{titleflag:ar}Kirchner: entre el reclamo de Justicia a la Cámara de Casación y el proyecto de Ley Antiterrorista
La construcción jurídica de la impunidad a los genocidas y de la represión "democrática"
Lejos de la pretensión liberal de que la ausencia de
militares en el gobierno (la llamada "democracia representativa" que alguna vez
Galeano bautizara "democradura") garantiza la plena vigencia de los derechos
humanos, los últimos 24 años sin dictadura nos han costado más de cincuenta
compañeros asesinados por fuerzas estatales en ocasión de luchas sociales
(resaltamos la treintena del 30 de diciembre de 2001 y el par de víctimas de
junio de 2002, Kostecky y Santillán), los casi dos mil víctimas del "gatillo
fácil"[1] que no cesan, los más
de cinco mil compañeros procesados por participar en luchas sociales a quienes
se les aplican los artículos 212 ("intimidación pública") y/o 149 ("coacción
agravada") del Código Penal, para no insistir en la falta de cumplimiento de
los derechos económicos sociales o culturales de la mayoría de la población que
sufre carencias de empleo digno, vivienda, salud, educación, etc.
Pero no se trata de una acción represiva por
inercia, algo así como un residuo represivo que se irá terminando con el paso
del tiempo, sino de una construcción deliberada que el Estado lleva adelante,
en los marcos de una estrategia internacional comandada por el imperialismo
yankee so pretexto del Setiembre de 2001.
Nuestra experiencia histórica de más de cien años de
sufrir represión estatal (que siempre contiene segmentos clandestinos o para
estatales como la Liga Patriótica de 1918 o la Triple A de 1975) nos afirma en el cuidado que debemos tener
ante la continuidad de estas formas represivas que podríamos englobar bajo la
denominación común de la "criminalización de la pobreza y la judicialización de
la protesta social" y aún más ante la reaparición de formas represivas que se
creían superadas como la desaparición forzada de personas (y estamos nombrando,
por supuesto, a Julio Jorge López) o la práctica de amenazas y ataques directos
a militantes populares que no cesan y adquieren nuevas y nuevas formas como el
juicio[2] por "calumnias" que el
camarista federal Montesanti ha logrado en Bahía Blanca contra el testigo del
crimen del Watu Cilleruelo a manos de la pata universitaria de la Triple A .
En el marco del treinta y un aniversario del Golpe de
Estado Genocida, el Presidente Kirchner ha cargado duramente contra la Cámara de Casación Federal a cuyos miembros ha acusado de
entorpecer los juicios contra los represores y así garantizar la impunidad de
los encausados y procesados.
Y está en lo cierto.
Dicha Cámara es una pieza maestra en el cerrojo jurídico
que impide juzgar a los represores que siguen gozando de una impunidad que
fuera acorralada varias veces, pero que todavía se mantiene enhiesta.
Y si no, repasemos las cifras.
A pesar de que en la Causa 13 (juicio a la Junta Militar) se identificaron a cerca de mil quinientos represores, y
que en estos años la labor de reconstrucción de datos sobre la cadena de mandos
desde la
Jefatura de Areas hasta el
mismo Centro Clandestino ha sido enorme, existen actualmente solo 700
represores acusados, de los cuales 243 están procesados, 99 de ellos ya
fallecieron (igual que Pinochet, sin condena), 48 siguen "prófugos" (sí, no es
un chiste, 48 terroristas de Estado están prófugos de la Justicia), 44 fueron desprocesados por "falta de méritos" y sólo
dos han sido condenados: el Turco Julián y Echecolatz
Es aquí, exactamente donde se sitúa la contienda entre
Kirchner y Casación: entre los representantes jurídicos del sector más
troglodita del bloque de poder (que sueña con la impunidad absoluta y aún el
monumento de homenaje a los Héroes de la lucha antisubversiva y que también
reclama el alineamiento automático a los EE.UU. y el mantenimiento sin
variantes del modelo neoliberal, como si ello fuera posible después del
estallido de 2001) y una corriente política que ha hecho del territorio de los
derechos humanos el espacio principal para construir su propia hegemonía política,
golpeando a la derecha clásica y pretendiendo subsumir al movimiento popular y
la izquierda. La estrategia jurídica de la política de derechos humanos de
Kirchner se basa en impulsar algunos juicios, contra algunos pocos represores,
por algunos pocos compañeros, sin cambiar el sentido común jurídico que sigue
tratando los crímenes como delitos individuales y de cuando en cuando vuelve a
colar la teoría de los dos demonios, como ocurrió en el fallo contra el Turco
Julián.
