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Por Antonio Medina Texto publicado en la revista Zócalo No 69. Noviembre, 2005. Si algún medio o grupo de Internet desea retomar este reportaje, favor de citar la fuente original y el domicilio www.periodicozocalo.com.mx Asimismo, agregar: Transmitido por la Agencia NotieSe.
“Ay, a mí me gustan grandotes, peludos y bien ca...ndentes”, dice un chico gay con indumentaria estrafalaria en el programa Otro rollo, mientras que su compañero, un gay de mediana edad con vestuario de los setenta le responde: “no mánix, a mí me gustan más atrevidos y vigorosos, como Tom Cruise...”. En otra escena ambos personajes se quedan petrificados al ver a un hombre con ropa deportiva al que la cámara le enfoca la entrepierna y posteriormente los glúteos; al paso del hombre, los personajes homosexuales se desmayan “cómicamente”. En el programa Permítame tantito, conducido por el comediante Israel Jaitovich, un charro mexicano, gestudo y malhablado, amenaza con su pistola a un “mariconcito” que le hizo “ojitos”, al cual le propina frases como “chaparro raro”, “móndrigo degenerado”, “espartajo de Sodoma”, al que termina balanceándolo frente a los televidentes. En close up y mirando fijamente a la cámara, el charro se dirige a los televidentes frunciendo la ceja como diciendo: “cumplí con mi obligación de macho... lo maté por joto”. Escenas como las anteriores, que llevan implícita una carga homofóbica, son las que la organización Movimiento en Medios por la Objetividad en Temas de Orientación e Identidad Sexual (Movemos) pide que se eliminen de la televisión mexicana por considerar que refuerzan los estereotipos sociales del gay y contribuyen a la estigmatización y discriminación social hacia quienes son homosexuales. Mario Arteaga, participante en este movimiento y presidente del Comité Orgullo México (Comac), grupo que organiza la marcha anual del orgullo lésbico, gay, bisexual y transgénero en la capital del país, explicó a Zócalo que Movemos busca detectar, a través de monitoreo de radio, televisión, medios impresos, cine e Internet, tratamientos subjetivos, prejuiciosos, estereotipados y estigmatizantes en temas de diversidad sexual, con el propósito de acercarse a los creativos, actores y empresarios para hacerles ver el impacto negativo de ese tipo de contenidos. El activista aseguró que la televisión es el medio que más escarnio hace de esos personajes, principalmente los programas de entretenimiento, mientras que en otro tipo de medios, como la radio y la prensa escrita, el tratamiento de los temas de diversidad sexual han mejorado notablemente. “Los programas cómicos utilizan los prejuicios sociales, los mitos y tabúes sobre la homosexualidad como argumentos para sus programas, los cuales alimentan la ignorancia y derivan en actitudes intolerantes y discriminatorias hacia las personas homosexuales”. Arteaga aclaró que Movemos no pretende censurar los contenidos, sino señalar aquellos que pueden estar influyendo negativamente en el imaginario social sobre los temas de la diversidad sexual. Esta nueva organización prevé crear lazos de colaboración con los medios, a fin de ofrecerles información, documentación, testimonios, asesoría y capacitación para facilitar su labor periodística o de entretenimiento en lo relacionado con temas de la diversidad sexual. Para Sergio Villarreal, coordinador de Movemos, el proyecto tendrá “una influencia social positiva a largo plazo, al repercutir no sólo en los productos mediáticos, sino en la formación de una cultura de equidad que a la larga influirá en otros ámbitos, como la formación y educación de las nuevas generaciones”. Impacto social de los personajes amanerados No es fácil medir el impacto social que la televisión causa al difundir cotidianamente personajes amanerados que son humillados y vulnerados. Según Mario Arteaga, “no existe un estudio que nos aporte una metodología específica para medir el impacto en los comportamientos o en la apropiación de comportamientos en la población. No obstante, agregó “sabemos que a fuerza de repetir una frase o una actitud, la población la adopta como algo normal y natural. Por tanto, ver en todos los programas cómicos a comediantes que se burlan y ridiculizan a homosexuales se vuelve parte de una actitud que muchos niños, adolescentes o personas adultas adoptan como algo normal ¿Qué provocamos con eso? pues que al gay de la colonia o del salón de clases lo apedreen; que los gays que van en el metro o caminen por las calles de Reforma sean blanco fácil de chantaje de policías o que de plano pegarle o asesinar a un homosexual no represente mayor problema para quien lo haga, pues las mismas autoridades le dan carpetazo a los casos por la devaluación social que existe del homosexual”. “El