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Artículo publicado en PiensaChile "tu ventana libre"
por FUNA Europea
Este documento llegó a la Redacción de
PiensaChile, el que publicamos luego de realizar las averiguaciones
correspondientes que nos aseguran su autenticidad y seriedad.La Redacción de PiensaChile
Queridas amigas y amigos
Chile exporta cobre, madera y
frutas. ¿Por qué no puede también exportar FUNA? “FUNA” es en el
castellano de los chilenos una palabra popular para describir lo que
hacen muchos opositores de la dictadura contra torturadores y
criminales de aquellos años. Después del fin de la dictadura de
Pinochet, los torturadores y asesinos de su servicio secreto fueron
protegidos por una amnistía. Incluso cuando finalmente fue posible
investigar sus crímenes, muchos de los jueces se mostraron como
cómplices de la dictadura de Pinochet. Por esa razón grupos de
defensores de los derechos humanos comenzaron a organizar FUNAs frente
a las casas y lugares de trabajo de torturadores, asesinos y sus
cómplices. Esas FUNAs son la respuesta de la sociedad civil al fracaso
de la justicia. Se trata de verdaderos desfiles carnavalescos, cuyo
objetivo es denunciar quien vive allí, a los vecinos y colegas que no
tienen idea. Por ello la protesta es bulliciosa.
Cuando a los
gritos y los sonidos de los pitos se mezclan las sirenas de los autos
de la policita, entonces se ha logrado la FUNA. Entonces es la policía
la que asume la FUNA y comienzan a agruparse los mirones, los que se
alegran al ver que por fin el estado comienza a actuar. Si un policía
toca el timbre en la casa en cuestión y pregunta que pasa, entonces la
FUNA ha logrado acercarse a su segundo objetivo, pues las FUNAs deben
mover a la justicia a que actúe.
Luego que el diario
chileno „La Tercera“, hace pocos días, informara que un cómplice de la
dictadura de Pinochet va regularmente a los Servicios Religiosos de la
Freien Volkmission en la ciudad alemana de Krefeld, un pequeño grupo de
Defensores de los Derechos Humanos se decidió a organizar la primera
FUNA europea:
Lugar: Krefeld, Am Herbertshof 11-17 (delante de la Freien Volksmission)
Cuándo: Sábado 30 de septiembre del 2006, a las 18:30 hrs.
Duración: 1 a 2 horas
No es una marcha sino una Reunión autorizada por la policía.
FUNAs
no son autojusticia. Quien es inocente se puede defender públicamente.
Quien es culpable es acorralado por nadie más que por sus propias
culpas.
FUNAs son acciones pacíficas. Ellas citan y
denuncian la violencia de las cámaras de tortura y los comandos de
ejecución. Pero ellas no castigan la violencia de los torturadores y
los asesinos lanzando piedras y golpeando. Eso sería ridículo.
Las
FUNAs ocurren. No hay nadie que las organice centralmente. El sol se
abre paso a través de un manto de nubes grises. Nadie le dijo que el
tiene que hacer eso.
Para la FUNA que se propone
realizar aquí en Krefeld (Alemania) se trata de Albert Schreiber.
Schreiber fue uno de los seguidores más íntimos de Paul Schäfer,
fundador de la Colonia Dignidad. El era el contador de la Colonia
Dignidad y por ello es también uno de los responsables de la secta de
numerosos negocios turbios que ahora hay que aclarar. Schreiber fue el
palo blanco de la empresa pantalla Abratec, con la cual Schäfer, el
jefe de la secta, logró evadir la disolución jurídica de la Colonia el
año 1991.
