependen del
mando superior, que es el presidente de la República electo por el pueblo
uruguayo. Entonces hay que respetar, y cuando no se respeta se comete una falta
grave.
Siento un gran aprecio por el comandante Díaz. Creo que es una excelente
persona, pero se equivocó, y estos errores, lamentablemente, no se pueden
cometer", dijo el presidente.
Aunque oficialmente Díaz reconoció el
error de no solicitar permiso, la ventilación tan inmediata del encuentro hizo
pensar a varios actores que se trató de un acto deliberado para generar un hecho
político que pusiera en apuros tanto a la interna del Ejército como al gobierno.
Quienes suscriben la tesis de que la difusión fue cualquier cosa menos inocente
parten de la base de que el Partido Colorado ha lanzado una ofensiva contra el
gobierno y que tocando al Ejército lo ha hecho en un punto asaz sensible. Esta
tesis se vería fortalecida si, tal como informó anoche Canal 10, el tema central
que los militares abordaron con los dirigentes colorados fue el de las
violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
LA
PREHISTORIA
Díaz llegó al mando del Ejército luego de integrar, junto al
general Carlos Barneix, un equipo designado por el ex comandante Ángel
Bertolotti para obtener información en la fuerza de tierra sobre el destino de
los desaparecidos. La colaboración de Díaz y Barneix con Bertolotti y el
presidente arrojó dudosos resultados y puso al ex comandante al borde del
bochorno público. Díaz, sin embargo, triunfó sobre el general Hebert Fígoli en
una reñida carrera para llegar al cargo de comandante. Tan reñida y confusa fue
la disputa que Fígoli recibió una llamada de Bertolotti anunciándole su segura
designación aunque luego ésta no se concretó. En medios militares, pese a que se
salteó a ocho generales de su derecha, la elección de Díaz -un oficial de
infantería con prestigio pero sin la formación de estado mayor que tiene Fígoli-
cayó bien.
Sin embargo, rápidamente el nuevo comandante se vio envuelto
en una situación difícil. Dos puntos clave que tuvo que enfrentar en su gestión
fueron el eventual reconocimiento del llamado segundo vuelo en 1976 -un hecho
que cambia toda la historia de la dictadura- y la prisión, por primera vez, de
varios oficiales de la fuerza. También tuvo que padecer el desprestigio de su
autoridad con la fuga del represor Gilberto Vázquez de la División de Ejército
1, a cargo de Manuel Saavedra, precisamente el general encargado del despacho
del Comando del Ejército luego del relevo del comandante en jefe.
Díaz
tuvo que intentar sentarse entre dos sillas: ser leal a sus camaradas y al
presidente. Su desgaste ante el gobierno se hizo evidente cuando asistió a actos
en el Círculo Militar y en el Centro Militar. Su casamiento con una ex militante
comunista, motivo de un tribunal de honor en dictadura, también fue
desempolvado. Además del ex comandante en jefe, relevado fulminantemente de su
cargo, los dos generales que lo acompañaban en la reunión (Pedro Aguerre,
director del Calen, y Miguel Dalmao, jefe de la Sanidad Militar) fueron
arrestados por cinco días.
Aguerre, especialmente, había tenido dos
enfrentamientos con la ministra Berrutti. El primero de ellos se produjo en
julio último cuando Berrutti tomó conocimiento de que Aguerre, como director del
Calen, había realizado reuniones con dirigentes políticos, entre ellos el propio
Fau, para discutir sobre la futura ley orgánica de las Fuerzas Armadas. Aguerre,
que depende directamente de la ministra y no del comandante de la fuerza, fue
llamado al despacho de Berrutti, quien le ordenó cesar con estas
reuniones.
Algunos días después Aguerre -hijo de uno de los oficiales
que se opuso a la dictadura y estuvo diez años preso por ello- tuvo otro
altercado con Berrutti. La ministra le ordenó entregar algunos vehículos de su
ministerio al de Educación y Cultura. El general protestó y le dijo a Berrutti
que en las unidades del norte del país faltaban vehículos para cuestiones
elementales y que discrepaba con su decisión.