último informe de la Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia, un proyecto social de la organización civil Letra S, destaca que los crímenes de odio contra homosexuales (más de 270 entre 1995 y 2004) no son investigados, pues la misma familia no exige justicia debido a la pena y al estigma que cae sobre sus miembros”. Dicha comisión parte de que medios de comunicación, líderes religiosos, políticos y funcionarios de gobierno son los principales promotores del odio hacia los homosexuales; “muestra de ello afirmó Arteaga son las recientes declaraciones del procurador Bernardo Bátiz que dijo que el mataviejitas es un travesti, lo que provocó que al día siguiente hubiera pesquisas muy violentas y rechazo por parte de la gente hacia los travestis que ejercen el trabajo sexual en Tlalpan”, agregó. Al respecto de la influencia de los medios en ese odio y discriminación, el activista dijo: “Es muy claro ver que cuando en los medios que manejan nota roja se publica el asesinato de un homosexual, se hace escarnio, desde cómo son tomadas las imágenes, cómo cabecean la noticia y los adjetivos que utilizan para llamar a la persona asesinada: joto, maricón, rarito, hombre de costumbres raras, mujercito. Esa actitud reiterada influye en la percepción social de la conducta homosexual. Y vemos que las autoridades judiciales también son receptivas a esa homofobia, pues cuando se trata de un asesinato de un hombre homosexual o una mujer lesbiana, inmediatamente dan carpetazo al caso sin investigar y declaran el hecho como crimen pasional entre homosexuales”. Los actores opinan Omar Chaparro, que interpreta en su programa No manches a “Pamela Juanjo”, una mujer transexual que es licenciada, y a un joven gay llamado “Yajairo”, consideró que esos personajes son inofensivos, ya que en el fondo “son humanos” y lo único que buscan es entretener a la gente, mas no educarla... “para eso está la escuela”, subrayó. En entrevista con Zócalo, el comediante explicó que la comunidad homosexual se toma muy en serio su papel al creer que sus personajes son ofensivos. “Tengo amigos gays que no se ofenden, al contrario, se identifican con los personajes y se ríen como cualquier otra persona. Al cuestionársele si considera que la televisión cumple con una función social, el conductor aseguró que al menos su programa “no se propone que la gente se clave a pensar en temas sociales. Yo sólo dejo fluir la forma de ser de mis personajes y la gente se ríe”. Por su parte, el actor y productor de telenovelas, Sergio Jiménez, calificó la caricaturización de los hombres homosexuales en los programas cómicos como una respuesta a una “necesidad social de no ver la vida con demasiada seriedad”. El histrión precisó: “los programas cómicos de Televisa no solamente caricaturizan a los homosexuales, sino a los borrachos, a las amas de casa o a las suegras. Lo que hacen quienes piensan en esos personajes es darle un momento de sana diversión a la gente. Si tuviéramos personajes serios, acartonados y muy intelectuales, nadie vería los programas”. En tanto, el actor Daniel Jiménez Cacho, contrario a lo que manifestaron sus colegas, declaró que “el tema de lo gay está superabaratado en la televisión comercial. Lo malo no es que se interprete a homosexuales sino que quienes los interpretan son verdaderamente malos cómicos”. El actor opinó que la televisión actual en general tiene un nivel lamentable, no solamente en el ámbito de la comicidad, sino en todos los formatos, por lo que consideró que si se elevara el nivel de los contenidos en la televisión, subiría el nivel de percepción de lo gay o de cualquier otro tema, sin que necesariamente dejara de haber comicidad. “El problema es que en la actualidad la comicidad es de lo más estúpida y de lo menos chistosa. Hemos visto hasta la saciedad que todos los cómicos hacen al jotito porque cae en el estereotipo, sin buscar matices más complejos y propositivos. Repiten hasta el cansancio el esquema, al grado que ya no impacta. Yo estoy convencido de que el humor debe ser corrosivo, crítico, penetrante, pues la sátira cumple con esa función social muy importante, por eso lo que hoy nos está dando la televisión, molesta y agrede a quienes se ven mal interpretados”. Al opinar sobre si la comicidad debe o puede estar peleada con la reivindicación social de ciertos personajes, Jiménez Cacho consideró que “cuando un mensaje sarcástico está bien dicho, actuado y producido, lo cómico realmente puede cumplir con una función social al subrayar conductas o actitudes negativas de ciertos personajes sociales, pero cuando la producción es a mil por hora, cuando los cómicos no están preparados y los guionistas son unos miopes, lo único que les queda s el pésimo lugar común al que todo mundo recurre”. |