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El cambio de estrategia defensiva fue el signo evidente de la jornada 15ª del debate de la "Causa RI9".
Tras un interminable interrogatorio, en la jornada anterior al testigo Miguel Ángel Miño, sobreviviente del Centro Clandestino de Detención que funcionó en el ex-Regimiento 9, por parte del abogado de Losito y Piriz, la defensa de De Marchi no preguntó nada a dos testigos de ésta jornada que incriminaron seriamente a su defendido. Se trata de los testigos Juana Gamboa y Eduardo Ferreyra; con la frase "esta defensa no tiene ningún interés en este testigo" el Dr. Jorge Buompadre desistió de interrogar a los mismos, frase idéntica para ambos pero con aparente desprecio a la quiosquera Gamboa, matiz que no se evidenció ante el Ingeniero Ferreyra.
Juana Gamboa fue la primer testigo, una peronista que en ese momento militaba en la juventud de su partido. Morocha correntina, dulce, humilde y serena, narró en primera persona los horrores de la dictadura. No le tocó sufrir lo mismo que otros compañeros, el maltrato recibido no fue físico, salvo en una desafortunada ocasión en la que suspiró al ver bajo la venda el estado físico de un torturado recién ingresado, lo que no pasó inadvertido por uno de los represores, quién hundió sus dedos en los ojos, lo que le produjo un intenso dolor toda la noche.
A las 11 de la noche, a fines de octubre del "76, ingresan a su casa a detenerla personal de Ejército con gente de civil, encabezados por "un hombre alto, lindo y con un hermoso perfume" dijo. "Me llevó a mi dormitorio y me hizo vaciar el placard, tras lo cual me pidió que le entregue las fotos mas recientes que guardé y les di las de un cumpleaños de quince de hace poco, donde había asistido".
La llevan al RI9 y le muestran dos personas, una de las cuales estaba muy lastimada, y le dicen ¿los conocés?. Se trataba de Fernando Piérola y su esposa, el primero es una de las víctimas de la Masacre de Margarita Belén. Juana conocía bien a ambos, eran de la JP como ella.
Oriunda de la misma localidad de la que procede el actual Gobernador de Corrientes, la ciudad de Mercedes, localidad muy vinculada a la ganadería, vio allí tiempo después en una revista de la Sociedad Rural de Corrientes la foto de el jefe del operativo que la detuvo. Se trataba nada menos que del ex-Capitán De Marchi, quien en su momento fuera Presidente de la delegación local de esa entidad y actualmente forma parte de la Comisión Directiva a nivel nacional. Pese a que Juana Gamboa ubica a De Marchi encabezando operativos dos meses después de su supuesto retiro, Buompadre solo sonreía, enigmático y burlón por momentos, sobre todo ante los localismos de la testigo.
El Dr. Diego Vigay, abogado de la Comisión de Derechos Humanos preguntó cómo lo vio a Piérola, en qué estado físico. Juana responde que lo vio muy mal, con los tobillos sangrantes por sangre y otros fluidos -una agüita dijo- para graficar la supuración.
Le preguntan en este punto si sus hijos, que habían quedado con una vecina al momento de su detención, pudieron visitarla en el CCD, a lo que respondió que no, que solo pudo verlos cuando fue trasladada a la cárcel de mujeres del Instituto Pelletier, donde la llevaron al mes de su detención. Los vio dos veces y cuando empieza a recordar aquél momento se quiebra. Esa mujer serena, que responde casi imperturbable, en ese momento llora y se muestra profundamente conmovida, y preocupa al Tribunal de tal forma que la Dra. Badaró le pregunta tras unos segundos respetuosos de paciente espera, si puede seguir. La interroga acerca de si tiene algún problema de salud, a lo que responde "sí, soy hipertensa" pero estoy medicada y puedo seguir, dijo mas repuesta anímicamente.
Cuenta más adelante que los soldados que los custodiaban eran santiagueños, y que los del grupo de tareas ingresaban al CCD cerca de las 3 o 3 y media de la mañana, sintiéndose el ruido de la puerta y los pasos de hombres con mocasines que ingresaban con detenidos, luego se sentía los gritos de los torturados. Hasta el día de hoy tengo un "no sé qué" con el ruido de los mocasines, refirió.