LAS PERSPECTIVAS
Los
efectos de la salida de Díaz comenzarán a verse recién dentro de un tiempo. No
obstante, según el general retirado Óscar Pereira se trata de una buena noticia.
Pereira piensa que el mando superior hizo lo que correspondía y que con el
relevo recompuso la institucionalidad, que se había perdido en parte cuando el
presidente pasó por alto algunos actos del ahora ex comandante. A diferencia del
senador Eleuterio Fernández Huidobro, quien sostiene que la salida de Díaz es
una pésima noticia, Pereira opina que la decisión de Vázquez se corresponde con
la gravedad de la falta y coloca las cosas en su lugar.
Aunque pueda
justificarse, la salida de Díaz no deja de ser un serio dolor de cabeza para el
presidente. Habiendo quedado Fígoli por el camino, ahora Vázquez se verá
enfrentado a un difícil dilema: elegir entre los jóvenes que están a la
izquierda del comandante saliente o pedirle a alguno de los más veteranos, que
antes no fueron tenidos en cuenta, que acepte el cargo. Sanguinetti parece haber
movido las piezas militares que le quedan y poner a Vázquez en aprietos. Con un
peso partidario muy reducido en el Parlamento, el ex presidente parece estar en
condiciones de operar con ciertas posibilidades de éxito en la interna militar.
Todo eso, sin embargo, puede quedar como una simple anécdota si Vázquez logra
fijar una estrategia común con su futuro comandante.
Si, como indicaron
ayer algunas fuentes, resulta elegido el ex director de la inteligencia militar
Pedro Barneix, los nostálgicos del Ejército en cierta forma habrán ganado una
batalla. Si, en cambio, el futuro comandante es un oficial con menos ataduras
con el pasado, como fue el propio Díaz, la política militar del gobierno
progresista habrá avanzado algunos casilleros.
REACCIONES
La lectura
que hicieron algunos dirigentes blancos y colorados del relevo del general
Carlos Díaz encuadra casi a la perfección en el pico de polarización que la
oposición ha promovido en los últimos días. Aunque también es cierto que
reacciones de pesadumbre como la del senador oficialista Eleuterio Fernández
Huidobro arrojan dudas sobre las motivaciones y conveniencia del relevo. A
continuación se reproducen los primeros comentarios de algunas figuras políticas
y organizaciones sociales.
Julio María Sanguinetti (senador colorado).
Fue una disposición excesiva del presidente. Sólo se trató de una reunión de
camaradería, con un oficial al que conocía y había tratado por razones de mi
cargo, que simplemente nos convidó a comer un asado y charlar. Parece que el
presidente quisiera acorralar a la oposición, impidiendo cualquier reunión con
autoridades civiles y militares (sic). Se sanciona del modo más severo al
comandante y el gobierno se pierde a un leal colaborador. La decisión del
presidente era una muestra de debilidad, no de fortaleza.
Eleuterio
Fernández Huidobro (senador frenteamplista). Es una situación muy desgraciada.
No será fácil sustituir a un comandante como Díaz. Estoy esperando que me
convenzan de la necesidad que había de tomar una medida de este
tipo.
Gustavo Penadés (senador blanco). Jurídicamente el presidente
tiene la potestad de relevar al comandante en jefe, pero políticamente fue una
decisión exagerada. Deberíamos estar preocupados en tender puentes entre las
Fuerzas Armadas, el gobierno y la sociedad, y no en volarlos, lo cual puede ir
aislando al gobierno en forma preocupante. Además, que una medida trascendente
como ésta se adopte estando el presidente de la República pescando en Rocha, un
jueves laborable, no me parece que sea la mejor señal de atención que un
gobierno debiera de tener. Gobernar es un tema muy serio.
Hugo Cores
(secretario general del Partido por la Victoria del Pueblo). La decisión del
gobierno es digna del más completo apoyo. Las declaraciones de Díaz resultan
insólitas. En primer lugar, porque desconoce las normas constitucionales, que le
impiden tener actividad política. No puede ser visto con indiferencia que el
comandante del Ejército se reúna con los jefes de partidos que están llevando a
cabo una enconada campaña contra el gobierno, partidos bajo los cuales él
realizó su carrera y que además se oponen a este gobierno porque defienden la
ley de impunidad. Por otra parte, como comandante en jefe, Díaz debería cumplir
con lo que se comprometió: entregar el informe sobre lo sucedido a los
ciudadanos uruguayos trasladados desde Argentina en el segundo
vuelo.