Una vez más, como ocurrió cuando la anulación de las leyes
de Punto Final y Obediencia Debida, el ingreso a la ESMA, el retiro de los retratos militares, la modificación de la Corte Suprema y tantos otros gestos similares, la izquierda está
desafiada a un doble posicionamiento: uno táctico, que permita aprovechar los
pasos presidenciales para reclamar
soluciones verdaderas y otro estratégico, para no perder de vista la
articulación de tales movimientos con una estrategia de creación de consenso para
un proyecto de relanzamiento del capitalismo nacional, que posee
-inexorablemente- el condimento represivo interno y la articulación con las
grandes líneas de ofensiva imperial. O
para decirlo más sencillo, claro que asumimos la ofensiva contra Casación como
propia (batalla que nosotros mismos empezamos hace años, pero que el Presidente
puede completar como hizo con las leyes de impunidad), pero al hacerlo, no
dejamos de señalar que no alcanza con cambiar o tumbar Casación, que hace falta
un nuevo paradigma jurídico para juzgar el terrorismo de Estado, cómo señaló el
Juez Rosanzky en su fallo histórico de Genocidio.
Un nuevo paradigma jurídico que impida la consumación de la
estrategia jurídica de impunidad que el mismo Kirchner ha denunciado: que pase
el tiempo y todos, represores y testigos,
se vayan muriendo.
Y no exageramos: si en tres años se juzgaron a dos
represores, ¿cuántos años haría falta sólo
para juzgar a estos 243 represores? ¿y qué ocurrirá con los testigos y
los represores en el 2040 o 2050 qué es
cuando el Juez Rafecas piensa que llegarán a Juicio Oral la mayoría de los
casos del Primer Cuerpo?. ¿Y los de
Campo de Mayo que todavía ni se empezaron a investigar, como respondió el Juez
Suarez Araujo a nuestro reclamo de que no se juzgue sólo a los asesinos del
Negrito Avellaneda sino a todos los criminales del Centro donde mataron al
mismo Roby Santucho?
Así no hay justicia,
ni la habrá, ni siquiera cambiando la Cámara de Casación porque seguiría en pie el mismo enfoque que
fragmenta las investigaciones y exige probar una y otra vez lo que ya fue
probado: que hubo un Plan de Exterminio, que se lo preparó antes del 24 de
marzo, que la Triple A fue la antesala del Genocidio y que tanto esfuerzo no se
hizo por hacer sino para beneficio del Imperio y un bloque social que aún domina.
Algo de todo esto está en el fallo por Genocidio y en el reclamo del
cambio de paradigma, y por eso el silencio que lo asfixia desde el mismo día
que secuestraron a López, cómo si también hubieran secuestrado la doctrina
innovadora que daría fundamento sólido a la unificación de causas por Centro
Clandestino o por Area Militar dando por probado lo probado y por testimoniado
lo testimoniado.
Por cierto, Kirchner no ha nombrado una vez sola dicho
fallo a pesar de presentarse una y otra
vez como "amigo de Tito", en referencia al compañero López.
Tampoco ha hecho nunca mención a una serie de resoluciones
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos o del Comité de Derechos Humanos o la
misma Asamblea General de la ONU citadas
en el fallo que expresamente han pedido: a) que se depure de represores a las
fuerzas represivas (1995) b) que se garantice el testimonio de los testigos
contra el genocidio (de 1985y suman más de 4500 los testigos presentados en
todo el país) o c) que se investigue con "seriedad" y no formalmente los
crímenes de lesa humanidad(1988).
Para cumplir estos mandatos o para anular los Indultos a
los genocidas, el Señor Presidente tiene todas los atributos constitucionales
para hacerlo mañana mismo Solo es
cuestión de voluntad política, o dicho de otro modo: de que haya
correspondencia entre tanto gesto y discurso y las conductas. Una cuestión de
coherencia que se dice..
Sin embargo,
lejos de estos pasos, o de apoyar la propuesta de modificación del Código Penal
que elaboró la comisión de expertos donde participaron personalidades
democráticas Baigun y otros[3], se pretende modificarlo en un sentido regresivo para
adaptarlo al espíritu y la letra de los Pactos, Convenios y Leyes promovidas
por el gobierno republicano yankee de Bush.
