|
Proclama leída por HIJOS-Uruguay, el 30 de Agosto de 2006 en la Plaza Libertad (Montevideo, Uruguay)
Sin duda son muchas las cosas que han cambiado, sin duda siguen faltando cosas por cambiar.
Hoy es un día especial, y a la vez un día más, pero hoy es un día para reflexionar, para seguir exigiendo, un día para cuestionar y cuestionarnos.
Si bien hoy se asume la existencia de compañeros, familiares Detenidos Desaparecidos como un problema social que hay que remediar, socialmente es mucho lo que aun tenemos que procesar, políticamente mucho lo que tenemos que reflexionar. No debemos permitir que así como nuestros desaparecidos fueron excluidos de nuestras memorias permitidas, hoy pasen a ser el caballito de batalla de nada ni de nadie que no sea la de su propia causa. Reclamar por los desaparecidos es pelear por una justicia siempre negada. Es buscar la verdad y una vez encontrada seguirla buscando. Es darle a la memoria un lugar privilegiado en nuestros pasos futuros. Es aprender la lección: que no es la de olvidar o no repetir; que no es la imitación mecánica de lo mismo; que no es la condena puntual. Es buscar la forma de que esas muertes no hayan sido tan en vano, es inyectarnos tanta sangre derramada para seguir viviendo y buscando por un camino de dignidad.
Traer a los desaparecidos es ejercitar lo mejor de nosotros mismos, individual y colectivamente, porque esos hombres y mujeres fue lo que dejaron. Es decir, tengamos cuidado, que no sea el tiempo de los políticos ni el oportunismo de la prensa lo que les de vida y los manipule a su antojo, que ellos en todo caso sean la caja de resonancia de lo que mastica este pueblo, pero resguardémoslos nosotros, que así como ayer fueron sólo carteles, que hoy no sean sólo la noticia del momento o el caso de aquel juez.
Empecemos a hablar y a contarnos, y a preguntarnos, interpelarnos, investigar abiertamente, sin morbo pero con la crudeza de lo acontecido. Adueñémonos de nuestra historia, acerquemos ese pasado distante a nuestro presente. Porque si los desaparecidos dejaron alguna señal es la de que cuando se lucha se hace por los hijos propios y ajenos, por su generación y sobretodo por las venideras, y seguir entendiéndolo así es lo que nos da esperanza de alcanzar una vida más justa para todos. Volvamos a creer en los sueños, seamos mas exigentes con nosotros mismos, en fin, intentemos ser mejores y no seamos una sociedad espectadora de su propia realidad.
No respetemos leyes inmorales, insultantes, la justificación de su existencia y permanencia habla de un apoyo a una política de impunidad diseñada por cínicos defensores de la democracia y que está muy lejos aun de ser desarticulada. Esta ley es el símbolo de una cultura de la impunidad en la cual nos han educado, convirtiendo en moneda corriente las injusticias cotidianas.
Contra toda esta cultura de impunidad es que debemos luchar, esta impunidad que como enredadera se nos ha colado por todas partes, sobretodo ese sistema de complicidad institucional que caló en diferente medida en todo el sistema político, en todo el sistema judicial, en casi todos los medios de comunicación. Esto no empieza ni termina con los milicos torturadores. Y esto lo tenemos que tener más presente que nunca; bienvenidos los buenos gestos pero sin olvidar nada de esto.
Tenemos el derecho de exigir Verdad y Justicia, y la responsabilidad de hacerlo como sociedad.
Que este 30 de agosto entonces sea una fecha viva que ate nuestra memoria con nuestros sueños, que ate a nuestros muertos con los vivos, a nuestros viejos con nuestros niños, que sea por un mundo mejor, razón por la cual ya no están!
Hoy es un día especial y a la vez un día más,
un día para recordar,
para no olvidar,
para seguir buscando lo que se sigue ocultando,
un día que busque un futuro con justicia.
Un día que debe ser de la gente,
porque es de sus desaparecidos.
Un día que no debe terminar mañana.
Un día que no es de todos,
no es de los verdugos,
ni de los que mandaron,
o los que obedecieron,
los que permitieron,
los que justifican,
los que ocultan.
Es un día que debe combatir una época,
que mata las palabras,
que busca desaparecer la memoria
porque la memoria crece con el paso de la historia
y con sus verdades juzga, señala y acusa siempre a los mismos,
a quienes se han creído dueños del mundo
dueños de la vida y la muerte
asesinos de esperanzas
y que hoy también quieren adueñarse de los sueños.
Convirtiendo nuestros derechos en utopías
nuestros mejores sentimientos en peligrosos
nuestras mezquindades en herramientas
nuestras palabras en silencios
nuestros muertos en huesos.
El poder aprende,
Ha sabido darse cuenta que no podría
con el peso de la historia
y ha convertido a sus enemigos en próceres
a sus muertes en monumentos
a sus culpas en las de todos
a sus impunidades en leyes.
Pero la memoria persiste,
la dignidad resiste,
la conciencia aun existe.
Por esto los desaparecidos, aparecen.
Sus sueños, se sueñan.
Sus vidas se quieren.
Esas personas comunes y corrientes
que siendo así,
comunes y corrientes
se atrevieron a luchar soñando.
HIJOS - Uruguay
Hijas e hijos de Detenid@s-Desaparecid@s, ex-Pres@s, Asesinad@s y ex-Exiliad@s
|