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El Observador, Uruguay 19-02-2008
DECIDIÓ HABLAR DEL PASADO TRAS INGRESAR AL HOSPITAL MILITAR POR PROBLEMAS CARDÍACOS Y DEPRESIVOS
Silveira culpa a Gavazzo por Quinteros y Gelman
Dijo que él intervino en la detención de la maestra, pero que quien la mató fue Gavazzo. Se arrepintió por la muerte de "una comunista"; también habló de María Claudia
Jorge "Pajarito" Silveira, uno de los 10 procesados por violaciones a los derechos humanos, internado desde hace varias semanas en el hospital Militar, decidió confesar. Según fuentes de la investigación, "Pajarito" reveló que participó de la detención de Elena Quinteros pero que el responsable de su muerte fue José Gavazzo. También lo acusó de ser quien mató a la nuera del poeta argentino Juan Gelman.
Desde la cama del hospital en la que permanece con vigilancia policial, decidió hablar del pasado. Si bien ingresó por problemas cardíacos, tuvo una fuerte crisis anímica que obligó a medicarlo.
Silveira dijo que participó de la detención de Quinteros, secuestrada de los jardines de la Embajada de Venezuela en junio 1976 pero que luego la orden de asesinarla vino de la Junta de Comandantes y que quien lo había hecho era Gavazzo. Al militar que era jefe del Servicio de Información de Defensa (SID) también le cargó ser quien mató a María Claudia García.
Arrepentido. Entre las confesiones que hizo en sus días de internación dijo estar arrepentido de los hechos del pasado y mencionó concretamente que "carga" en su conciencia con su actuación en el caso de "una comunista" pero no dijo de quién se trataba. En su intención de tomar distancia de Gavazzo dijo que éste no tiene ningún cargo de conciencia.
También reconoció tener problemas con sus antiguos compañeros. Silveira, quien revestía en el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) junto a Ernesto Ramas, ocupaba una celda separada del resto de los militares que pertenecieron al SID, pero desde que llegó el ex dictador Gregorio Alvarez, ocupó ese lugar, y Silveira debió ser trasladado al sector en el que se encuentra el resto. Como consecuencia los enfrentamientos volvieron a encenderse.
Unificación. La defensa de los militares apeló la decisión del juez Luis Charles de trasladar la prueba del expediente por el que fue procesado Gregorio Alvarez al que derivó en el procesamiento de los militares por la desaparición de Adalberto Soba.
Varios testigos declararon sobre la participación de Gavazzo y sus compañeros en los traslados clandestinos de 1978 y en el segundo vuelo. Por las pruebas que había en el otro expediente, es probable que sean procesados también por esos hechos. Pero la defensa planteó que la prueba debe ser "controlada" por la otra parte. Un tribunal lo decidirá.
Montevideo Portal , Uruguay 20-02-2008
SILVEIRA DESMIENTE HABER ACUSADO A GAVAZZO
Que me desmientan
Jorge "Pajarito" Silveira negó terminantemente haber acusado a José Gavazzo del asesinato de Elena Quinteros, información que circuló ayer, aunque la Justicia decidirá hoy si cita a ambos militares a declarar por esta causa.
Silveira le dictó una carta a su esposa, Leda Pascal, que tras visitar a su marido habló con Canal 4 y leyó una parte de la misiva: "Referente a lo publicado por el diario El Observador del día de hoy en su página 3, habla de 'confesiones' referente a acusaciones hechas por parte de mi persona, las cuales son totalmente falsas. Por tanto, quien ha dicho ser el receptor de estas confesiones, le está mintiendo al periodista".
En la misiva, además, Silveira califica a la desaparición de Elena Quinteros de una "acusación mística" que lo persigue de toda la vida. Asegura asimismo que fue parte de la OCOA (Órgano Coordinador de Actividades Antisubversivas) pero que está seguro que la dictadura no participó de un hecho como el secuestro de Quinteros.
Por su parte, el abogado del militar, Germán Amondaráin, visitó a su defendido y dijo a Canal 4 que éste le transmitió que "realmente es un invento" lo publicado por el periódico. "La única preocupación que causa es saber el por qué, el para qué y quién, pero nada más que eso", afirmó.
De todos modos, la Justicia resolverá hoy si convoca a declarar a Jorge Silveira y José Nino Gavazzo en la causa que indaga el caso de Elena Quinteros.
