|
Página 12, Argentina
10-08-2006
ARRESTARON A GUGLIELMINETTI, VISUARA Y OTROS REPRESORES DE AUTOMOTORES ORLETTI
La cueva del Cóndor al descubierto
El juez federal Daniel Rafecas ordenó la detención de quince personas que actuaron en Orletti. Visuara, Guillamondegui y Guglielminetti, que estaba prófugo, están arrestados. Honorio Martínez Ruiz, que estaba detenido por el robo al Banco Nación, y diez represores uruguayos completan la lista.
Por Victoria Ginzberg
El antiguo taller mecánico tenía un cartel en el frente que decía
"Automotores Orletti". La puerta grande tenía una cortina metálica. Había otra
entrada sobre la izquierda, era blindada, tenía una mirilla y se abría
mecánicamente cuando se escuchaba la consigna por la radio: "Operación Sésamo".
En la planta alta estaba la sala de torturas que compartían los represores
argentinos, uruguayos y de otras nacionalidades que usaban el lugar como base de
operaciones en Buenos Aires. El juez federal Daniel Rafecas ordenó la detención
de quince personas que actuaron en ese centro clandestino durante la última
dictadura. El coronel Rubén Visuara, el vicecomodoro Néstor Horacio
Guillamondegui y el ex agente de inteligencia Raúl Antonio Guglielminetti -que
estaba prófugo- fueron arrestados ayer. Diez de los acusados son uruguayos:
Rafecas pidió la extradición de seis de ellos que ya están presos y la detención
internacional de los cuatro restantes.
Guglielminetti estaba prófugo
desde que se reinició la investigación sobre los crímenes cometidos en el Primer
Cuerpo de Ejército. Rafecas lo buscaba por su actuación en los campos Atlético,
El Banco, Olimpo, Vesubio y ahora por Orletti. Ayer por la mañana Interpol lo
ubicó en una quinta de Mercedes. Además de haber integrado la Triple A y el
staff de por lo menos seis centros de detención del Primer Cuerpo, también tuvo
participación en la represión que se instrumentó en el Quinto Cuerpo y en la
"conversión" de bienes de desaparecidos. En democracia, él mismo se reconvirtió:
fue custodio del ex presidente Raúl Alfonsín y trabajó en el grupo de
inteligencia paralelo "Alem", que fue desarmado después del secuestro de Osvaldo
Sivak. De hecho, los secuestros extorsivos fueron una de las especialidades en
las que se recicló. Estuvo involucrado en el del empresario Emilio Naum -que fue
asesinado- y en el de Mauricio Macri.
Además de Visuara, Guillamondegui
-sucesivos jefes de la Dirección de Operaciones Tácticas I de la SIDE, de la que
dependía Orletti- y Guglielminetti, el juez ordenó la captura del represor
Eduardo Ruffo, quien es buscado desde hace años por la apropiación de Carla
Rutila Artes. También pidió el arresto de el ex agente de la SIDE Honorio
Martínez Ruiz, actualmente detenido por el robo a las cajas de seguridad del
Banco Nación.
Respecto de los represores uruguayos, Rafecas solicitó la
extradición de los militares José Nino Gavazzo, Ernesto Avelino Ramas Pereira,
Jorge Alberto Silveira Quesada, Ricardo José Medina Blanco, Jorge Ricardo Arab
Fernández y Gilberto Valentín Vázquez, quienes ya estaban presos en base a
pedidos realizados por los jueces Guillermo Montenegro y Norberto Oyarbide. Y
ordenó la captura de otros cuatro miembros del ejército vecino que estaban
libres. Ellos son: Manuel Cordero, Luis Alfredo Maurente, Ernesto Soca y Ramón
Díaz Olivera. Todos pertenecieron al Servicio de Información de Defensa (SID)
uruguayo, que dependía del Ministerio de Defensa Nacional y que operó en la
Argentina junto a la SIDE. Gavazzo, Silveira y Cordero habían sido indultados
por el gobierno de Carlos Menem. La semana pasada, Rafecas anuló esa medida como
paso previo a las detenciones que se solicitaron ayer.
El taller mecánico
Automotores Orletti, ubicado en la Venancio Flores y Emilio Lamarca -que fue
inspeccionado por Rafecas el 5 de julio pasado-, funcionó como centro
clandestino desde mayo a noviembre de 1976. Aníbal Gordon tenía allí una oficina
con el retrato de Adolfo Hitler y las siglas Triple A.
A través de
testimonios de sobrevivientes, el juez pudo reconstruir la mecánica de
funcionamiento del lugar, así como la identidad de los desaparecidos y los
nombres y apodos de represores. Por el momento, comprobó el secuestro de unas 70
personas, la mitad uruguayas.
En las declaraciones recogidas durante la
investigación se repite la descripción de los tormentos recibidos: las víctimas
eran colgadas de forma que sus pies quedaran a 30 centímetros del piso, se les
colocaba un cable alrededor del cuerpo, y se las bajaba hasta que tocaran el
suelo, en el que había agua y sal gruesa. Cuando los pies tocaban el piso,
producían impactos eléctricos. La uruguaya Sara Méndez relató que una vez en
Orletti le colocaron en el cuello una madera con un número identificatorio con
el que llamaban a la gente cautiva. La mujer fue secuestrada en su casa de
Belgrano por un grupo que comandaba Nino Gavazzo y además de las torturas
padeció el secuestro de su hijo, que duró 25 años. Recién en 2002 pudo
reencontrarse con él.
Página 12, Argentina10-08-2006
Capacidades destructivas
El tratado de
extradición entre la Argentina y Uruguay establece que el delito que motive el
pedido no debe ser considerado "político". Por eso, Rafecas explicó en su
solicitud que los crímenes que cometieron los represores uruguayos "si bien han
sido enmarcados en un plan diseñado desde el propio Estado, dicho plan se ha
servido de una sucesión de hechos delictivos comunes, tales como privaciones
ilegales de la libertad, torturas, homicidios, supresiones de identidad,
falsificación de documentos, robos y amenazas, entre otras figuras". El juez
destacó que tales hechos "respondieron a órdenes desprovistas de los mínimos
vestigios de legalidad y se refractaron en el personal subalterno, quienes
hicieron propio dicho mandato para hacer gala de su costado más crudo y
perverso, utilizando los canales habilitados por el Estado para materializar las
capacidades destructivas más atroces que puedan verse en plena modernidad".
|