Negó que fuera una señal de soberanía
El premio Nobel sostuvo que se priorizó a los responsables de la crisis y no a sus víctimas
Dijo que los bonistas privados fueron perjudicados, pero aconsejó no reabrir el canje
DAVOS, Suiza.- Para el economista Joseph Stiglitz, los bonistas privados son las "víctimas" de la política argentina de pago de la deuda externa, porque "por su vulnerabilidad" sufrieron una "enorme quita" en el compromiso, lo que no ocurrió con el "trato preferencial" que se le dio al Fondo Monetario Internacional (FMI).
El premio Nobel de Economía, famoso por sus críticas al organismo internacional, evaluó que éste "tiene poder y por eso el gobierno argentino optó por pagarle todo", porque, de no haberlo hecho, "hubiese hecho sentir sus represalias y reclamos, mientras que los bonistas están dispersos y en una posición más vulnerable".
A su juicio, esa es la mala cara del reciente paso que dio el gobierno de Néstor Kirchner porque "se le está pagando todo al organismo que fue parte responsable de la bancarrota y no a las víctimas de esa mala acción".
En diálogo con LA NACION en el Foro Económico Mundial que delibera en esta ciudad, a la que llegó ayer como panelista invitado, Stiglitz opinó también que, contrariamente a lo que dice el organismo, la Argentina "no debería hacer una nueva oferta a los bonistas que no aceptaron la primera" porque eso le quitaría "toda credibilidad".
Y juzgó que sería un error pensar que la Argentina ahora "recuperó su soberanía económica" porque "pensar eso en este mundo es una equivocación".
-¿Debería haberse negociado con el FMI una quita proporcional a la que sufrieron los ahorristas privados?
-Es evidente que al FMI la Argentina lo trató de un modo distinto. Creo que eso se debe a que tiene más poder y sus represalias y reclamos hubiesen estado siempre presentes, y también al hecho de que cuando entró en el proceso de préstamo tomó recaudos de que se le pagaría. Es una cuestión de relación de fuerzas.
-Lo paradójico es que el trato preferencial se aplique con el organismo al que se considera copartícipe del quebranto económico.
-Es cierto. Ellos son culpables, mientras que los bonistas privados no lo son, y sin embargo sí son las víctimas: ellos son el sector al que se castiga.
-¿Qué juicio le merece eso?
-Creo que, entre dar batalla al FMI o convertir en víctimas a los privados, la opción fue qué es lo que conviene al país. Y la opción fue dejar la historia atrás como fuera y al costo que fuera. Tal vez no desafió al Fondo por temor a que el reclamo hubiese estado siempre allí. Fue el precio que se tuvo que pagar, y que pagaron los bonistas, para poner el pasado atrás.
-¿Y de verdad la Argentina es ahora soberana en lo económico?
-No; nadie lo es nunca en una economía interdependiente. Podrá creerse independiente, pero si no hace lo que los demás esperan, no tendrá ingresos. Tal vez se esté eligiendo de quién depender, pero eso es otra cuestión. Sí hay una cuestión de grados y en eso la dependencia del FMI era la peor, por su afán de meterse en cada aspecto de la actividad económica, aun cuando no tenga que ver con ellos.
-¿Cuándo digerirá el mercado la quita a los privados?
-Creo que rápido, porque el mercado es buscador de futuro. Siempre pregunta lo mismo: ¿me pagarás en el futuro, a qué precio y con qué ganancia?
-¿Así que ya puede la Argentina buscar dinero en Italia y en Alemania?
-Eso es distinto. La cuestión es si la Argentina querrá endeudarse y, en ese caso, quién querrá prestarle. Quien lo haga será con la idea de ganar dinero. Cuando llegue el momento, deberá pensar en eso.
-¿Por qué el FMI parece más entusiasmado con Brasil le pague la deuda y un poquito menos con idéntica decisión argentina?
-Por política. La Argentina demostró que sin el programa del FMI crecía rápido; Brasil, en cambio, exhibe una política más conservadora y no crece demasiado.
-¿Es una venganza?
-No, de supervivencia natural. El FMI no quiere que otro país siga el modelo de la Argentina porque eso lo perjudica, simplemente porque el país crece sin seguir sus consejos.
-¿La Argentina debería reabrir el canje?
-No, porque eso le quitaría toda credibilidad. El país hizo una oferta, algunos aceptaron y otros buscan su propio camino para cobrar. Los que quedaron afuera están afuera; si se vuelve sobre ellos sería peligroso: el país nunca tendría una propuesta creíble porque todo el mundo esperaría a la segunda oferta para obtener más. Cuando se opta por dejar el pasado atrás, hay que dejarlo del todo.
Por Silvia Pisani
Enviada especial
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