Comunicado del pit-cnt.
La central de trabajadores considera que
Díaz violó "expresas normas constitucionales. Que desde la estructura de mando
de las Fuerzas Armadas se sigue mintiendo y ocultando información sobre los
crímenes del terrorismo de Estado (.). Y que los políticos que como Sanguinetti
construyeron la impunidad y hoy participan en reuniones con mandos militares son
los mismos que están embarcados en una campaña mediática contra las resoluciones
de la justicia". Por estos motivos, la central manifiesta su "total respaldo a
la decisión presidencial, que expresa una imprescindible firmeza y vocación
democrática para el ejercicio del gobierno". Y su "más enérgico rechazo a
quienes pretenden torcer el rumbo que el país se viene trazando en la
imprescindible profundización
democrática".
EX
COMANDANTE DÍAZ: "LA LEALTAD NO PAGA"
(Caras y Caretas)
El ex
comandante en Jefe del Ejército, Teniente General Carlos Díaz, brindó su opinión
sobre lo sucedido, al pie de la escalinata que descendía por última vez como
militar en actividad, tras casi cuarenta años de servicio. Sostiene que no se
arrepiente de lo ocurrido y entendió que no era necesario pedir autorización al
mando superior para participar de la reunión, aunque admitió que, tal vez,
cometió un error. Aclaró que en su caso actuó con lealtad, y que "la lealtad no
paga". El Siguiente es el diálogo que mantuvo ayer con la prensa.
-
Señor Díaz, ¿fue relevado de su cargo?
- Sí, efectivamente fui relevado del
cargo, es una potestad que ya sabía que tiene el Poder Ejecutivo y que tiene el
señor Presidente de la República, que se ha cumplido de esa forma.
-
¿Las causas las considera justas?
- No es un problema que yo considere justo
o no. El problema es que hubo una reunión que salió en la prensa hoy (por ayer),
que aparentemente eso motivó mi relevo. Generalmente hago hincapié en que soy
una persona, desde que asumí el cargo, y en toda mi vida militar, donde el 1º de
marzo cumpliría 40 años de servicio, y que no lo llegué a cumplir. He sido leal.
Siempre he sido leal.
- ¿Usted admite que cometió una falta?
- Yo
creo que no. Pero se entendió que se cometió una falta, importante, como para
ser relevado, determina que el Poder Ejecutivo, el Presidente de la República me
haya relevado.
- ¿En estos momentos en esta situación se genera algún
tipo de intranquilidad en el Ejército?
- Creo que no. El Ejército desde 1985
ha ido cumpliendo permanentemente con lo que establece la Constitución y la Ley.
Se lo hemos expresado permanentemente a todos, no solamente al señor Presidente
de la República, sino a todos los actores políticos con los que hemos tenido la
oportunidad de hablar. La reunión (con el Senador colorado Julio Sanguinetti)
determinó de que fuera relevado.
- ¿De qué tenor fue esa reunión?
-
Fue una reunión para sumar y no restar. No hubo ningún hecho en el que yo
estuviera poniendo por encima del cargo ni por encima de quien me había
nombrado. Simplemente a veces uno conversa sobre determinados aspectos para
sumar y no restar.
- ¿Usted cree que debió de haber solicitado una
autorización?
- Evidentemente, luego de ser relevado, pienso que debería
haber solicitado autorización. No la solicité. Entendí que no era necesario, y
por las consecuencias que tuvo, debo de haberme equivocado.
- ¿A qué
conclusiones arribaron los Generales que se reunieron hoy (por ayer) en el
Comando General del Ejército?
- Los que vinieron son todos camaradas; Hemos
trabajado durante todo este tiempo juntos, sumando para la institución, con
cosas que muchas veces no tienen que ver con lo que ustedes preguntan, como son
los Derechos Humanos.
