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{titleflag:cl}La Nación, Chile (25-05-2007)
Junto al ex mocito del "Mamo" fue quien más aportó información al juez Víctor Montiglio
Se colgó con una sábana ayer por la mañana al interior del Batallón de Policía Militar en Peñalolén, lugar donde estaba arrestado como coautor del crimen del dirigente del PC Víctor Díaz. La autopsia arrojó "asfixia por estrangulamiento".
Jorge Escalante
El ex agente de la DINA Carlos Segundo Marcos Muñoz, de 56 años, que según el informe de autopsia murió ayer debido a "asfixia por estrangulamiento" al interior del Batallón de Policía Militar en Peñalolén, llegó en 1976 al cuartel de exterminio de militantes comunistas Simón Bolívar como un humilde "ayudante de cocina" para ayudar a su padre, que era el cocinero, pero sabía y vio mucho.
La información que el Ejército entregó ayer por la mañana al juez Víctor Montiglio, que lo tenía arrestado y procesado en la causa Calle Conferencia, como coautor del secuestro y desaparición del dirigente del PC Víctor Díaz, asesinado en ese cuartel, fue que el hombre se ahorcó con una sábana temprano por la mañana.
La investigación de su muerte quedó en manos de la justicia militar, que también incautó "unas cartas" (serían cuatro) que Marcos Muñoz habría dejado para su familia. Presumiblemente, una para su madre; otra para su pareja, María González Miranda; una para su ex mujer, que vive en Argentina, y otra para sus cinco hermanos. Se supone que en ellas el ex agente cuenta por qué se habría suicidado. Para el abogado querellante Eduardo Contreras, el "suicidio es sospechoso, porque él estaba colaborando mucho con la justicia". El abogado afirmó que recurrirá a la Corte de Apelaciones de Santiago para que la muerte sea investigada por la justicia ordinaria, "porque no creemos en la justicia militar".
Ayer a la salida del Servicio Médico Legal, donde su pareja y hermanos no pudieron por la tarde retirar el cuerpo por trámites que faltaron de la fiscalía militar, María González dijo que Carlos Marcos "era inocente y nunca mató a nadie", responsabilizando al juez Montiglio "por tenerlo encerrado". Sus hermanos dijeron que "él nunca fue un agente".
Sin embargo, el ministro Montiglio dijo ayer que el hombre no sólo fue agente DINA, sino que también después "siguió en la CNI" hasta mediados de la década de los 80.
Carlos Marcos, que nació el 4 de septiembre de 1950 en Valdivia, llegó al cuartel de Simón Bolívar 8630 en marzo de 1976 para ayudar a su padre, Carlos Marcos Martínez, en la cocina. Si bien nadie lo acusó en el proceso de matar prisioneros ni de torturar, sabía mucho y fue testigo presencial de cómo los dirigentes comunistas fueron exterminados en ese cuartel, recinto al mando del entonces mayor de Ejército Juan Morales Salgado como jefe de la Brigada Lautaro. Allí también operó el Grupo Delfín, al mando del entonces capitán de Ejército Germán Barriga y el teniente coronel de Carabineros Ricardo Lawrence como segundo de este grupo. Barriga se suicidó el 17 de enero de 2005 lanzándose desde un edificio en Las Condes.
Poco a poco, Marcos Muñoz se fue familiarizando con el modo de operar e hizo amistades con militares y prisioneros. Su rango fue siempre empleado civil del Ejército. En declaraciones prestadas en el proceso, francamente "tiró" a varios "peces grandes" al agua y entregó una larga lista de nombres de oficiales y suboficiales que participaron en los crímenes con sus propias manos. "Fui testigo presencial", dijo cada vez al juez.
Vio cómo prepararon el cuerpo de Víctor Díaz para lanzarlo al mar después de que lo asfixiaron. "Vi en el patio a doce prisioneros que estaban muy mal con neumáticos al cuello y uno me pidió agua. Después que la tomó cayó al suelo al parecer muerto. Era el señor Cepeda Marinkovic". Horacio Cepeda era dirigente del PC y pertenece al grupo de 13 secuestrados entre noviembre y diciembre de 1976 que integraban la segunda dirección clandestina del PC. La primera, a la que pertenecía Díaz, fue secuestrada en mayo de ese mismo año en calle Conferencia 1587 en Santiago. Ahora se sabe que todos ellos fueron aniquilados de manera brutal en Simón Bolívar.
Pero Marcos Muñoz vio más, lo que también contó en el proceso: "Vi cómo les quemaban las huellas digitales con un soplete después de muertos. A Víctor Díaz también le quemaron la cara. Fue el carabinero Pichunman (Jorge)".
El agente relató que intimó en el cuartel con Víctor Díaz, "quien varias veces me fue a ayudar a la cocina custodiado por un agente y por eso lo conocí bien". Fue además testigo de cómo la teniente de Ejército Gladys Calderón Carreño "inyectaba (cianuro) a los detenidos. Ella era muy mala". LN
"Presionado"
Carlos Marcos había declarado recién anteayer ante el ministro Alejandro Madrid, en otra investigación que instruye el juez. Se lo vio "apesadumbrado", relató una fuente. Su pareja, María González, cree que "lo estaban presionando mucho", aunque afirma que nunca se lo dijo, pero ella "lo presumía".
Primero había estado arrestado en la Cárcel de Alta Seguridad, pero luego hizo valer ante el juez Montiglio su condición de ex agente DINA y CNI, pidiendo ser trasladado al Batallón de Policía Militar.
Junto a "Café para Dos", como La Nación ha identificado al adolescente mocito de 15 años que en 1974 llegó a servir a Manuel Contreras, Marcos Muñoz fue quien más colaboró en la investigación.
El mocito fue quien a comienzos de 2007 abrió la llave por donde salió el chorro de nueva información que llevó a Montiglio a procesar hasta ahora a 56 ex agentes nunca antes conocidos, a los que se agregan otros nueve ya procesados antes por el juez Juan Guzmán.
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