Debido a que Schreiber hacia de traductor
entre Manuel Contreras, jefe la DINA el servicio secreto de Pinochet, y
la jefatura de la secta, debería ser un importante testigo para aclarar
la suerte de muchos detenidos “desaparecidos” en la Colonia, de
asesinatos, contrabando de armas y crímenes económicos. Schreiber fue
uno de los choferes y traductor durante las visitas de Pinochet a la
Colonia Dignidad. El fue amigo de Edgardo Bathich, el cual hizo
negocios con drogas y armas. Bathich fue el representante chileno de
comerciante internacional de drogas y armas Monzer Al-Kassar y que
hizo negocios con Marco Antonio, el hijo de Pinochet (La Nación,
21.05.06)
Schreiber nació en Besarabia (lo que hoy
conocemos como Rumania). El fue formado por la minoría protestante de
esa región y marcado por la experiencia del desalojo (después de la
derrota nazi en la II Guerra Mundial fueron obligados a abandonar esas
zonas) y ya en su juventud cayó bajo la influencia anticomunista y
fundamentalista de la secta de Schäfer. Sufrió un fuerte accidente
automovilístico en Chile y desde entonces tiene dificultades en su
sistema motriz.
Su esposa Lilli Schreiber de lo que hoy
conocemos como Moldavia y fue trasladada por los nacionalsocialistas
hacia Prusia Occidental y huyó a comienzos de los años 50 de la RDA
hacia Hamburgo donde conoció a Schreiber en la secta de Schäfer. Su
padre se opuso al matrimonio. Albert y Lilli se vinieron con Schäfer a
Chile y se casaron aquí. El matrimonio tuvo 5 hijos. Uno de ellos, Hans
Jürgen Schreiber (“Fips”), murió a comienzos de los años 80 en un grave
accidente provocado por Schäfer en el cerro Doradilla, ubicado en los
terrenos de la Colonia. En la plataforma de un vehículo de carga
viajaban varios jóvenes (“Keile”). Schäfer llevaba el camión muy al
borde de la cuneta del camino lo que hizo que el camión se volcara y
rodará cuesta abajo. “Fips” quedó debajo del camión. El vehículo
pertenecía originalmente a un prisionero político “desaparecido” y
luego fue enterrado en un terreno escondido para hacer desaparecer toda
huella.
Schreiber está enjuiciado en Chile por
negarse a entregar menores (jóvenes abusados por Schäfer) y por
resistencia a la autoridad y está vigente una orden de detención en su
contra. El se fue de la Colonia en el año 1996, cuando Schäfer fue
acusado de abuso de un niño que estaba bajo la tutela del matrimonio
Schreiber. El se mantuvo oculto con el niño en el fundo “Santa Matilda”
de propiedad de la familia Stegmeier, de origen alemán y cometiendo con
ello un desacato. Además el está condenado a pagar una gran suma de
dinero por evasión de impuestos. El huyó junto con su mujer, su hijo
Erich y el niño. Erich Schreiber pudo ocultarse también en Alemania.
Lilli Schreiber se hace llamar en Alemania Corelia Reimer. Luego de 10
años de fuga e ilegalidad el matrimonio Schreiber y su hijo Erich
deberían estar muy agotados.
En su fuga, Schreiber se
habría llevado una gran suma de dinero. Desde 1986 él era el encargado
de cobrar las jubilaciones que habitantes de la Colonia Dignidad
recibían desde Alemania y que el invertía para Schäfer en el banco
chileno BanChile. Allí el entregó 19 cheques por una suma total
aproximada de €400.000, que luego sacó del país sin pagar impuestos. El
diario chileno El Mercurio (15.10.2000) informó que Schreiber había
desviado a la caja común de la secta los pagos de jubilaciones alemanas
por un valor de 2,5 millones de dólares.
Probablemente el
también tiene que ver con ingresos de la Colonia Dignidad por concepto
de negocios ilegales de armas, chantajes y evasión de impuestos.
Fuentes bien informadas estiman los dineros negros en varios millones
de dólares.