- ¿Ya se sabe quien va a ser designado en su
lugar?
- No. No me fue notificado.
- ¿Se siente defraudado?
-
No, de ninguna manera. Respeto totalmente...
- ¿Habló con el Presidente
de la República?
- No, no hablé con el Presidente de la República. La
designación de Comandante en Jefe, después que uno asciende al cargo de General,
es a lo máximo que uno puede aspirar. Evidentemente no puedo decir que hoy (por
ayer) tengo la misma alegría por el hecho de ser destituido del cargo. Pero
siempre respeto, y espero que el Ejército, siga respetando como de hace muchos
años el tema que quien manda y decide es el Presidente de la República.
- ¿No hay arbitrariedad?
- No, no pienso que exista arbitrariedad.
Además voy a decir una cosa, soy un individuo leal, creo que en algunos
aspectos, la lealtad no paga.
- En varias oportunidades usted dijo que:
espero que el Ejército (siga respetando la autoridad), entonces, ¿usted no está
convencido?
- Estoy convencido. El Ejército va a ser totalmente leal; lo ha
sido desde el año 1985. El relevo del Comandante en Jefe llevará simplemente a
algunos cambios o alguna modificación. Tuve mi oportunidad y me pasó esto (la
entrevista inconsulta con Sanguinetti), entiendo que (el relevo) sucede
legítimamente. Tenemos que recordar y quiero resaltar que quien nombra y
destituye es el Presidente de la República. Si el Presidente entiende que no
cumplí con lo establecido, lo acepto perfectamente.
- ¿No le importa
que sea la máxima sanción que le aplicó el Presidente de la República?
- No
es un problema de compartir o no. Los militares cumplimos las órdenes. De la
misma forma que tomo acciones disciplinarias con mis subalternos, también acepto
que el Presidente de la República entienda que cometí un error que amerita mi
relevo. Lo único que quiero aclarar es que tuve solamente una reunión con un
Senador de la República, que fue ex Presidente de la República.
-
¿Usted entiende que puede ser peor para los militares que desfilaron por la
Justicia, que se va a profundizar este proceso?
- Espero que este tema se
vaya solucionando. Hay un espíritu en todos nosotros, y en el gobierno, de que
esto vaya terminando. Hemos hecho una colaboración importante. Ustedes saben
bien, que además de Comandante en Jefe, participé de la comisión del año pasado,
del informe que se elevó al Poder Ejecutivo. Hay una voluntad política y militar
de cerrar todos estos temas que son la preocupación de ustedes. Puedo decir que
fui tratado muy deferentemente por el Presidente de la República, muy
deferentemente por la Ministra de Defensa Nacional. Lo último que voy a decir,
es que he sido leal, creo que en definitiva, la lealtad no paga.
- ¿Qué
va a hacer de su futuro?
- Paso a retiro. Voy a descansar y a disfrutar de
la familia. Mi señora y mi hijo me están esperando.
- ¿Usted fue quien
convocó a esta reunión?
- No interesa saber quién convocó; no es importante,
y no lleva absolutamente a nada.
- La reunión ¿por qué se hizo?
-La
reunión no se hace, en la medida de que se enteran del relevo empiezan a venir
todos los Oficiales Generales.
- Le digo la reunión con Sanguinetti...
- Es una reunión que yo entendí que se podía hacer. Cometí un error, tendría
que haber comunicado.
- ¿Usted lo quería consultar como líder político
o por la amistad que tenía?
- En principio, no tengo ninguna amistad (con
Sanguinetti). En definitiva no fue algo ex profeso hecho en forma política.
Simplemente fue una reunión, explicando un poco los temas del Ejército, que era
para sumar y no para restar.
- ¿La reunión iba a hacer solamente con
Sanguinetti, o podría incluir después a Luis Alberto Lacalle o Jorge Larrañaga?
- La idea era reunimos, hablar de temas que estaban latentes, que
salían permanentemente en la prensa. Me voy siendo leal.
- Cuando hizo
esa convocatoria, ¿no pensó que podría tener consecuencias de este tipo?
