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{titleflag:sv}Mensaje original de José Mario Zavaleta
SAN SALVADOR (AFP) - Considerada "la madre de las víctimas" de El Salvador, María Julia Hernández, quien en los años 70 y 80 enfrentó y denunció a los cuerpos de seguridad y a los escuadrones de la muerte para defender los derechos humanos, falleció este viernes en San Salvador a los 68 años.
Tras ser intervenida dos veces de "cateterismo" en su corazón, Hernández, falleció este viernes a las 07H15 locales, en el hospital Médico Quirúrgico del Instituto Salvadoreño del Seguro Social.
Hija de padres salvadoreños, Hernández nació en Honduras el 31 de enero de 1938 y desde niña mostró entregada a diversas actividades sociales de la Iglesia Católica.
Antes de ser sometida a la primera operación en el hospital y sabedora del alto riesgo que afrontaba, las últimas palabras de María Julia fueron: "Dios mío te veo hoy o me dejas para continuar", según relató a la AFP David Morales, del directorio de la organización Tutela Legal.
La legendaria defensora de los derechos humanos, inició su labor humanitaria en la década de 1970 en la llamada Comisión de Justicia y Paz, creada por el arzobispo Oscar Arnulfo Romero, quien no se salvó de los escuadrones de la muerte ultraderechistas que lo asesinaron el 24 de marzo de 1980.
Por mandato del ahora fallecido arzobispo Arturo Rivera y Damas, Hernández fundó el 3 de mayo de 1982 la oficina de Tutela Legal con el fin de atender las centenares de denuncias de violaciones a los derechos humanos que se cometían en lo más crudo de la guerra civil (1980-1992).
Sin entrar en pánico por las constantes amenazas a muerte, como directora de Tutela Legal, Hernández fue valiente para llegar hasta zonas de guerra y constatar masacres, bombardeos de la Fuerza Aérea y quema de viviendas de la población civil, entre otras atrocidades.
Hernández siempre llevó la voz cantante, para desvirtuar las versiones oficiales que presentaban la muerte de civiles en aparentes combates entre la guerrilla y el ejército.
Una de las casos más abominables que Hernández desnudó con lujo de detalles fue la masacre de más de mil campesinos, cometida por efectivos del ejército entre el 11 y el 13 de diciembre de 1981, en El Mozote, Morazán, unos 200 km al noreste de San Salvador.
Al chocar con una ley de amnistía que en 1993 perdonó las atrocidades cometidas en la guerra salvadoreña, Hernández llevó el caso de la masacre de El Mozote y el asesinato de monseñor Romero, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en Washington.
Esa incansable lucha por la defensa de los Derechos Humanos, le mereció incontables reconocimientos internacionales y recibió dos doctorados honoris causa.
"María Julia con su oportuna denuncia salvó muchas vidas de detenidos y desaparecidos", comentó Davíd Morales, uno de sus subalternos.
"La muerte de María Julia es choque fuerte para los organismos humanitarios, porque ella entregó la mayor parte de su vida a defender a las víctimas de la represión", declaró Ana Julia Escalante, del directorio de la Comisión de Derechos Humanos.
Por su parte, el director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana, Benjamín Cuellar, dijo que la directora de Tutela Legal será recordada como "la madre de todas las víctimas de El Salvador", porque siempre investigó las denuncias que recibía y brindó aliento y esperanza a familias afectadas por la represión.
Hernández será sepultada en la cripta de la catedral de San Salvador en una fecha por definir.
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