Y si no, veamos: con fecha 20 de diciembre de 2006, el presidente
Kirchner envío al Senado de la Nación un proyecto de Ley en el que asume con orgullo los
pasos dados en esa dirección: 1) aprobación mediante el Decreto 1235 del
5/10/2001 de la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU del 28/09/2001; aprobación por Ley Nº 26024 del
Convenio Internacional para la represión del Financiamiento del Terrorismo
adoptada por la Asamblea Gral. de la ONU del 9/12/1999; ingreso en el año 2000 como miembro
pleno del Grupo de acción Financiera
Internacional contra el lavado de dinero así como la aprobación pública de
dicha estrategia que él mismo realizara en ocasión de la Cumbre de Mar del Plata y
la
Asamblea de la ONU donde destacó la necesaria "cooperación
internacional y la asistencia jurídica para hacer efectivo el cumplimiento de
las normas contra el terrorismo".
Conviene recordar la opinión de la inmensa mayoría
de los luchadores por los derechos humanos de EE.UU. y todo el mundo sobre el
efecto destructivo que esta normativa viene trayendo para las garantías
constitucionales internas de los EE.UU.
y sobre los pactos internacionales de defensa de los derechos humanos,
cuestión que felizmente viene provocando una verdadera rebelión de los sectores
democráticos consecuentes de los EE.UU., con quienes nos solidarizamos de modo
explícito en general y particularmente con el reclamo de libertad inmediata a
los Cinco Patriotas Cubanos..
Puntualmente,
el presidente Kirchner propone modificar el Código Penal para incorporar una
figura cuater al art. 210 que castiga la asociación ilícita creando la figura
de asociación ilícita terrorista a
la que se vincula, muy peligrosamente, nada menos que conceptos como "lesiones
graves u homicidios con el objeto de intimidar la población u obligar al gobierno a realizar un acto o
abstenerse" o el de la difusión del "odio
político".
El gesto
presidencial busca acomodarse a la estrategia de los EE.UU., tanto como el
envío de las tropas a Haití o los persistentes gestos de provocación hacia Cuba
en el tema de derechos humanos, en una maniobra que algunos pueden entender
como compensación por los gestos de autonomía que tien en la relación con
Chavez y el proceso de unidad latinoamericana, pero más allá de
interpretaciones los pasos sientan precedentes que podrían ser aprovechados
para la represión de los luchadores por el cambio social en la
Argentina
cuando el nivel de las luchas sobrepase los dispositivos represivos y las armas
jurídicas puestas en acción hasta el presente.
No se
trata, creo, sólo de denunciar el doble discurso de Kirchner como distancia
entre lo prometido y lo realizado, sino de enfrentar con decisión las distintas
circunstancias. Actuar con iniciativa
propia en procura de instalar el debate por un nuevo paradigma jurídico que
rompa la impunidad de los genocidas y para eso aprovechar los espacios que la
ofensiva presidencial contra la Cámara habilita pero también enfrentar la
variante reaccionaria del discurso, que por oportunismo electoral reserva para
espacios cerrados como el Senado o los seminarios internacionales convocados
por las fundaciones y centros de estudios funcionales al Imperio, donde se
propicia la construcción de un edificio jurídico que de base a la actual
represión (de hecho, la figura propuesta
asume las figuras utilizadas hoy contra los compañeros, los art 149 y 212 del
actual Código Penal) y anticipe la de mañana.
Hace
160 años, Carlos Marx decía que el rol
de los revolucionarios era defender el futuro del movimiento en el presente del
mismo. Para quienes actuamos en el espacio de lucha por los derechos humanos,
tal imperativo se identifica con la defensa de una autonomía que no sea cerrazón ni ceguera, sino la consecuencia
misma de la defensa inclaudicable de la lucha contra la impunidad de ayer y de
hoy.
José Ernesto Schulman
Secretario nacional de la
Liga
Argentina por los Derechos del Hombre
www.liga.org.ar
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[1] con motivo del fallecimiento de nuestro compañero León Toto Zimerman,
se ha recordado la autoría del Toto sobre la categoría, nacida al calor de la
lucha contra la impunidad del crimen de Budge. Actualmente en el computo se
registran las víctimas del autoritarismo policial en todas sus formas, incluida las muertes
producidas por policías hombres a sus compañeras con el arma y la impunidad de la Fuerza Policial, y las sufridas en cárceles por presos sociales que mueren a
consecuencia de motines contra las condiciones inhumanas o calcinados
encerrados.
[2] el juicio se realizará en Bahía Blanca los días 16 y 17 de abril y
nuestro compañero Alberto Rodriguez se ha mantenido firme en la denuncia contra
Montesanti por su relación con el grupo agresor, a pesar de todas las
presiones.
[3] la propuesta fue la respuesta a tanta ofensiva Blumberista, se
constituyó una Comisión que presentó un proyecto pero en agosto de 2006, el
nuevo ministro del ramo, la desestimó totalmente y no se volvió a hablar de la
misma
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