-
En definitiva, no piensen las consecuencias de los hechos. En la vida cotidiana,
nos pasa un montón de cosas que no medimos las consecuencias.
- ¿Hoy
está arrepentido de lo hecho?
- No, de ninguna manera. No me arrepiento
nunca de lo que hago ni de lo que dejo de hacer. No me arrepiento. Lo hice
pensando que estaba sumando. No me voy con cara adusta, y el que decide la
permanencia mía es el Presidente de la
República.
GENERAL
(R) PEREIRA: "LA LEALTAD NO SE COBRA"
'DECIR QUE LA LEALTAD NO PAGA ES
UN REPROCHE AL PRESIDENTE''
(Primera Voz- 1410 AM Libre)
El general
(r) Pereira juzgó que Díaz debería saber que ''la lealtad no se cobra, y quien
debe decidir decidió''.
La destitución del ex comandante en jefe del
Ejército, Carlos Díaz, por reunirse sin conocimiento del gobierno con políticos
opositores sigue volcando repercusiones en el ámbito político y militar. PRIMERA
VOZ por 1410 AM LIBRE dialogó con el general (r) Oscar Pereira quien tildó de
''tragicómico que Sanguinetti se sienta acorralado siendo la oposición, él sabe
que el presidente estuvo perfecto en su decisión''.
PRIMERA VOZ consultó
al general (r) Oscar Pereira quien opinó respecto a los hechos que ''fue
inesperado pero previsible'', por lo que ''la pena se corresponde con la
gravedad de la falta''. ''El señor presidente resolvió ejercer su autoridad y lo
hizo a mi criterio tomando una acción ejemplar y ejemplarizante'' por evaluar
que al mismo tiempo que resolvió relevar al comandante del Ejército ''emitió un
mensaje a todos los actores del sistema político para recordarles que los
militares en actividad no tienen autonomía y no participan en el devenir de la
política militar''.
En ese sentido, Pereira sentenció que ''el único
agente del Estado autorizado e interlocutor válido de la política militar es la
ministra de Defensa (Azucena Berrutti) y los integrantes de su secretaría que la
representan''. Además agregó que ''el presidente fue claro'' por expresar ''sus
medidas'' a la vez que al involucrar a dirigentes políticos de primera línea
''muchos han salido a criticar la actitud del presidente de la República''
manifestando que se encontraba en Cabo Polonio ''pescando''.
''Es algo
tragicómico que Sanguinetti se sienta acorralado siendo la oposición, porque él
sabe muy bien que el presidente Vázquez estuvo perfecto en la decisión tomada''
y que el general Díaz ''no estuvo feliz en no pedir autorización a la ministra
para ese tipo de reunión''. El general retirado analizó que el general Díaz
''erró en la forma que tramitó toda esta situación'' ya que si le hubiera pedido
permiso a la ministra, aunque reflexionó que ''no le hubiera dado permiso'', en
caso de que ''sí se lo hubiera dado, él queda investido con la representatividad
de la ministra y se transforma en un interlocutor válido'' para tratar los temas
militares.
La evaluación que dio el militar sobre la participación de
los generales Aguerre y Dalmao en la ''reunión'', fue que es ''un nuevo error,
porque no tienen dependencia directa de Díaz sino que dependen directamente de
la ministra''. Respecto a los dichos del ex comandante en jefe frente a la
prensa diciendo ''la lealtad no paga'', el general (r) observó que sus
manifestaciones fueron ''realistas'' no obstante consideró parecerle ''un
reproche al señor presidente''. ''También se equivocó'' es sus manifestaciones,
por juzgar que ''la lectura que tiene que hacerse una persona que ocupa ese
cargo es que la lealtad no se cobra, y quien debe decidir
decidió''.
MONTEVIDEO/URUGUAY/21.10.06/COMCOSUR AL DÍA
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LOS
OTROS DOS
Los otros dos
participantes de la reunión entre el ex comandante Díaz, el ex presidente
Sanguinetti y el ex ministro de Defensa Nacional, fueron los generales Pedro
Aguerre y Manuel Dalmao. Aguerre es hijo del militar frenteamplista del mismo
nombre que acompañó en su prisión al general Líber Seregni y actualmente es
asesor directo de la ministra Berrutti. Pero al parecer el hijo no salió al
padre, ya que no es ésta la primera vez que Aguerre chico infringe la normativa.
