{titleflag:etnias}Crónica del desarrollo de la mesa PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LAS MUJERES INDÍGENAS, en el marco de la III Cumbre continental de pueblos y nacionalidades indígenas de Abya Yala
Por Maya Cu
Red Mujeres al Aire
Iximché, 27 de marzo 2007
Durante la mesa PARTICIPACION POLITICA DE LAS MUJERES INDIGENAS, en el marco de la III CUMBRE CONTINENTAL DE PUEBLOS INDIGENAS Y ORIGINARIOS DE ABYA-YALA, se dejaron escuchar amplia y profusamente las voces de las mujeres.
Dicha mesa fue conducida por María Luisa Curruchiche y moderada por Medarda Castro. Participaron como ponentes Blanca Chancoso, dirigenta de ECUARUNARI, Ecuador, y Alma López, lideresa Kiché DE Guatemala.
Durante su intervención, Chancoso hizo notar la abrumadora cantidad de mujeres participando en esta mesa, lo cual evidencia el interés por discutir temáticas específicas de mujeres, señalando lo sintomático de la ausencia de los hombres. Se preguntó: ¿Cómo vamos a transformar la sociedad, si ellos no escuchan?
Dijo además que las mujeres "hemos venido acompañando silenciosamente todo el tiempo (a los hombres), como hija, como esposa, como madre; pero acompañando y muy pocas veces hemos sido visibles".
Asimismo aseveró, que cuando hemos tenido oportunidad de avanzar, nunca dejamos de ser mamás, hijas, esposas.
Manifestó además que, "Quisiéramos hacer un acompañamiento no silencioso, no como 'arrimadas'". También llamó la atención de que las mujeres cuando nos identificamos, lo hacemos como madres. No es hasta ahora que ya nos reconocemos como educadoras. Pero también tenemos que reconocer que nosotras hemos sido el eje de la resistencia cultural.
Como una muestra del esfuerzo de teorización que han realizado las mujeres en su país, dijo: "decir mujer, es decir continuidad de la existencia; es ganarle a la muerte un espacio más en el universo; es la mujer la dueña de la historia. Es la dueña de la presencia que tiene sus raíces y brota de lo profundo de su cuerpo y se alimenta de lo mejor de la sensibilidad de su alma; es permanencia y continuidad".
Afirmó además que la sociedad olvida que las mujeres somos personas, somos humanas. Y como humanas, queremos realizarnos, no queremos dejar de ser madres o esposas, pero también aportar con nuestra sabiduría y conocimiento, por nosotras mismas. Como humana, quiero bailar, quiero amar y ser amada.
Respecto a la equidad, señaló que queremos participar en condiciones de igualdad, que podamos asumir la presidencia de un cabildo, ser autoridad; si son 10 personas para hacer un consejo, que sean 5 mujeres y 5 hombres.
Chancoso también señaló que las mujeres estamos dando a luz nuevas ideas, nuevas propuestas, para fortalecer este encuentro de los pueblos.
En este espacio no perdamos la oportunidad de trazar nuestra agenda.
A continuación, Alma López, de Guatemala, compartió los aciertos y desaciertos de la participación política y reconoció la energía de las abuelas presentes en este lugar (Iximché).
Aseveró que como mujeres mayas, hemos tenido que preguntarnos qué es la participación política, qué significa estar organizadas y alzar la voz. Afirmó que hemos tenido que resignificarnos: lo que siento, lo que soy, lo que amo; lo que vivo en mi cuerpo y en mi espíritu.
López afirmó que nosotras somos parte de un sistema patriarcal que nos hace cuestionarnos ¿qué es primero, ser mujer o ser maya? Pero hemos empezado a avanzar para escribir agendas políticas para ir conciliando esa dicotomía que el sistema nos impone.
Una fuerte denuncia planteada por López, consistió en señalar que, cuando hemos logrado espacios de participación, como somos indígenas, somos controladas, porque (los demás) están viendo en qué momento vamos a "meter la pata". Nos dicen "listas", igualadas, oportunistas, metiches y se nos acusa de liberales, alienadas o ladinizadas. No se nos reconoce por el ser.
