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{titleflag:uy}La República, Uruguay
Certificado médico que sacó de la cárcel al dictador es del padre de un socio del estudio Bordaberry
La celeridad del trámite judicial que autorizó la prisión domiciliaria para Juan María Bordaberry llamó la atención en ámbitos parlamentarios. El 26 de enero los abogados Diego Viana y Gastón Chaves Hontou pidieron prisión domiciliaria. El 27 de enero el juez Pablo Eguren, a cargo interinamente de la causa, accedió al pedido.
Un dictamen médico, firmado por el doctor Carlos Salveraglio, que se desempeña en el Hospital Británico, recomendaba pasar al régimen domiciliario y está adjuntado en el pedido presentado por Chaves Hontou y Viana a la Justicia.
Sebastián Salveraglio es hijo del doctor que firmó el informe y trabaja desde hace por lo menos tres años en el estudio jurídico de Viana Martorell y Pedro Bordaberry. Varios parlamentarios no descartan acciones políticas ante esta situación que causó preocupación.
La República, Uruguay
Hay preocupación a nivel político tanto de figuras del gobierno como de la oposición
Un asociado del estudio de Bordaberry es hijo de uno de los médicos que solicitaron la prisión domiciliaria para el ex dictador
El doctor Carlos Salveraglio es uno de los médicos que recomendó la reclusión domiciliaria de Juan María Bordaberry. Tiene un hijo, de 26 años contador público de profesión, que figura como asociado al estudio jurídico en el que Pedro Bordaberry es socio y propietario junto a Viana Martorell, uno de los abogados defensores del ex dictador.
RICARDO PORTELA OSTRAWSKI
La estrechísima relación parental entre el galeno y el empleado de Bordaberry despertó suspicacia en esferas parlamentarias y el comienzo de una investigación en torno al fundamento médico que determinó el traslado del ex dictador hacia la residencia de uno de sus hijos en Carrasco. Sólo debían transcurrir algunas semanas para que en el ámbito político comenzaran a conectarse los cabos sueltos de un enmarañado y sospechoso ovillo. Extrañas coincidencias, nombres repetidos, vínculos familiares y la rapidez jurídica con que se procesaron algunos hechos son los ingredientes de un cóctel que en las últimas horas explotó en las manos de figuras políticas tanto del gobierno como de la oposición. La directa relación sanguínea del doctor Carlos Salveraglio, uno de los médicos que determinaron que el ex dictador debía beneficiarse con la reclusión domiciliaria, con un profesional dependiente del estudio jurídico donde Pedro Bordaberry y Diego Viana Martorell el abogado defensor del ex dictador son socios y además propietarios, fue lo que encendió la mecha del petardo.
En el estudio jurídico Jiménez de Aréchaga, Viana y Brause trabaja desde hace tres años Sebastián Salveraglio. Es hijo del médico que se desempeña en el Hospital Británico y que afirmó que el ex dictador Juan María Bordaberry no podía continuar en una dependencia carcelaria por cuestiones de salud y, en consecuencia, debía ser beneficiado con la reclusión domiciliaria.
"La edad del paciente (79 años) es un factor de riesgo relevante, ante la eventualidad de cualquier exacerbación de su enfermedad pulmonar y el incremento del riesgo de una neumonía aguda, al encontrarse en una situación de reclusión", determinaba el informe de los médicos y que los abogados defensores de Juan María Bordaberry Diego Viana y Gastón Chaves Hountou adjuntaron y presentaron a la Justicia el viernes 26 de enero. Un día después, el sábado 27, el ex dictador era trasladado sin escalas desde el mismo Hospital Británico donde estaba siendo sometido a un estudio médico a la mansión de uno de sus hijos, ubicada en la calle Potosí 1671 casi Alejandro Schroeder, en pleno corazón del barrio de Carrasco.
En esa finca, además, estaba residiendo y esperándolo desde hacía más de un mes Josefina Herrán, la esposa del ex dictador. Ese caluroso viernes del mes de enero, los abogados Gastón Chaves Hontou y Diego Viana Martorell habían solicitado el beneficio de la prisión domiciliaria basándose en las conclusiones a las que arribaron el médico internista que trató a Bordaberry en los últimos días en el Hospital Británico, el doctor Carlos Salveraglio (el padre del empleado de Viana y de Pedro Bordaberry) y su médico de cabecera, Javier Pietropinto, quienes señalaron la inconveniencia de la reclusión.
Sebastián Salveraglio, de 26 años de edad, el hijo del doctor, es contador público y actualmente se encuentra estudiando en el exterior, según la información en la página del estudio jurídico Jiménez de Aréchaga, Viana y Brause. Mantiene con Pedro Bordaberry una estrecha relación. Solían jugar al rugby en los tiempos libres y en los días feriados. Esa es una disciplina deportiva que el ex candidato a la Intendencia de Montevideo abraza fervorosamente.
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