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Hermanos Mapuches:
Aunque soy una mujer “occidental” la entrega de Patricia Troncoso me ha llegado más hondo de lo que casi pudiera aceptar.
Me considero revolucionaria; estaría dispuesta a dar la vida por lo que creo: Por un mundo de justicia, por un mundo donde no les sobre a unos lo que a otros les falta, porque los niños sepan jugar sin saber sufrir, por un mundo donde los únicos colores de piedras preciosas que valgan la pena salvar sean el azul del Cielo, la oscuridad del Mar, el verde del Pasto, eso hermanos míos que no le pertenece a uno solo de nosotros, a no ser en el instante, en que les pertenezca a todos.
Mas esa forma de luchar de Patricia me era desconocida, y quiero juntar mis manos por ella.
La Tierra se nos muere entre los brazos y no sabemos qué hacer para salvarla..Patricia lo intenta. Ni las píldoras, ni las clonaciones, ni los viajes siderales nos van a redimir. Sólo si viajamos muy dentro de nosotros y nos enteramos de una buena vez que salimos del mismo sitio, del mismo proceso evolutivo; que tenemos todos los mismos litros de sangre roja, el mismo olfato, la misma capacidad de amar y construir.
Porque a odiar y a desbastar nos enseñaron después.
Patricia me ha dado un motivo extra de felicidad. Yo que soy marxista, atea, científica... .entender de una vez que morir por voluntad propia no es a priori estar enfermo o deprimido es para mí un nuevo valor.
Me devolvió...una vez más a mi madre
Yo sigo a vuestras órdenes desde la Cuba del Che, desde la Cuba de Violeta Parra, de Gabriela Mistral, de Neruda Porque las fronteras son inventos para que los ricos se repartan el pastel.
La Madre Tierra , como la llaman ustedes reclama porque no sigamos violándola, y menos aun sus propios hijos.
Salud y Vida para Patricia
Celia Hart
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