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En entrevista de prensa afirma "Soy un convencido de que todos los problemas humanos se solucionan con el diálogo. Desgraciadamente, el gobierno ha mantenido una actitud bastante dura e inflexible respecto del tema de Patricia, algo que refleja un problema mucho más grande, mucho más profundo. Si esta actitud permanece en el tiempo, creo que será muy malo para Chile, ya que dividirá a su gente."
Por Isabel Charlin Reyes
Fuente y fotografía:
http://www.diarioladiscusion.cl/
Ayer por la tarde, el obispo de Chillán, Carlos Pellegrin Barrera, visitó por segunda vez en el hospital de Chillán a la comunera mapuche Patricia Troncoso (la “Chepa”), quien cumple hoy 109 días en huelga de hambre.
Feliz por la misión de guía espiritual que le ha encomendado la
Conferencia Episcopal, el prelado reconoce eso sí que no se trata de
una tarea fácil, pues el conflicto mapuche es un tema que ha estado por
mucho tiempo en la oscuridad. Ha sido “olvidado”, si se quiere decir,
por las autoridades, y ahora, con los incidentes ocurridos en el último
tiempo (la muerte del joven Matías Catrileo y la toma de la Catedral de
Concepción, entre otros) adquiere mayor cobertura, situándose como una
de las prioridades del Gobierno.
En este contexto, la Iglesia, fiel a su condición de mediadora
por excelencia, es sin duda la que más ha logrado avanzar en el
conflicto, que no sólo se expresa a través de una mujer que puede
perder la vida o de un grupo de manifestantes, sino también por medio
de la ilegitimidad de una ley antiterrorista creada en dictadura y de
una deuda cultural con nuestra etnia originaria que no ha sido saldada.
En su condición de pastor, monseñor Pellegrin conversó con LA
DISCUSIÓN DE CHILLAN sobre la situación de la “Chepa”; la actitud del
gobierno y la reivindicación de los derechos del pueblo mapuche.
MAYOR FLEXIBILIDAD
- Usted ha visitado dos veces a Patricia desde que llegó a Chillán. ¿Cómo la ha visto?
- La primera vez compartí con Patricia prácticamente una hora.
Ella tiene una larga historia de entrega hacia la causa mapuche, sin
ser ciento por ciento de esa etnia. Yo la vi muy bien. Me llamó la
atención su gran espiritualidad, es una mujer católica que encuentra en
Cristo su fuerza. De hecho, de joven consideró ingresar a un instituto
secular. Estudió Teología, por lo tanto la fe es parte de su vida. Yo
la escuché como pastor de una Iglesia que tiene que estar al servicio
de todos.
Nosotros siempre hemos querido apoyar la causa de los pueblos
originarios que han sufrido muchas injusticias, mucha postergación y
que todavía son discriminados.
- En ese sentido, ¿considera que el accionar del Gobierno, en orden a encontrar una solución, ha sido un poco lento?
- Soy un convencido de que todos los problemas humanos se
solucionan con el diálogo. Desgraciadamente, el gobierno ha mantenido
una actitud bastante dura e inflexible respecto del tema de Patricia,
algo que refleja un problema mucho más grande, mucho más profundo. Si
esta actitud permanece en el tiempo, creo que será muy malo para Chile,
ya que dividirá a su gente. Sin embargo, hay signos de que las
autoridades están interesadas en abrirse y cambiar esa actitud.
Creo que la gestión de la Iglesia, principalmente a través de
sus obispos y pastores, ha sido clave en este momento histórico de
Chile. Existe un intercambio diario, permanente, varias veces al día,
para poder lograr flexibilidad por parte del Gobierno. Ellos nos tienen
confianza y han cedido en varios puntos, pero no pueden pasar por
encima de las leyes. Honestamente creo que hay buena voluntad.
Si bien Patricia ha puesto el tema mapuche en el tapete a través
de su huelga de hambre, que por cierto, no es el ideal para presentar
una causa, hay que tomar conciencia que no se puede responder a este
incendio en particular, sino encontrar puentes de diálogo que proyecten
una solución a largo plazo, y en ese sentido, siento que falta, por parte del Gobierno, mayor flexibilidad.
- Desde el punto de vista espiritual y católico, ¿puede llegar a ser válida la huelga de hambre como medida de presión?
- La utilización de la huelga de hambre a lo largo de la
historia puede llegar a ser válida en la medida que ésta no arriesgue
la vida de la persona. No comer, obviamente produce un daño, razón por
la cual desde hace bastante tiempo, pastores de la Iglesia -entre los
que me incluyo- hemos estado invitando a Patricia a deponer su ayuno.
Ella debe entender que nosotros somos, como dice San Pablo, templo del
Espíritu Santo. Creo que ha llegado la hora de que Patricia desista de
la huelga de hambre, porque ya ha hecho todo lo que ha podido para
instalar el tema mapuche en la contingencia. Debe entender que no es la
única que va a resolver los problemas, porque si muere no le va a hacer
un favor a la causa mapuche; por el contrario, va a haber más
violencia, más muerte y más separación.
- ¿Fue un error trasladarla hasta Chillán?
- Desde un comienzo he planteado que sí. Creo que hubo una falta
de comunicación, pues según entiendo, ni las autoridades regionales
sabían de la decisión. Ésa no es la forma de encontrar caminos de
encuentro.
- ¿Cree que fue una estrategia para alejar la presión de Santiago y Temuco?
- Sería muy subjetivo hacer un análisis. No quiero ser injusto.
Entiendo que las razones para trasladarla fueron de peso, y quiero
creer que la intención fue que ella estuviera más cerca de su familia y
más tranquila, alejarla de las presiones, porque hay que reconocer que
no son pocos los que estarían felices de que ella muriera, porque
tendrían una mártir. Hay extremistas al interior del movimiento mapuche
que no están buscando el diálogo, sino por el contrario, animar cada
vez más una lucha violenta.
EL MOMENTO ES AHORA
- Se ha especulado acerca de la visita del presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic. ¿Es eso efectivo?
- Desde la Conferencia, las personas que han llevado el tema
mapuche han sido el obispo de Temuco, monseñor Manuel Camilo Vial y
Alejandro Goic, cuando ha habido que emitir declaraciones.
En la diócesis de Chillán, la autoridad máxima es el obispo, sin
embargo, ha sido un trabajo en familia. Yo he estado en permanente
contacto con monseñor Goic; en un principio se consideró su venida,
pero luego se desistió, porque la compañía espiritual que ella requiere
se la estamos entregando acá. Personalmente, me siento muy feliz de
poder asistirla y para intensificar la compañía, he nombrado un
delegado, el padre José Luis Ysern, quien ha estado a nombre del obispo
en muchas gestiones, junto al párroco de Chillán Viejo y capellán del
hospital, padre Fernando Varas.
- Se habla de que el conflicto
mapuche no pasa sólo por devolver tierras, sino por saldar una deuda
cultural con esta etnia. ¿Qué opina al respecto?
- A lo largo de la historia ha habido luces y sombras. Se ha
hecho mucho, pero quedan situaciones pendientes. Hay juicios que han
devuelto tierras a los mapuches, pero eso hasta el día de hoy no se ha
llevado a la práctica; ha habido compra de terrenos totalmente legales,
eso está bien; pero también ha habido particulares que han usurpado
territorios indígenas que pertenecen a comunidades. Mientras estas
injusticias persistan, el pueblo mapuche va a estar herido, por lo
tanto, es una deuda que hay que saldar, y éste es el momento adecuado
para hacerlo, ahora que estamos en democracia.
(Isabel Charlin Reyes).
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