El turno de los colimbas
Declaran luego dos ex-conscriptos de la época, el primero de ellos es miembro de una familia muy ligada al nacionalismo de derecha, la familia Aguilar, algunos de los cuales firmaron la solicitada de apoyo a De Marchi que reivindicaba la "lucha antisubversiva". El segundo es otro miembro activo del Ejército Argentino que declara en favor de los represores, el Teniente Coronel Isaac Cabral.
Aguilar dijo que Losito fue destinado a la Legislatura en el "76, contradiciendo testimonios vertidos por otros testigos de la defensa en anteriores jornadas, pero respaldando la estrategia defensiva. No recuerda sin embargo haber visto a De Marchi en la formación (la diana) y este punto era importante para el ex-Capitán debido a que el conscripto Julián Arce de la querella considerado importante y uno de los principales a combatir por la defensa, dijo que el grupo de tareas no formaba tras el toque de diana. Aguilar es otro "voluntarioso" que poco aporta.
Cabral sin embargo reconoce que hubo un lugar de detención, y admite también la existencia de colimbas de Santiago del Estero, aunque "no oyó ruidos" provenientes del CCD, lo que pudo ser incluso cierto, debido a que se retiraba a dormir a su casa y no quedaba en horario nocturno en el RI9, que es cuando ingresaba el grupo de tareas.
Afirma también Cabral que los que hacían guardia en el CCD no eran correntinos y que era un lugar muy restringido. Este testigo aporta más que el anterior, solo que pese a ser convocado por la defensa, su aporte es uno más de los que involuntariamente terminan abonando la acusación.
Un momento esperado
Uno de los momentos de mayor expectativa de la jornada se pensaba que iba a ser el testimonio de Ferreyra, debido a que mediáticamente se expresó que su declaración iba a ser duramente rebatida por la defensa.
El Ingeniero Agrónomo y ex-dirigente del Partido Comunista imputó a De Marchi en forma directa como uno de los responsables de sus suplicios, cuenta que fue torturado y golpeado salvajemente y muestra sus heridas que aún perduran y sin embargo no fue interrogado por la defensa.
La declaración de Ferreyra fue la mas extensa y en ella se mencionan nombres de militares vinculados a la represión ilegal en el ex-RI9, en el matadero municipal, en la provincia del Chaco, y en la quinta de Funes. Para abonar su testimonio ofrece material probatorio al Tribunal, consistente en sendas fotografías que grafican el estado en el que quedó su casa luego de un allanamiento previo a su secuestro. La defensa, mas allá de los acostumbrados intercambios de sonrisas irónicas y comentarios por lo bajo entre el Dr. San Emeterio y el Dr. Buompadre, no acusó recibo.
Ferreyra fue interrogado sobre su supuesta condición de "enlace con el PRT" y liberado en un descampado en el sur, desde donde realizó ingentes esfuerzos para volver a la ciudad de Corrientes.
El acusado devenido en testigo
Cerró la jornada Roberto Romeo Bin, ex-Jefe de Policía en democracia, inicialmente imputado en la Causa RI9 y sobreseído en primera instancia por el Juez Federal Carlos Sóto Dávila. Precoz, refiere haber ingresado a los trece años al Ejército, y como era esperable brindó un testimonio muy conveniente a la defensa. Sostiene que De Marchi se retiró en Agosto del "76, que estaba siempre en la formación con impecable uniforme de combate y se explayó sobre los operativos de acción social que hacía el Ejército. Como otros militares retirados y en actividad de alto rango que declararon en la "Causa RI9", niega la existencia de la "subversión" como hipótesis de conflicto y sostiene que el único conflicto en ciernes era el "asunto con Chile", contrariamente a lo que se desprende de la lectura de los diarios de la época, donde los conflictos con Chile no merecían titulares hasta el "78 y sí la "lucha antisubversiva".
En la primer causa sobre violaciones a los derechos humanos en dictadura, que tiene como imputados a militares de alto rango, el actual Ejército Argentino parece despejar las dudas iniciales acerca de si actuarían con espíritu de cuerpo o, por el contrario, desvinculándose del Terrorismo de Estado, aportarían al esclarecimiento de los crímenes de lesa humanidad. No solo se ha denunciado la creación de una oficina que asesora a represores y testigos de los mismos, sino que miembros retirados y en actividad niegan la existencia misma de la represión ilegal. Lamentable.
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