Carlotto en la lista de amenazados
También llegó un mensaje a la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense. El
correo no tiene datos sobre la cadena de cartas.
Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, fue
amenazada ayer.
“A todos les va a pasar lo mismo: el Turco descansa, no duerme”,
escribieron en un mail que llegó ayer a la casilla de correo electrónico de la
Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, blanco de una de
las ya incontables amenazas de distinta índole que están llegando a quienes
tienen algún grado de vinculación con los juicios sobre la represión. La cadena
alcanzó a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, y a nuevos
funcionarios judiciales de La Plata. Jueces y fiscales recibieron copia de la
carta intimidatoria que desde hace una semana recorre despachos oficiales de
todo el país. A pedido de la Justicia, el Correo Argentino respondió que no
tiene ningún rastro de los despachantes.
El mensaje que recibió la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense no llegó
por correo ni en un sobre cerrado sino a través de la casilla electrónica del
portal oficial. Desde una dirección probablemente inubicable en el futuro e
identificados como
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,
los autores del mensaje encabezaron la misiva a nombre de un empleado de la
secretaría, testigo clave del juicio oral contra el Julio Simón (a) “El Turco”
Julián, realizado en Buenos Aires en forma paralela al juicio del ex comisario
Miguel Etchecolatz. “La única justicia es la nuestra”, pusieron en el mail de no
más de tres o cuatro líneas de extensión dirigida a la secretaría de Edgardo
Binstock.
El mail y su contenido transcendió a primera hora del día a través del
gobernador Felipe Solá. Lo mismo sucedió más tarde con la serie de amenazas de
tono parecido que fueron recibiendo otros funcionarios de la gobernación y hasta
la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto. En su caso, el
mensaje le llegó mientras estaba en Mendoza. “Es un momento difícil –dijo–,
donde estamos luchando codo a codo para mantener la democracia y estamos
luchando por una vida que no sabemos dónde está.”
Estas intimidaciones individuales se suman a la serie de mensajes iguales y
por carta que empezaron a llegar desde la semana pasada a despachos oficiales de
jueces y fiscales. Las cartas enviadas a través del Correo Argentino desde el 22
de septiembre aún son un misterio.
A la lista ya pública y conocida de receptores, ayer se sumaron por lo menos
otros cuatro nombres. Dos de ellos son los dos jueces del Tribunal Oral que
condenó a Miguel Etchecolatz y que hasta ahora no habían sido amedrentados. Se
trata de Norberto Lorenzo y Horacio Insaurralde. Como sucedió en el resto de los
casos, ambos tenían como remitente la referencia al supuesto Congreso
Internacional de Víctimas del Terrorismo.
Además de ellos, el mensaje llegó al despacho del juez Arnaldo Corazza y del
fiscal Sergio Franco, ambos del ámbito federal platense de primera instancia y a
cargo de la instrucción de las causas de derechos humanos. Fuera de esos
expedientes, Corazza había empezado a seguir de cerca el origen de las amenazas.
En los últimos días y tras el envío de los primeros sobres cerrados instó a una
investigación sobre la sucursal de Villa Urquiza del Correo Argentino, desde
donde salieron la mayor parte de las cartas. Entre ellas, la que le llegó la
semana pasada a Carlos Rozansky, el presidente del Tribunal oral que condenó a
Etchecolatz y que dio origen a la pesquisa de Corazza.
De acuerdo con la información recogida por Página/12, el Correo concluyó la
primera parte de la investigación. En el día de ayer, sus responsables habrían
respondido al juzgado por escrito, que no tienen datos sobre los misteriosos
escribas. Hasta ahora se suponía que el sobre había salido desde la sucursal de
Villa Urquiza, pero aparentemente no fue así: aunque el matasellos parece
legítimo, el sobre tiene una estampilla, razón por la cual se presume que lo
mandaron desde cualquier buzón de la zona. El dato no es menor: las estampillas
garantizan un anonimato que no sólo impide la localización de los autores de los
envíos. Permite que las amenazas puedan seguir haciéndose: “Si lo quieren hacer,
pueden hacerlo las veces que quieran –explicó una fuente del Correo–, porque
para impedirlo habría que poner un policía en cada buzón de la zona y no vamos a
hacerlo”.
El lunes próximo y en función de la ola de amenazas sobre los testigos de las
causas, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación convocó al Congreso
Federal de Derechos Humanos que reúne a los organismos y secretarías de todas
las provincias para coordinar acciones de contención psíquica y física de
testigos con vistas a los próximos juicios. La Procuración General de la Nación
también está coordinando tareas con el Ministerio del Interior para definir
acciones semejantes. Y a partir de hoy, el jefe de los fiscales Esteban Righi
empezará a recibir –según lo previsto– de parte de las fiscalías de todo el país
los listados con testigos.