El juez Juan Carlos Fernández Lecchini se pronunciará hoy sobre la eventual citación de Silveira y de José Nino Gavazzo, según informaron fuentes judiciales al diario Últimas Noticias.
El juez agregó al expediente una copia de la nota periodística, aunque también tomó en cuenta el desmentido de Silveira en la tarde de ayer.
La versión periodística desmentida informaba que Silveira, internado en el Hospital Militar en delicado estado (por problemas cardíacos y depresivos), habría decidido realizar algunas confesiones de su pasado. Según la versión periodística, el coronel retirado admitió haber participado del secuestro de la maestra Elena Quinteros, raptada en los jardines de la Embajada de Venezuela durante la dictadura, pero se desligó de su asesinato, señalando que la orden de asesinarla llegó de la Junta de Comandantes de la dictadura, y en concreto de José "Nino" Gavazzo, entonces jefe del Servicio de Información de Defensa (SID).
Horas después de conocida esta noticia, el abogado de la familia Quinteros, Pablo Chargonia, hizo declaraciones afirmando no creer en la versión sobre la responsabilidad de José Gavazzo en el asesinato de Quinteros y adelantó que dará a conocer el testimonio de una policía que participó en el operativo de 1976, lo que echaría luz sobre el asunto.
A media voz
Por otra parte, el dirigente del PVP, Raúl Olivera, habló con Montevideo Portal sobre la posibilidad de que Gavazzo haya sido el asesino de Quinteros, tal como supuestamente habría afirmado Silveira.
Según el dirigente ambos militares estuvieron vinculados al caso. Jorge Silveira era integrante del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas que operaba en el 300 Carlos. Tal como afirman varios sobrevivientes de ese centro de tortura, Silveira operaba allí.
Sin embargo, Olivera dice no recordar ningún testimonio que hable de la presencia de José Nino Gavazzo en el 300 Carlos, dado que Gavazzo, es esos años, operaba en Automotores Orletti y en la sede del Servicio de Información y Defensa, en Bulevar y Palmar.
Olivera informó que se está trabajando para pedirle al juez Fernández Lecchini que vuelva a enviar el caso al Poder Ejecutivo para que se pronuncie sobre si está amparado o no por la Ley de Caducidad.
Actualmente, por resolución del ex presidente Julio María Sanguinetti, el caso no fue excluido de la Ley de Caducidad por lo que solo se pudo ir contra los responsables civiles de la operación.
El dirigente señaló su confianza en que el caso será excluido de la Ley de Caducidad, dado que hasta el momento el criterio que se está manteniendo es excluir todos los casos de violaciones a los Derechos Humanos, que hayan ocurrido fuera del país.
El secuestro de Elena Quinteros fue realizado en territorio venezolano, en el jardín de la Embajada de ese país, en Uruguay.
En junio el juez de la causa, Fernández Lecchini. dispuso la medida de no innovar en el Batallón Florida, ante la eventualidad de que pudieran hallarse allí los restos de la militante, tal como afirmaba un testimonio.
Ese testimonio fue dado por un Coronel de apellido Alegre, que Montevideo Portal visitó en el hospital, constatando algún tipo, al menos en apariencia, de trastorno mental.
También consultó con la militante Cristina Marquet, que reconoció a Elena Quinteros en el Batallón 13 con el Nº 2537, quien afirmó no conocer a ningún cabo de apellido Alegre.
Aquel episodio, vinculado a los resultados de las excavaciones en busca de restos detenidos desaparecidos, fue lo último que se supo de la posibilidad de continuar la investigación sobre el asesinato de Quinteros, con nuevos elementos.
Quinteros fue detenida el 24 de junio de 1976 y cuatro días más tarde logra escapar de sus captores e ingresar al jardín de la Embajada de Venezuela.
La policía uruguaya entró a territorio venezolano y secuestró a Quinteros, lo que produjo las protestas del ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela y la suspensión de las relaciones diplomáticas con nuestro país.
''Entonces un oficial de Policía a quien denominaban el Cacho entró por la puerta y agarrando a la señora por el cabello la sacó rápidamente auxiliado por otros oficiales... La metieron en un automóvil y juntos se la llevaron tres cuadras más abajo, cerca de la estatua del General Rivera, donde la cambiaron a un vehículo mayor... El consejero Becerra y el secretario Baptista se aproximaron al grupo antes de que arrancara el auto y trataron de ayudar a la infeliz mujer, pero estuvieron a punto de ser atropellados.'', testificó Julio Ramos, embajador de Venezuela de la época.
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