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{titleflag:es}Los 7 arqueólogos, antropólogos y forenses del Grupo Paleolab de la Facultat de Medicina de la Universitat de Valencia (UV) que excavan en el cementerio del municipio turolense de Singra una fosa común, en la que se cree que fueron enterrados 13 ediles republicanos de Calamocha fusilados en septiembre de 1936, han descubierto en su interior los restos de decenas de soldados desaparecidos en el frente entre 1937 y 1938.
Efe/ R. M., Singra (Teruel)/ Valencia
Fuentes de este equipo multidisciplinar especializado en la exhumación de fosas de la Guerra Civil señalaron a Levante-EMV que, en dicha tumba colectiva, «puede haber más de medio centenar de cadáveres» enterrados sin ningún registro entre el principio y el fin de la contienda.
Los expertos de Paleolab explican que esta es la excavación «más complicada» de las siete fosas comunes de la Guerra Civil que han exhumado en sus 12 años de historia, ya que «en un espacio muy limitado hay muchísimos cuerpos».
Los investigadores creen que los cuerpos que han encontrado hasta ahora son de combatientes muertos en el frente porque entres sus restos se han conservado elementos de cuero como correajes y botas y otros metálicos, como hebillas y cartucheras de metal con munición, así como botones.
Combatientes muy jóvenes
Entre otros objetos que han sobrevivido al paso del tiempo se ha recogido una placa del Regimiento 26, que podría indicar que se tratara de un combatiente bajo el mando del dirigente anarquista Buenaventura Durruti. Los cuerpos están dispuestos en paralelo a la tapia del cementerio y podrían corresponder a personas muy jóvenes, incluso menores de 18 años.
Estos restos, que serán retirados para continuar la búsqueda de los fusilados de Calamocha, no tienen elementos que permitan identificarles pero se tomarán muestras para un hipotético estudio de ADN, si los reclamaran familiares, y quedarán en el cementerio de Singra. En el frente de Teruel desaparecieron centenares de combatientes valencianos de los que muchos de su descendientes aún buscan noticias sobre el lugar en el que fueron enterrados.
Dos meses de trabajo
La excavación de Singra, que dirige la arqueóloga valenciana Eva Cruz, comenzó el sábado y se espera que debajo de los restos de los soldados puedan aparecer los de los ediles de Calamocha. El hallazgo de tantos cuerpos prolongará la campaña arqueológica «durante al menos dos meses», apuntaron desde Paleolab, cuyos siete miembros estaban trabajando ayer en Singra.
Este equipo, liderado por Manuel Polo, miembro del Laboratorio de Antropología Forense y Paleopatología de la Universitat, en los dos últimos años ha exhumado otras tres fosas comunes a instancias de familiares de desaparecidos del franquismo. En ellas - dos en Cuenca (Fuentescusa, Villarejo de la Peñuela) y la otra en Teruel (Alcalá de la Selva)- habían sido enterrados seis guerrilleros ejecutados extrajudicialmente en 1948 y 12 civiles asesinados en 1947 durante una operación de castigo de la Guardia Civil contra la Agrupación Guerrillera del Levante (AGLA).
Cuarenta Años de Silencio en Singra
Los 13 concejales republicanos de Calamocha, casi la corporación municipal al completo, fueron detenidos en dicho municipio y trasladados el día 14 de septiembre hasta Singra en un camión, escoltado por falangistas y guardias civiles, después de haber estado dos días encarcelados en el ayuntamiento.
En unos corrales situados en las afueras de Singra, a unos 40 kilómetros de Calamocha, fueron bajados de los camiones, desnudados, atados con alambres y fusilados, según sus familiares.
Unos labradores de esa localidad fueron obligados a llevar los cuerpos al cementerio en carros y allí les hicieron cavar una fosa donde los enterraron. Pablo Marco Sánchez, que tenía 5 años cuando se llevaron a su padre detenido, explicó que hasta 1976, ya muerto Franco, no consiguió averiguar dónde se encontraban los restos de su padre, gracias a un vecino de Singra quien le contó que a él, junto a otros labradores, le habían obligado a transportar los cadáveres y abrir la fosa en el cementerio.
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