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Semanario Brecha, Uruguay 24-02-2006 La noticia de que el Ministerio de Defensa había localizado el archivo del OCOA, el organismo militar de operaciones antisubversivas que durante la dictadura monopolizó la responsabilidad por los delitos más aberrantes, generó, al cierre de esta edición, un clima de expectativa en ámbitos relacionados con la defensa de los derechos humanos. “A pesar de todo, los archivos existen, sólo se requiere la voluntad de encontrarlos”, dijo a BRECHA un Abogado de una organización vinculada a víctimas del terrorismo de Estado.
Oficialmente no pudo ser confirmada la versión sobre el contenido de un disquete y varios rollos de película correspondientes a microfilmaciones ubicados en un armario de la antigua Escuela de Inteligencia del Ejército, durante una sorpresiva visita de la Ministra de Defensa, Azucena Berrutti, el viernes 10. El miércoles 22 los periodistas acosaron al Comandante del Ejército, Carlos Díaz, preguntándole cuándo se abrirían los archivos del Ejército. “Cuando lo ordene el mando superior”, contestó el General refiriéndose al Presidente de la República en su calidad de Comandante de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, para entonces la secretaría de la Presidencia ya hacía varios días que analizaba el contenido de los materiales incautados y, al parecer, de las microfilmaciones surgen elementos que permitirían afirmar que la ministra habría logrado ubicar documentación vital para conocer entretelones de la represión y sus consecuencias. Según comentarios de funcionarios del Departamento II del Estado Mayor del Ejército, en la calle Eduardo Víctor Haedo, la sorpresiva visita de Berrutti, acompañada del Comandante Díaz, tuvo todas las características de un allanamiento. Sin previo aviso, la ministra llegó a esas oficinas y se dirigió directamente a una sala donde se guarda documentación en varios armarios. La Ministra ordenó abrir uno de ellos y clasificar todo su contenido. Aunque también revisó el contenido de otros armarios, Berrutti ordenó lacrar aquel en el que se encontraba un número no especificado de rollos de microfilmaciones y un disquete. Según las versiones difundidas por Búsqueda, el jueves 16, los oficiales de la repartición habrían indicado que el material no es relevante, porque todo lo referido a la represión y que pudiera haber tenido alguna importancia ya había sido destruido. No obstante, sin ocultar el malestar, las fuentes de Búsqueda señalaron que alguien había pasado el dato a la Ministra. La Doctora Berrutti ya había anunciado que todo lo referente a archivos militares quedaría exclusivamente en sus manos. Por entonces, las expresiones del Comandante de la Armada, Vicealmirante Juan Fernández, sobre una eventual destrucción del archivo correspondiente a la marina habían derivado a la justicia penal, después de una denuncia del Abogado Gustavo Salle ante la Jueza Fanny Canessa. Al analizar la situación con el Vicealmirante Fernández, la Ministra comunicó que sólo ella ofrecería declaraciones y efectuaría comentarios sobre documentación encontrada o buscada. Días después de la ubicación del material, las microfilmaciones y el disquete fueron entregados a la Secretaría de la Presidencia. Según se informó a BRECHA, se trata de material elaborado por el organismo que centralizó la represión contra organizaciones guerrilleras. El OCOA estaba integrado por Oficiales y Personal Subalterno de los diferentes Servicios de Información e Inteligencia de las Unidades de las tres Armas. Era una estructura operativa que dependía del Servicio de Información de Defensa. Los Oficiales del OCOA son responsables de la mayoría de las torturas, asesinatos y desapariciones ocurridos a partir de 1974. La confirmación de la existencia de un archivo de esas características dará razón a quienes insistentemente reclamaron la ubicación de esa documentación, en la convicción de que, por razones de seguridad o de política interna, tales archivos no son destruidos. Más aun, la experiencia demuestra que tales archivos generalmente se duplican y las copias se guardan celosamente, ya sea para deslindar responsabilidades o para anudar complicidades. |