La intimidación a Despouy
Luego de que el domingo pasado el radical Leandro Despouy fuera víctima del
simulacro de secuestro de su madre y su hermana, el presidente de la Auditoría
General de la Nación (AGN) aseguró ayer que el “confuso episodio” que vivió, al
que atribuye un perfil intimidatorio, responde a una práctica que se está
“generalizando”. El funcionario comparó el simulacro con los intentos de
amedrentramientos recibidos por otros funcionarios judiciales, que investigan
violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. Despouy afirmó que en
“los últimos tiempos” se ha ido “enrareciendo” el clima en el organismo que
preside. “Mis colaboradores cercanos reciben algunos e-mails amenazantes”,
contó. Dos cuestiones refuerzan, para Despouy, la hipótesis intimidatoria. En
primer lugar, que los familiares aludidos en la comunicación “efectivamente, en
ese momento se encontraban en la vía pública y en condiciones muy similares” a
las señaladas. En segundo lugar, que la voz en el teléfono “insistía mucho en
que yo abandonara la casa y fuese a un lugar donde yo podría llamar por
teléfono”. El presidente de la AGN, que denunció este hecho ante la Procuración
General de la Nación, dijo que se están investigando, entre otras pistas, la
“sospechosa presencia de un patrullero policial estacionado” frente a su casa en
el momento de la misteriosa llamada.
Datos de un cuerpo
El Ministerio de Seguridad bonaerense no pudo identificar aún el cuerpo
calcinado y con un balazo en el abdomen que se encontró el pasado 20 de
septiembre en la ciudad de Punta Lara, en el marco de la investigación por la
desaparición de López. Ante la imposibilidad de llegar a la identificación del
cadáver, la cartera que conduce León Arslanian en la provincia solicitó “a la
población” información sobre el asesinado al que describió como de “cuerpo
robusto, de 30 a 40 años de edad, buen desarrollo óseo y muscular; buen estado
de nutrición; 1,70 metro de estatura; 75 a 80 kilogramos de peso; piel blanca;
nariz y ojos pequeños; número de calzado 38 o 39. Vestía pantalón largo celeste
deportivo con tiras blancas y una remera manga corta estampada, con fondo claro
y dibujos color rojo y celeste”. En el lugar, la policía secuestró dos bidones
que podrían haberse utilizado para llevar el combustible con el que incendiaron
el cuerpo y parte de una camisa y de la ropa interior de la víctima. Los
organismos de derechos humanos exigieron que se identifique el cuerpo y que se
dé a conocer la identidad de los policías que hicieron trascender que se trataba
del testigo. Los teléfonos a los que se puede acercar información son: (0221)
423-1726/27; (0221) 427-4983 o el 0800-333-5502.
RECLAMO DE LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS
Más policías bajo sospecha
Por Adriana Meyer
Los organismos de derechos humanos nucleados en Justicia Ya!
reclamaron a las autoridades provinciales tener acceso directo a la
investigación de la desaparición de Jorge Julio López. Durante la reunión que
mantuvieron el lunes tras la marcha en La Plata, de la que no participó el
gobernador Felipe Solá como tampoco el ministro de Seguridad León Arslanian, los
representantes de esa agrupación pidieron explicaciones sobre por qué fueron
separados sólo 37 policías que aún revistan en la Bonaerense y trabajaron en
centros clandestinos de detención durante la dictadura cuando habría 60. Los
funcionarios argumentaron que está en juego la “gobernabilidad de la fuerza” y
se excusaron de dar detalles.
La cifra de 60 la había mencionado el gobernador Solá en el primer encuentro
que mantuvo con los organismos, el viernes 22 de septiembre. Según pudo
reconstruir Página/12, ayer les dijeron que tienen que esperar hasta que se
prorrogue la emergencia policial porque si no puede haber problemas legales. Y
agregaron que, al no haber imputación penal sobre ellos, no podían suministrar
la información sobre quiénes eran. Los organismos pusieron especial énfasis en
que sean investigados los policías que mencionó López en su testimonio y los
procesados en el próximo juicio por las violaciones a los derechos humanos
cometidas en la comisaría quinta de La Plata.
Aquel viernes, la gobernación provincial había emitido un comunicado cuyo
segundo punto establecía que los organismos tendrían “toda la información
disponible relativa a la búsqueda de López y a la investigación sobre las
circunstancias de su desaparición”. Sin embargo, ayer tuvieron que reclamar por
el “brusco cambio de actitud del fiscal Marcelo Martini respecto al acceso a la
causa”, dado que –sintetizaron– “ahora no nos dicen nada”. Les respondieron que
el obstáculo para satisfacer esta demanda tiene que ver con la división de
poderes, a lo cual los organismos replicaron que “la gravedad del caso exige del
Estado una respuesta única”. En concreto, se quejaron por no haber podido
acceder aún al testimonio de las tres personas que dicen haber visto a López
caminando por su barrio.
Otro de los puntos del petitorio que dejaron en manos del director general de
investigaciones, en función judicial, Roberto Silva, es la separación de los
represores encarcelados en Marcos Paz. En tal sentido, les dijeron que eso
depende del Ministerio de Justicia de la Nación, pero les anticiparon que hoy
podría haber alguna definición. Respecto de la búsqueda, explicaron que el
barrido de celulares que están realizando en Los Hornos es similar al que en su
momento permitió detectar a los autores del robo al Banco Río. Los organismos
querían plantearle a Solá la necesidad de evitar cuestionamientos a López u
otros testigos.
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