La causa Palomitas I se queda sin juez cerca de conocerse la sentencia
Cuando estaba cerca de producirse una sentencia, la causa Palomitas I se quedó sin juez. Según pudo establecer Nuevo Diario, el expediente fue elevado el viernes último a la Cámara Federal de Apelaciones para que designe al magistrado que deberá llevar a cabo la última parte de este proceso y dictar la sentencia.
La causa también fue elevada por un planteo del fiscal Domingo Batule, quien considera que el asesinato del abogado Jorge Turk Llapur, una de las víctimas de Palomitas, se cometió en Jujuy y por lo tanto debe ser juzgado en esa jurisdicción.
La causa quedó sin juez desde hace una semana, cuando pidió una licencia de 30 días el titular del juzgado federal Nº 1, Abel Cornejo, quien estaba a cargo de la primera parte de la causa abierta para investigar la matanza de 12 presos políticos cometida el 6 de julio de 1976, durante la pasada dictadura militar.
Como Cornejo está propuesto para ocupar un cargo en la Corte de Justicia de Salta, se estima que ya no volverá al Juzgado Federal, sino que para cuando concluya su licencia estará en condiciones de asumir como juez de Corte.
De esta manera el Juzgado Federal Nº 1 quedará vacante, y con ello quedarán sin juez las causas por violaciones a los derechos humanos radicadas en este Juzgado y en las que está inhibido de actuar el otro juez federal de primera instancia de Salta, Miguel Medina.
Además de la primera parte de la causa Palomitas, en este Juzgado están también radicados el Juicio por la Verdad y las causas por los homicidios del militante justicialista Eduardo Fronda y el periodista Luciano Jaime, asesinados en 1975 en el marco de la represión estatal.
La cuestión es que la ley de subrogancias en la justicia nacional, aprobada recientemente por el Congreso, establece que los subrogantes también deben contar con acuerdo del Senado, lo que atenta contra la rapidez para designar a un reemplazante.
Con los plazos previstos en la ley, contados en días hábiles, se superan con holgura los seis meses para concretar el nombramiento de los subrogantes.
Este largo proceso es lo que hace dudar ahora a los querellantes de la posibilidad de que la sentencia se conozca este año, como se esperaba. La única opción para obviar este sistema sería que la causa fuera derivada a un juez de Jujuy o Tucumán.
En el proceso de la primera parte de la causa Palomitas (la segunda parte sigue en etapa de instrucción, a cargo de la jueza federal ad hoc Gladis Comas) ya en febrero pasado el fiscal Domingo Batule (y algunos querellantes) hicieron su pedido de condena. Pero la postura del fiscal acerca de que lo del homicidio de Turk Llapur debe juzgarse en Jujuy generó una demora inesperada.
A este planteo se opusieron los querellantes, y el juez Cornejo lo había rechazado, pero como el fiscal insistió, ahora tiene que ser resuelto por la Cámara de Apelaciones.
El abogado David Leiva, que actúa en representación de familiares de víctimas de Palomitas, sostuvo que el peligro en el planteo del fiscal radica en que otras partes, como las defensas, tomen este criterio y hagan planteos similares basándose en que los cuerpos de tres víctimas (Pablo Eliseo Outes, José Víctor Povolo y María del Carmen Alonso de Fernández) aparecieron en Ticucho, Tucumán, y los de otros tres (Rodolfo Usinger, Maru Amaro Luque de Usinger y Roberto Oglietti) aparecieron en Pampa Vieja, en Jujuy (el de Turk Llapur nunca fue encontrado).
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