Al hablar de la presencia de las mujeres indígenas en espacios como el Estado o en organismos internacionales, López denunció que se nos ve como objetos y símbolos. Por el colorido de nuestros trajes, se nos ve por lo que podemos ofrecer a los otros.
López también afirmó que al intentar organizar una directiva, dijeron que es muy peligroso que las mujeres estemos al frente, porque es como tener un barco a la deriva, porque ellas se quejan de que no tienen tiempo, que si salen tarde las pueden violar en el camino o el esposo las va a regañar. No se reconoce que estamos aportando, sino se nos acusa de que estamos dividiendo al comité.
En su discurso, expuso que existe otra mirada de lo que significa la participación política y que ésta se asienta en dos espacios: en las organizaciones de mujeres, tanto de base o locales como otras a nivel de agendas políticas. El otro ámbito, es el de la gestion politica (pública) de las mujeres mayas y otras mujeres indígenas.
Parte importante de su ponencia, consistió en compartir algunos retos que según su experiencia, son importantes para las mujeres indígenas:
Primero, dijo, sentirnos pertenecientes y orgullosas del ser y del cuerpo que tenemos. No debemos permitir más uso de nuestros cuerpos; no permitir ser más las de la foto, las del símbolo. En ese sentido, dijo que a las mujeres se nos ha educado a andar agachadas, a dar pasos cortos y mejor si no hacemos ruido.
El otro reto compartido, es sentirnos orgullosas de la pertenencia. Señaló que uno de los principios de la cosmovisión a recuperar, es el del Kabawil, el de la doble mirada, que no se puede quedar en el ideario, sino que lo tenemos que hacer objetivo y ese dice: ver atrás, ver adelante, ver abajo, ver hacia arriba, ver a los lados.
También denunció que el espacio de las mujeres (en esta cumbre) fue integrado por emergencia y que existen otras demandas de las mujeres que se esperaba que fueran transversales en esta cumbre, pero que no lo han sido.
En cuanto a participación política, dijo que debe ampliarse el trabajo de las mujeres, estar en nuestros espacios, pero meternos en otros temas como salud, tierra, recursos económicos. Las mujeres somos ciudadanas que queremos participar. Reconoció que el Estado es excluyente, patriarcal, monocultural, pero tenemos que saber en qué parte de ese Estado queremos estar.
Finalmente, dijo que hablar de la participación política de las mujeres, es vivir la autonomía, que nos permite dejar de ser dependientes de otras y de los demás, que nos hace ser más seguras y reivindicarnos, y luchar por el respeto y el reconocimiento de nuestros derechos y nuestros cuerpos. No solas, sino juntas y empoderadas de nosotras mismas.
A continuación, se abrió un amplio debate en el cual se discutió el contenido de la declaración de esta mesa que irá incluida entre las declaraciones finales de la cumbre.
La tónica de las intervenciones de las mujeres, provenientes de diversas culturas, fue de la afirmación a la exigencia, denunciando la falta del uso de un lenguaje inclusivo en la identificación de las participantes, las cuales, señalaron, aparecen como "delegados" en su gafete.
Hicieron además aportes importantes a tomar en cuenta en el documento final, reforzando el pedido de equidad en la mesa de conducción, la cual desde un principio fue señalada de inequitativa, por la poca presencia de mujeres. Igualmente y en la misma línea, se afirmó que en las otras mesas de discusión, hubo pocas ponentes.
De acuerdo a un recorrido realizado en las otras mesas (5 de 6), se pudo comprobar que efectivamente, solamente en una de éstas había una mujer como ponente, la señora Rosalina Tuyuc.
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VENTANA SOBRE LOS CICLOS
La gente, hecha de maiz, hace el maiz. La gente, creada de la carne y los colores del maiz, cava una cuna para el maiz y lo cubre de buena tierra y lo limpia de malas hierbas y lo riega y le habla palabras que lo quieren. Y cuando el maiz esta crecido, la gente de maiz lo muele sobre la piedra y lo alza y lo aplaude y lo acuesta al amor del fuego y se lo come, para que en la gente de maiz siga el maiz caminando sin morir sobre la tierra.
Eduardo Galeano
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