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{titleflag:cl}La Nación, Chile (01-04-2007)
Uno de los enigmas más sombríos de la investigación que sustancia el juez Montiglio es la identidad de dos ciudadanos extranjeros presuntamente asesinados en el cuartel de Simón Bolívar en 1976. Una versión señala que ambos serían peruanos, pero otro agente de la Brigada Lautaro afirma que se trataría de un boliviano y un peruano.
Los ex agentes de la DINA sí coinciden en que ambos murieron por inhalación de gas sarín suministrado por Michael Townley, quien habría llevado el veneno mortal hasta el cuartel. “Townley procede a ponerse una mascarilla en su cara, junto a unas antiparras, y saca de un bolso un tubo spray, acercándose lentamente. Espera que estas personas inhalen para aplicarles un toque del tubo. El primer afectado por el gas cayó de forma instantánea y a los pocos segundos dejó de moverse. Consecutivamente le aplica este mismo mecanismo a la segunda persona detenida, a la cual le produce el mismo efecto”, declaró un ex agente en el proceso.
El testimonio agrega que los efectos del gas sarín se extendieron sobre los agentes Jorge Díaz Radulovich y Emilio Troncoso Vivallos, que mantenían a los extranjeros de pie e inmóviles mientras eran envenenados. Al poco rato, Townley también se vio afectado por el gas sarín. “Salió desesperado, gritando desesperado muy fuerte ‘¡me agarró, me agarró!’”, relató otro agente al juez Montiglio.
Tras el accidente, los tres agentes fueron atendidos por la teniente Gladys Calderón, que le inyectó un antídoto a Townley y después, cuando estaba fuera de peligro, aplicó otra inyección, pero esta vez de cianuro, a los dos extranjeros que yacían en el patio del cuartel. El agente Eduardo Alejandro Oyarce declaró que minutos más tarde vio al ciudadano peruano, “percatándome que tenía su rostro totalmente desfigurado y su boca en extremo abierta por el gas sarín”. Oyarce también dijo que antes del asesinato tuvo ocasión de conversar con el peruano, quien le habría dicho que su nombre era Juan Pablo y que el boliviano se llamaba Rafael. El peruano era el chofer del embajador de Perú en Chile de la época, José Carlos Mariátegui, actualmente fallecido.
Según la Comisión de Verdad, Justicia y Reconciliación, existe sólo una denuncia por un ciudadano peruano desaparecido en Chile, y ésta corresponde a la década de los ’80. Consultada por LND, la Embajada de Perú en Chile señaló que no tienen los registros correspondientes a esa fecha. La esposa del malogrado embajador también declinó referirse al hecho, y el Ministerio de Relaciones Exteriores no entregó una versión al respecto.
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