El predicador fundamentalista Ewald Frank y
su „Freie Volksmission“ in Krfeld son el punto de encuentro en Alemania
de los antiguos habitantes de la Colonia. Alfred Matthuse, entre tanto
ya muerto, que huyo de la justicia chilena trasladándose a Alemania
visita los servicios religiosos de Frank. Los Schreiber también
transitan por allí. Frank predica lo que ellos desean oir: olvidar el
pasado, mirar el futuro. Frank estuvo un par de veces en Colonia
Dignidad (llamada hoy Villa Baviera), hasta que el gobierno chileno le
prohibió el ingreso al país por incitar a desordenes públicos. Frank
conoció a Paul Schäfer antes de que este huyera de la justicia alemana
a Chile en 1961. Su “Freie Volksmission” hacer recordar a la secta de
Schäfer. Fran predica un antisemitismo cristiano adaptado a los
tiempos: “Los judíos” no han reconocido a Cristo y por ello han sufrido
2 milenios. Por ello el holocausto. Según Frank los judíos mismos son
los responsables de su sufrimiento.
Cuando en 1985 el
US-americano Boris Weisfeiler “desapareció” para siempre en la Colonia
Dignidad, y el FBI y la CIA investigaban su paradero, Schreiber
abandonó por algún tiempo la Colonia. Paul Schäfer, el jefe de la secta
dejaba que desaparecieran por algún tiempo los autores de graves
delitos.
Como informó el diario chileno El Mercurio
(5.5.2005), fue Schreiber el que recibió una maleta con equipos de
laboratorio, con los cuales la DINA fabricó el venenoso gas Sarin.
Townley asesinó en Washington al ex ministro de relaciones exteriores
Orlando Letelier después del golpe militar, por medio de una bomba.
El
año 2004 se filtró la noticia que Schreiber con su esposa e hijo vivían
en Alemania bajo falsa identidad. La familia vive en departamentos de
veraneo (por ejemplo en Nürnbrechts im Bergischen). Schreiber usa las
direcciones –sin que lo sepan- de familiares de miembros de la Colonia
(por ejemplo un pueblo en Steigerwald). Una búsqueda de INTERPOL
(“esquina roja”, el máximo nivel de pesquisa) corre desde abril del año
2005. Schreiber ha actuado con terroristas vigentes condenados y ha
cometido delitos económicos en gran escala. El fue miembro de una
asociación criminal.
Entretanto miembros de la dirección de la Colonia
Dignidad reconocen haber perpetrado asesinatos masivos y haber
realizado contrabando de armas. Schreiber mantiene el contacto, desde
Alemania, con los cabecillas de la Colonia. Todo esto tendría que haber
bastado para la detención de Schreiber, si la justicia alemana y
chilena hubieran trabajado mancomunadamente en forma suficientemente
estrecha y temprana. A fines de enero del 2006 acordó la Corte Suprema
de Chile pedir a Alemania la extradición de Schreiber. Es sabido que
una extradición de alemanes desde Alemania al extranjero no es posible.
No hay una orden de detención alemana contra Schreiber. El diario
chileno La Nación (9.6.06) informó que dos altos oficiales de la
policía chilena estuvieron de visita en la Oficina la Policía Criminal
alemana para tratar de lograr una orden de detención. La fiscalía de
Bonn investiga el caso de Schreiber. La justicia alemana sabe donde se
encuentra Schreiber, pero no puede detenerlo a causa de no existir
delitos punibles o no prescribibles.
Los cabezas
dirigentes de la secta utilizan Alemania como puerto seguro y desde la
cárcel chilena organizan incluso viajes de partidarios fieles a
Schäfer. En Alemania opera una especie de organización clandestina de
Colonia Dignidad, la que trata por medio de intimidaciones y presiones
a ex colonos, que hoy viven en Alemania, para que callen y así mantener
bajo la alfombra todo el conocimiento que puede ser peligroso para los
ex dirigentes de la Colonia. Entretanto ya viven de nuevo en Alemania
cerca de 100 ex habitantes de la Colonia. Todavía callan lo que ellos
saben acerca de los crímenes contra la humanidad cometidos en la
Colonia Dignidad. El largo brazo de la dirección de la Colonia podría
estar ayudando a ese silencio.
Con esta primera FUNA
queremos ayudar a que Alemania deje de ser una retaguardia y lugar de
refugio seguro a los cómplices de Schäfer y a que los intimidados
refugiados que han venido de la Colonia rompan su silencio.
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