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El Vaticano no le daría el plácet a Alberto Iribarne, como Embajador de Argentina ante esa sede, aunque no habrá una negativa oficial sino una continúa postergación al pedido formulado por la Argentina el 13 de diciembre de 2007
Desde la semana pasada la noticia fue seguida por Clarín mediante notas de varios periodistas. Uno de ellos, Julio Algañaraz, el jueves 31, comenta que recogió información -“versiones, murmuraciones, susurros y gritos”- en los ambientes vinculados al caso y que “recibió siempre la misma respuesta: Iribarne no, porque con su mujer son conviventes divorciados”
Desde que se recibió la comunicación, el Nuncio Apostólico, Mss. Adriano Bernardini, habría dicho "Esto no va a caminar". Algañaraz informa que el caso fue tratado directamente por la Secretaría de Estado con la participación de los tres más altos funcionarios, el "primer ministro" del Papa, cardenal Tarcisio Bertone, y sus dos directos colaboradores, arzobispos Dominique Francois Joseph Mambertí y Francesco Fernando Filón. La “troika” habría concluido “que no hay ni habrá plácet, aunque oficialmente el Vaticano no ha respondido”.
El cronista menciona que el Canciller Jorge Taiana “elevó a la Presidenta una lista de diplomáticos acreditados ante la Santa Sede, de igual estado civil que Iribarne, divorciados. Y citó a los representantes de México, Cuba y Suiza, a los que el Vaticano dio el plácet”. Además menciona que el Papa Benedicto XVI recibió al presidente francés Nicolás Sarkozy “al que honró con el cargo de Canónico honorario de la Catedral de San Juan de Letrán, sede del obispado de Roma cuya autoridad es el Papa. Sarkozy arrastra dos divorcios y una actual y muy publicitada relación con la cantante italiana Carla Bruni”.
De acuerdo a la nota de Julio Algañaraz “El gobierno de Cristina Kirchner no dio muestras de intentar retirar la postulación de quien juzga un hombre idóneo para el cargo. Por el contrario, hizo evidente su intención de defender la designación y mantener la postulación de Iribarne” y que “Tampoco evita pensar que detrás de esas trabas subyace la pelea desatada en su momento por el ex obispo castrense, Antonio Baseotto, enfrentado con el entonces ministro de Salud, Ginés González García, por considerarlo un impulsor del aborto. La Santa Sede nunca reemplazó a Baseotto, como reclamaba el gobierno de Néstor Kirchner, y se retiró luego de cumplir sus 75 años”.
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