Como explica el semanario Brecha: "en julio último cuando Berrutti tomó
conocimiento de que Aguerre, como director del Calen, había realizado reuniones
con dirigentes políticos, entre ellos el propio Fau, para discutir sobre la
futura ley orgánica de las Fuerzas Armadas. Aguerre, que depende directamente de
la ministra y no del comandante de la fuerza, fue llamado al despacho de
Berrutti, quien le ordenó cesar con estas reuniones." Como se ve, poco caso le
hizo.
A su vez, Manuel Dalmao fue el primer coronel ascendido a general
por el presidente Vázquez, a pesar de estar acusado de haber participado en la
tortura y asesinato de la militante comunista Nibia Zabalzagaray. Tras ser
informado de que debía guardar cinco días de arresto domiciliario por haber
participado en la reunión de marras, Dalmao efectuó declaraciones al diario La
República. La nota:
BERRUTTI COMUNICÓ SANCIONES A LOS GENERALES AGUERRE
Y DALMAO
(La República)
El general Miguel Dalmao, jefe de Sanidad
Militar, aseveró que las reuniones con los líderes de la oposición tenían por
fin "sumar para que el pacto social se afirme de una vez por todas". Empero,
dijo estar de acuerdo con las sanciones aplicadas desde el Poder Ejecutivo y
reconoció que con su accionar "dañamos de alguna manera" la confianza que el
gobierno había depositado.
A las 15.48 horas de la víspera el general
Dalmao arribó a la sede del Ministerio de Defensa, lugar al que había sido
convocado por la ministra Azucena Berrutti, quien minutos antes ya se había
reunido con el general Pedro Aguerre, director del Calen.
Tras ser
recibido con una venia por parte de un oficial, el general ingresó al despacho
de la secretaria de Estado donde respondió a los cuestionamientos de ésta y
recibió la comunicación de que debería permanecer bajo arresto simple por cinco
días; sanción que cumplirá en su domicilio. La reunión se extendió por apenas 20
minutos. Antes de abandonar el edificio, Dalmao dijo que la sanción se debía a
"un tema administrativo que no consideramos".
Al mencionársele que la
reglamentación militar expresamente indica que acciones como las reuniones con
líderes políticos deben ser comunicadas a los mandos superiores para que éstos
las autoricen o no, el militar admitió que "la normativa es transparente, no hay
ninguna duda, pero no lo hicimos (el efectuar los encuentros sin solicitar el
permiso correspondiente al Presidente de la República y a la ministra de
Defensa) deliberadamente, ni mucho menos".
En tal sentido subrayó que la
intención perseguida con la concreción de estas reuniones era "sumar para que el
pacto social de una vez por toda se afirme. Solamente pretendimos sumar para que
de una vez por todas todos los uruguayos nos miremos a la cara con tranquilidad
y que esto termine", refiriéndose así a las investigaciones y reclamos por los
delitos contra los Derechos Humanos cometidos durante la dictadura.
Sin
embargo, y a pesar de lamentar el cese del comandante, teniente general Carlos
Díaz, de quien dijo "es un excelentísimo comandante y una mejor persona", Dalmao
dijo estar de acuerdo con la decisión del Poder Ejecutivo de sancionarlos a él y
a Aguerre.
"El señor Presidente de la República me ascendió a general sin
conocerme, la ministra también... Nosotros interpretamos que la debida confianza
de los superiores la dañamos de alguna manera y entonces me parece que la
sanción es la más adecuada", afirmó. A la vez, destacó que tanto él como el
resto de los militares implicados en este hecho tienen "la mejor de las
relaciones en términos profesionales y coloquiales" con la ministra Berrutti; y
reiteró que la decisión del Ejecutivo responde únicamente a "un tema
administrativo que a los militares nos viene desde
chiquitos".
OMCOSUR
AL DÍA es un servicio de
COMCOSUR / COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO
SUR
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