Durante la primera ronda de declaraciones de testigos los acusados Demarchi, Barreiro, Losito y Piriz fueron acusados por el ex soldado Lionel Arce Arce como los integrantes del equipo de Inteligencia del Ejército encargado de las detenciones de militantes políticos.
Arce que se encontraba prestando el servicio militar entonces aseguró que tanto Juan Carlos Demarchi, como Rafael Barreiro, Horacio Losito y Carlos Piriz eran los miembros del equipo de inteligencia que funcionaba en el Regimiento 9 y se encargaba de realizar los procedimientos donde se secuestraban a los militantes políticos.
Arce realizó el servicio militar desde mediados de 1975 hasta el 11 de noviembre de 1976 cuando le dieron la baja y era el encargado de completar el libro de historia del ejército.
Reconoció una sesión de tortura en una sala que se ubicaba dentro del Casino de Oficiales, zona a la que describió como la que se usaba para alojar a los detenidos.
Relató haber escuchado gritos "aterradores" de una persona que era sometida al instrumento de tortura conocido como la picana eléctrica. "Ponían música de Julio Iglesias para que no se escucharan los gritos", contó.
Aseguró que todos los soldados, oficiales y suboficiales que estaban en el Regimiento 9 conocían de la existencia de los detenidos y de los vejámenes que sufrían. "El término los detenidos estaba generalizado entre todos", enfatizó Arce.
Comentó que una vez vio al ex capitán Demarchi descender de un auto arrastrando de los pelos a una mujer a la que llevaba hacia la zona del casino de oficiales.
A ese lugar sólo tenían acceso Demarchi, Losito, Barreiro y Piriz a quien calificó como "el Boxeador", por cómo castigaba a las personas y también a los soldados".
También describió en las condiciones en que vio a otros de los testigos en esta causa, el militante de las Ligas Agrarias de Goyá Rogelio Tomasella: "Estaba esposado en una cama del Hospital Militar totalmente vendado con un guardia en la única puerta que tenía el cuarto que lo custodiaba todo el día".
Esta vez fue la jueza Lucrecia Rojas de Badaró quien le solicitó a Arce que reconociera a Losito dentro de la sala. Ello motivó una queja de la defensa pero vana ya que el Tribunal explicó que al igual que el reconocimiento de Midón a Demarchi, se trataba de "una indicación que no es un reconocimiento sino una práctica del debate".
Tras lo cual Arce indicó correctamente el lugar donde se encontraba sentado Losito.
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